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Alexa Diéguez

Cofundadora de doubledose // Periodista y consultora de comunicación

Alexa Diéguez

Cofundadora de doubledose // Periodista y consultora de comunicación

Alexa Diéguez

Cofundadora de doubledose // Periodista y consultora de comunicación

Soy consultora de comunicación y periodista especializada en salud (física, mental, social y medioambiental), sanidad, ciencia, educación y empleabilidad.

Cuento con una amplia experiencia profesional, desarrollada en los distintos campos de la comunicación y desempeñando puestos de responsabilidad en todos ellos: medios escritos y online, agencia, gabinete de prensa, gestión de redes sociales y comunicación digital, coordinación de equipos, diseño y gestión de proyectos y organización de eventos.

SOFT SKILLS:

DESTACO por mi capacidad organizativa y de gestión de equipos y proyectos. Soy capaz de adoptar una visión de conjunto, de definir e implementar estrategias y de trabajar en red.

SOY proactiva, creativa, innovadora, responsable y tengo una considerable capacidad resolutiva.

CULTIVO la curiosidad como estilo de vida y mis inquietudes sociales y culturales son importante, por lo que tengo visión para captar y comprender tendencias emergentes.

IDIOMAS:

Galego, nativa

Inglés, fluído y profesional

Francés, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción y conversación

Portugués, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción e intermedios a nivel de conversación

Tú puedes aprender a ser feliz

PUBLICACIONES:

«Tú puedes aprender a ser feliz»

Libro escrito a cuatro manos con la reconocida psicóloga clínica Carmen Serrat-Valera. Aunque el título conecte con la psicología positiva, más apreciada en 2010, cuando se publicó originalmente, este texto, revisado en 2018, tiene un alcance muy superior y completo, ya que explica en qué consiste el comportamiento, ofrece numerosos ejercicios de reeducación cognitiva, es un gran apoyo para aprender a gestionar mejor las emociones y ofrece herramientas prácticas para trabajar a favor del propio bienestar.

CÓMPRALO AQUÍ

INFORMÁTICA:

Buenas competencias digitales: gestión de RRSS, planificación y creación de newsletters, gestión de BBDD y programas de email marketing, manejo de Google Analytics, etc.

Conocimientos intermedios de diseño gráfico y diseño web: InDesign, PhotoShop, WordPress, Wix, Canva, etc,

Microsoft Office: dominio de los distintos programas y de otras plataformas de diseño de presentaciones y otros documentos.

FORMACIÓN:

Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo

Octubre 1989 – junio 1993. Universidad Complutense de Madrid.

Formación de Formadores en eLearning

Curso de capacitación para la formación de adultos, con metodologías multimedia adaptadas al entorno digital.

Me llamo Alexa Diéguez, soy periodista y me siento periodista, aunque no puedo hablar de vocación ni proclamar que siempre he querido dedicarme a esto. Si soy sincera, decidí matricularme en Ciencias de la Información en el último momento, rellenando el impreso de solicitud de plaza de la Universidad Complutense, cuando situé Periodismo en primer lugar, en lugar de Sociología o Ciencias Políticas, las otras dos opciones que barajaba entonces.

Sin embargo, me gustó. No la carrera, que en su momento me pareció muy mal diseñada, muy flojita a nivel de contenidos y a años luz de la vida misma. Con el tiempo, no obstante, he llegado a comprender que en la facultad adquirí importantes conocimientos, conceptos que me han servido, detalles, puntos de vista. Nada, eso sí, que no hubiese podido obtener en la mitad del tiempo que dediqué a mis estudios universitarios, pese a haber aprobado en cuatro años una carrera de cinco porque tenía prisa por trabajar.

Me gustó el periodismo, me gustó tener como materia prima la información, me encantó entrevistar a personas y personajes, me pareció tremendamente propio de mí trabajar con las palabras y con las ideas, me motivó estar siempre alerta, ir captando tendencias casi sin darme cuenta, ir alimentando mi curiosidad. Además, tal vez porque empecé mi carrera diseñando páginas es decir, maquetando, siempre me ha parecido mágico que todo se pueda trasladar a una propuesta visual, a poder ser cuidada y armónica, y creo que de ahí viene mi gran amor por el formato revista.

Confieso, sin embargo, que me llevó años dejar de morirme de vergüenza casi cada vez que me acercaba o llamaba por teléfono a alguien para hacerle unas preguntas, cada vez que entraba en una rueda de prensa, cada vez, en fin, que tenía que mostrarme como lo que soy: periodista. Síndrome del impostor, lo llaman. Personalmente, lo dejaría en timidez e inseguridad.

 

QUERÍA SER MÉDICO Y ME HE ESPECIALIZADO EN SALUD

Solicitar una plaza en Periodismo no fue la única decisión que tomé aquel lejano julio de 1989. Aunque la colisión entre mi adolescencia y las matemáticas había logrado que abandonase la idea, yo quería ser médico, tal vez porque fui una niña enfermiza, tal vez porque en mi familia cercana no eran raras las profesiones sanitarias. El caso es que, con el impreso de la Complutense en la mano, me sentí tentada a hacer un requiebro y solicitar plaza en Medicina. En aquellos tiempos, la nota de corte rondaba el 7,5 y yo tenía algunas décimas más. Finalmente, me pareció una locura y no lo hice. A veces pienso que me equivoqué.

Sin embargo, me gusta pensar que aquel fue el preciso momento en el que mi mente hizo una conexión entre periodismo y medicina. Una suerte de nueva ruta cerebral que, poco a poco y casi sin querer queriendo, me llevó a especializarme en ese territorio infinito y al que llamamos salud, que tiene que ver con todo y en el que casi todo tiene cabida.

Además, si se me permite la ironía y salvando las distancias, ahora que atravesamos el momento más raro de nuestras vidas, el periodismo y la medicina tienen algo en común: son profesiones muy hermosas, pero también muy vapuleadas. Desde aquí, todo mi apoyo y mi admiración no solo por los médicos, sino por todos aquellos profesionales sanitarios con verdadera vocación de servicio, a los que se exige un comportamiento heroico, pero no se les garantiza un entorno laboral justo y seguro, tanto a nivel físico como psicosocial.

 

MUJER ORQUESTA

Precisamente porque casi cualquier cosa tiene cabida en la galaxia de la salud, aunque también, y sobre todo, porque los conocimientos son como los amores –hay sitio para todos–, el hecho de especializarme no ha supuesto en absoluto que haya abandonado otros intereses, como la educación y la cultura en toda su extensión, que son salud en más de un sentido, dicho sea de paso. Sin estos otros territorios, yo no sería yo.

Sucede lo mismo con la conciencia social y el análisis político, que, con el paso de los años y la observación de los tiempos, han ido conformando un nuevo proyecto mental, por así decir, en el que estoy decidida a poner energía y esfuerzo: la salud social, un campo de conocimiento con el que me siento profundamente comprometida en estos momentos.

Mi heterogeneidad y mi actitud de evolución continua no se limitan, sin embargo, al universo del saber, sino a mi forma de entender mi profesión, que pasa por conocer y practicar distintas aproximaciones a la información, el mensaje y la comunicación. En este sentido, soy consciente de que mi trayectoria, más cercana al periodismo que a la consultoría, no es lineal e incluso podría parecer dispersa, pese a que siempre he tratado de aprender y aprehender al máximo allí donde alguien, ya sea directa o tangencialmente, ha tenido la generosidad de enseñarme. Además, soy una persona y, en consecuencia, también una profesional poco convencional, crítica e incluso reacia a recorrer siempre la misma ruta, a hacer las cosas siempre de la misma forma, presuponiendo las demandas, los gustos y hasta las necesidades del público o, en el contexto de la consultoría de comunicación, de los clientes.

Sucede, no obstante, que estoy convencida de que tener un talante disruptivo y haber tocado todos los palos me ha convertido en una mujer orquesta, capaz de abordar muchos frentes y sin miedo a innovar. Como tal, creo honestamente que tengo mucho que ofrecer a las organizaciones y los proyectos que quieran contar conmigo. He contemplado la compleja tarea de comunicar desde distintos ángulos y he visto con mis propios ojos que las reglas rígidas, las inercias y las rutinas productivas son un lastre ante la nueva realidad, tan exigente como desconcertante, que ha hecho añicos las costumbres y esta sedienta de lenguajes y propuestas que se adapten a tanto cambio estructural y que, a poder ser, lo expliquen.

Infografía Trayectoria Profesional Alexa Diéguez

Soy consultora de comunicación y periodista especializada en salud (física, mental, social y medioambiental), sanidad, ciencia, educación y empleabilidad.

Cuento con una amplia experiencia profesional, desarrollada en los distintos campos de la comunicación y desempeñando puestos de responsabilidad en todos ellos: medios escritos y online, agencia, gabinete de prensa, gestión de redes sociales y comunicación digital, coordinación de equipos, diseño y gestión de proyectos y organización de eventos.

Me llamo Alexa Diéguez, soy periodista y me siento periodista, aunque no puedo hablar de vocación ni proclamar que siempre he querido dedicarme a esto. Si soy sincera, decidí matricularme en Ciencias de la Información en el último momento, rellenando el impreso de solicitud de plaza de la Universidad Complutense, cuando situé Periodismo en primer lugar, en lugar de Sociología o Ciencias Políticas, las otras dos opciones que barajaba entonces.

Sin embargo, me gustó. No la carrera, que en su momento me pareció muy mal diseñada, muy flojita a nivel de contenidos y a años luz de la vida misma. Con el tiempo, no obstante, he llegado a comprender que en la facultad adquirí importantes conocimientos, conceptos que me han servido, detalles, puntos de vista. Nada, eso sí, que no hubiese podido obtener en la mitad del tiempo que dediqué a mis estudios universitarios, pese a haber aprobado en cuatro años una carrera de cinco porque tenía prisa por trabajar.

Me gustó el periodismo, me gustó tener como materia prima la información, me encantó entrevistar a personas y personajes, me pareció tremendamente propio de mí trabajar con las palabras y con las ideas, me motivó estar siempre alerta, ir captando tendencias casi sin darme cuenta, ir alimentando mi curiosidad. Además, tal vez porque empecé mi carrera diseñando páginas es decir, maquetando, siempre me ha parecido mágico que todo se pueda trasladar a una propuesta visual, a poder ser cuidada y armónica, y creo que de ahí viene mi gran amor por el formato revista.

Confieso, sin embargo, que me llevó años dejar de morirme de vergüenza casi cada vez que me acercaba o llamaba por teléfono a alguien para hacerle unas preguntas, cada vez que entraba en una rueda de prensa, cada vez, en fin, que tenía que mostrarme como lo que soy: periodista. Síndrome del impostor, lo llaman. Personalmente, lo dejaría en timidez e inseguridad.

 

QUERÍA SER MÉDICO Y ME HE ESPECIALIZADO EN SALUD

Solicitar una plaza en Periodismo no fue la única decisión que tomé aquel lejano julio de 1989. Aunque la colisión entre mi adolescencia y las matemáticas había logrado que abandonase la idea, yo quería ser médico, tal vez porque fui una niña enfermiza, tal vez porque en mi familia cercana no eran raras las profesiones sanitarias. El caso es que, con el impreso de la Complutense en la mano, me sentí tentada a hacer un requiebro y solicitar plaza en Medicina. En aquellos tiempos, la nota de corte rondaba el 7,5 y yo tenía algunas décimas más. Finalmente, me pareció una locura y no lo hice. A veces pienso que me equivoqué.

Sin embargo, me gusta pensar que aquel fue el preciso momento en el que mi mente hizo una conexión entre periodismo y medicina. Una suerte de nueva ruta cerebral que, poco a poco y casi sin querer queriendo, me llevó a especializarme en ese territorio infinito y al que llamamos salud, que tiene que ver con todo y en el que casi todo tiene cabida.

Además, si se me permite la ironía y salvando las distancias, ahora que atravesamos el momento más raro de nuestras vidas, el periodismo y la medicina tienen algo en común: son profesiones muy hermosas, pero también muy vapuleadas. Desde aquí, todo mi apoyo y mi admiración no solo por los médicos, sino por todos aquellos profesionales sanitarios con verdadera vocación de servicio, a los que se exige un comportamiento heroico, pero no se les garantiza un entorno laboral justo y seguro, tanto a nivel físico como psicosocial.

 

MUJER ORQUESTA

Precisamente porque casi cualquier cosa tiene cabida en la galaxia de la salud, aunque también, y sobre todo, porque los conocimientos son como los amores –hay sitio para todos–, el hecho de especializarme no ha supuesto en absoluto que haya abandonado otros intereses, como la educación y la cultura en toda su extensión, que son salud en más de un sentido, dicho sea de paso. Sin estos otros territorios, yo no sería yo.

Sucede lo mismo con la conciencia social y el análisis político, que, con el paso de los años y la observación de los tiempos, han ido conformando un nuevo proyecto mental, por así decir, en el que estoy decidida a poner energía y esfuerzo: la salud social, un campo de conocimiento con el que me siento profundamente comprometida en estos momentos.

Mi heterogeneidad y mi actitud de evolución continua no se limitan, sin embargo, al universo del saber, sino a mi forma de entender mi profesión, que pasa por conocer y practicar distintas aproximaciones a la información, el mensaje y la comunicación. En este sentido, soy consciente de que mi trayectoria, más cercana al periodismo que a la consultoría, no es lineal e incluso podría parecer dispersa, pese a que siempre he tratado de aprender y aprehender al máximo allí donde alguien, ya sea directa o tangencialmente, ha tenido la generosidad de enseñarme. Además, soy una persona y, en consecuencia, también una profesional poco convencional, crítica e incluso reacia a recorrer siempre la misma ruta, a hacer las cosas siempre de la misma forma, presuponiendo las demandas, los gustos y hasta las necesidades del público o, en el contexto de la consultoría de comunicación, de los clientes.

Sucede, no obstante, que estoy convencida de que tener un talante disruptivo y haber tocado todos los palos me ha convertido en una mujer orquesta, capaz de abordar muchos frentes y sin miedo a innovar. Como tal, creo honestamente que tengo mucho que ofrecer a las organizaciones y los proyectos que quieran contar conmigo. He contemplado la compleja tarea de comunicar desde distintos ángulos y he visto con mis propios ojos que las reglas rígidas, las inercias y las rutinas productivas son un lastre ante la nueva realidad, tan exigente como desconcertante, que ha hecho añicos las costumbres y esta sedienta de lenguajes y propuestas que se adapten a tanto cambio estructural y que, a poder ser, lo expliquen.

SOFT SKILLS:

DESTACO por mi capacidad organizativa y de gestión de equipos y proyectos. Soy capaz de adoptar una visión de conjunto, de definir e implementar estrategias y de trabajar en red.

SOY proactiva, creativa, innovadora, responsable y tengo una considerable capacidad resolutiva.

CULTIVO la curiosidad como estilo de vida y mis inquietudes sociales y culturales son importante, por lo que tengo visión para captar y comprender tendencias emergentes.

IDIOMAS:

Galego, nativa

Inglés, fluído y profesional

Francés, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción y conversación

Portugués, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción e intermedios a nivel de conversación

Tú puedes aprender a ser feliz

PUBLICACIONES:

«Tú puedes aprender a ser feliz»

Libro escrito a cuatro manos con la reconocida psicóloga clínica Carmen Serrat-Valera. Aunque el título conecte con la psicología positiva, más apreciada en 2010, cuando se publicó originalmente, este texto, revisado en 2018, tiene un alcance muy superior y completo, ya que explica en qué consiste el comportamiento, ofrece numerosos ejercicios de reeducación cognitiva, es un gran apoyo para aprender a gestionar mejor las emociones y ofrece herramientas prácticas para trabajar a favor del propio bienestar.

CÓMPRALO AQUÍ

INFORMÁTICA:

Buenas competencias digitales: gestión de RRSS, planificación y creación de newsletters, gestión de BBDD y programas de email marketing, manejo de Google Analytics, etc.

Conocimientos intermedios de diseño gráfico y diseño web: InDesign, PhotoShop, WordPress, Wix, Canva, etc,

Microsoft Office: dominio de los distintos programas y de otras plataformas de diseño de presentaciones y otros documentos.

FORMACIÓN:

Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo

Octubre 1989 – junio 1993. Universidad Complutense de Madrid.

Formación de Formadores en eLearning

Curso de capacitación para la formación de adultos, con metodologías multimedia adaptadas al entorno digital.

Soy consultora de comunicación y periodista especializada en salud (física, mental, social y medioambiental), sanidad, ciencia, educación y empleabilidad.

Cuento con una amplia experiencia profesional, desarrollada en los distintos campos de la comunicación y desempeñando puestos de responsabilidad en todos ellos: medios escritos y online, agencia, gabinete de prensa, gestión de redes sociales y comunicación digital, coordinación de equipos, diseño y gestión de proyectos y organización de eventos.

Me llamo Alexa Diéguez, soy periodista y me siento periodista, aunque no puedo hablar de vocación ni proclamar que siempre he querido dedicarme a esto. Si soy sincera, decidí matricularme en Ciencias de la Información en el último momento, rellenando el impreso de solicitud de plaza de la Universidad Complutense, cuando situé Periodismo en primer lugar, en lugar de Sociología o Ciencias Políticas, las otras dos opciones que barajaba entonces.

Sin embargo, me gustó. No la carrera, que en su momento me pareció muy mal diseñada, muy flojita a nivel de contenidos y a años luz de la vida misma. Con el tiempo, no obstante, he llegado a comprender que en la facultad adquirí importantes conocimientos, conceptos que me han servido, detalles, puntos de vista. Nada, eso sí, que no hubiese podido obtener en la mitad del tiempo que dediqué a mis estudios universitarios, pese a haber aprobado en cuatro años una carrera de cinco porque tenía prisa por trabajar.

Me gustó el periodismo, me gustó tener como materia prima la información, me encantó entrevistar a personas y personajes, me pareció tremendamente propio de mí trabajar con las palabras y con las ideas, me motivó estar siempre alerta, ir captando tendencias casi sin darme cuenta, ir alimentando mi curiosidad. Además, tal vez porque empecé mi carrera diseñando páginas es decir, maquetando, siempre me ha parecido mágico que todo se pueda trasladar a una propuesta visual, a poder ser cuidada y armónica, y creo que de ahí viene mi gran amor por el formato revista.

Confieso, sin embargo, que me llevó años dejar de morirme de vergüenza casi cada vez que me acercaba o llamaba por teléfono a alguien para hacerle unas preguntas, cada vez que entraba en una rueda de prensa, cada vez, en fin, que tenía que mostrarme como lo que soy: periodista. Síndrome del impostor, lo llaman. Personalmente, lo dejaría en timidez e inseguridad.

 

QUERÍA SER MÉDICO Y ME HE ESPECIALIZADO EN SALUD

Solicitar una plaza en Periodismo no fue la única decisión que tomé aquel lejano julio de 1989. Aunque la colisión entre mi adolescencia y las matemáticas había logrado que abandonase la idea, yo quería ser médico, tal vez porque fui una niña enfermiza, tal vez porque en mi familia cercana no eran raras las profesiones sanitarias. El caso es que, con el impreso de la Complutense en la mano, me sentí tentada a hacer un requiebro y solicitar plaza en Medicina. En aquellos tiempos, la nota de corte rondaba el 7,5 y yo tenía algunas décimas más. Finalmente, me pareció una locura y no lo hice. A veces pienso que me equivoqué.

Sin embargo, me gusta pensar que aquel fue el preciso momento en el que mi mente hizo una conexión entre periodismo y medicina. Una suerte de nueva ruta cerebral que, poco a poco y casi sin querer queriendo, me llevó a especializarme en ese territorio infinito y al que llamamos salud, que tiene que ver con todo y en el que casi todo tiene cabida.

Además, si se me permite la ironía y salvando las distancias, ahora que atravesamos el momento más raro de nuestras vidas, el periodismo y la medicina tienen algo en común: son profesiones muy hermosas, pero también muy vapuleadas. Desde aquí, todo mi apoyo y mi admiración no solo por los médicos, sino por todos aquellos profesionales sanitarios con verdadera vocación de servicio, a los que se exige un comportamiento heroico, pero no se les garantiza un entorno laboral justo y seguro, tanto a nivel físico como psicosocial.

 

MUJER ORQUESTA

Precisamente porque casi cualquier cosa tiene cabida en la galaxia de la salud, aunque también, y sobre todo, porque los conocimientos son como los amores –hay sitio para todos–, el hecho de especializarme no ha supuesto en absoluto que haya abandonado otros intereses, como la educación y la cultura en toda su extensión, que son salud en más de un sentido, dicho sea de paso. Sin estos otros territorios, yo no sería yo.

Sucede lo mismo con la conciencia social y el análisis político, que, con el paso de los años y la observación de los tiempos, han ido conformando un nuevo proyecto mental, por así decir, en el que estoy decidida a poner energía y esfuerzo: la salud social, un campo de conocimiento con el que me siento profundamente comprometida en estos momentos.

Mi heterogeneidad y mi actitud de evolución continua no se limitan, sin embargo, al universo del saber, sino a mi forma de entender mi profesión, que pasa por conocer y practicar distintas aproximaciones a la información, el mensaje y la comunicación. En este sentido, soy consciente de que mi trayectoria, más cercana al periodismo que a la consultoría, no es lineal e incluso podría parecer dispersa, pese a que siempre he tratado de aprender y aprehender al máximo allí donde alguien, ya sea directa o tangencialmente, ha tenido la generosidad de enseñarme. Además, soy una persona y, en consecuencia, también una profesional poco convencional, crítica e incluso reacia a recorrer siempre la misma ruta, a hacer las cosas siempre de la misma forma, presuponiendo las demandas, los gustos y hasta las necesidades del público o, en el contexto de la consultoría de comunicación, de los clientes.

Sucede, no obstante, que estoy convencida de que tener un talante disruptivo y haber tocado todos los palos me ha convertido en una mujer orquesta, capaz de abordar muchos frentes y sin miedo a innovar. Como tal, creo honestamente que tengo mucho que ofrecer a las organizaciones y los proyectos que quieran contar conmigo. He contemplado la compleja tarea de comunicar desde distintos ángulos y he visto con mis propios ojos que las reglas rígidas, las inercias y las rutinas productivas son un lastre ante la nueva realidad, tan exigente como desconcertante, que ha hecho añicos las costumbres y esta sedienta de lenguajes y propuestas que se adapten a tanto cambio estructural y que, a poder ser, lo expliquen.

SOFT SKILLS:

DESTACO por mi capacidad organizativa y de gestión de equipos y proyectos. Soy capaz de adoptar una visión de conjunto, de definir e implementar estrategias y de trabajar en red.

SOY proactiva, creativa, innovadora, responsable y tengo una considerable capacidad resolutiva.

CULTIVO la curiosidad como estilo de vida y mis inquietudes sociales y culturales son importante, por lo que tengo visión para captar y comprender tendencias emergentes.

IDIOMAS:

Galego, nativa

Inglés, fluído y profesional

Francés, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción y conversación

Portugués, buena comprensión lectora, conocimientos básicos a nivel de redacción e intermedios a nivel de conversación

Tú puedes aprender a ser feliz

PUBLICACIONES:

«Tú puedes aprender a ser feliz»

Libro escrito a cuatro manos con la reconocida psicóloga clínica Carmen Serrat-Valera. Aunque el título conecte con la psicología positiva, más apreciada en 2010, cuando se publicó originalmente, este texto, revisado en 2018, tiene un alcance muy superior y completo, ya que explica en qué consiste el comportamiento, ofrece numerosos ejercicios de reeducación cognitiva, es un gran apoyo para aprender a gestionar mejor las emociones y ofrece herramientas prácticas para trabajar a favor del propio bienestar.

CÓMPRALO AQUÍ

INFORMÁTICA:

Buenas competencias digitales: gestión de RRSS, planificación y creación de newsletters, gestión de BBDD y programas de email marketing, manejo de Google Analytics, etc.

Conocimientos intermedios de diseño gráfico y diseño web: InDesign, PhotoShop, WordPress, Wix, Canva, etc,

Microsoft Office: dominio de los distintos programas y de otras plataformas de diseño de presentaciones y otros documentos.

FORMACIÓN:

Licenciada en Ciencias de la Información, Periodismo

Octubre 1989 – junio 1993. Universidad Complutense de Madrid.

Formación de Formadores en eLearning

Curso de capacitación para la formación de adultos, con metodologías multimedia adaptadas al entorno digital.