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El grito desesperado de los centros de salud

El grito desesperado de los centros de salud se escucha cada vez más fuerte, pero las autoridades sanitarias se empeñan en ignorarlo. Ya no se cubren las vacantes y la calidad de la asistencia se está viendo afectada. Ante el hundimiento de la base sobre la que se sostiene, o debería sostenerse, el sistema sanitario, quienes ejercen la medicina en atención primaria (AP) exigen medidas realistas, urgentes y suficientes. No más papel mojado. 

El grito desesperado de los centros de salud se ha vuelto a escuchar. En esta ocasión ha salido del Foro de Médicos de Atención Primaria, formado por varias entidades y sociedades científicas, que agrupan a profesionales de la pediatría y la medicina general, de familia o comunitaria, estudiantes de medicina y sindicatos médicos, además de la propia Organización Médica Colegial, máximo órgano facultativo en España.

Tras una reunión interna, celebrada el pasado 27 de mayo, el Foro ha emitido un comunicado desolador, en el que se dice textualmente, por ejemplo: «La falta de inversiones, la saturación creciente de las consultas y el deterioro de las condiciones laborales se generalizan en el primer nivel asistencial en todo el territorio nacional. Los médicos de familia y pediatras huyen de AP para trabajar en los hospitales y en otros países donde son mejor valorados, donde se respeta su derecho a conciliar su vida laboral y familiar, y donde no se sienten explotados».

El comunicado pone de relieve que todas las personas expertas consultadas por las sucesivas comisiones parlamentarias dedicadas a analizar la pandemia insistieron en la necesidad de destinar recursos y reforzar AP. Sin embargo, la partida destinada a sanidad de los fondos europeos de recuperación va a tener otros usos.

«Las inversiones en AP brillan por su ausencia y se elaboran planes de mejora totalmente insuficientes, como el recientemente presentado para la Comunidad de Madrid, o se aumenta la actividad en el turno de tarde como en Galicia, o se elimina la consulta telefónica como en Baleares o se elaboran protocolos de “vuelta a la normalidad” en Andalucía, que generan agendas imposibles para los profesionales», dice el texto.

La agonía contada en primera persona

«La pandemia ha amplificado todas las carencias, pero el abandono total de la atención primaria, sobre todo en comunidades autónomas como Madrid, viene de muy atrás. Es previo a la anterior crisis. Yo diría que se remonta a los 90, cuando se empezaron a destinar todos los recursos a atención hospitalaria», explica a Impaciente el doctor Ángel Carrasco, que pertenece a la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y fue presidente de la Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria (ECPCP, por sus siglas en inglés) de 2017 a 2020.

Para él, la situación reviste mucho peligro y ya se refleja en la asistencia sanitaria, que es lo mismo que decir que ya está perjudicando a los pacientes. Y más en el caso de la pediatría, arrinconada desde hace años, sin que se saquen a concurso las plazas que van quedando vacantes, y con un número creciente de centros en los que la salud y el crecimiento de las niñas y los niños se lleva desde las consultas de medicina de familia, que no es lo mismo.

«Atención primaria es la base del sistema sanitario y fue muy robusta durante años, pero de eso hace mucho tiempo. Tal y como está ahora mismo, el sistema es una casa sin cimientos; se está desmoronando», afirma el Dr. Carrasco, que recuerda que la saturación de las urgencias hospitalarias, ya endémica, se debe a que es habitual que la gente no logre que le den cita con su médico de familia o su pediatra cuando la necesita.

Se ha llegado a un punto tal, que las especialidades de medicina de familia y pediatría de atención primaria ya no atraen a las nuevas generaciones, por lo que las plazas se quedan sin cubrir y se ‘rellenan’ con contratos temporales o se suplen cargando todavía más las agendas de las consultas en activo. Cuando alguien está de baja o de vacaciones, sus compañeros asumen su cupo de pacientes.

Y así todo, cuesta abajo, mientras se forma una especie de bola de nieve de saturación y frustración que perjudica seriamente la salud, tanto la de los propios profesionales como la de los pacientes. «La gente ha perdido la ilusión. Llevamos años y años con un déficit de inversión creciente. Parece que a nuestros gestores no les importe que la AP se hunda. No nos toman en serio», subraya Ángel Carrasco.

Todas las comunidades autónomas necesitan implementar mejoras profundas y contundentes, pero Madrid y Andalucía destacan por su abandono total de la atención primaria

Al preguntarle si la situación es igual de catastrófica en todas las comunidades autónomas, señala Madrid como la más perjudicada, «y ahora más que nunca». Mientras el gobierno autonómico habla de cerrar centros de salud, los últimos datos oficiales del Ministerio de Sanidad, correspondientes a 2019, dejan a la Comunidad de Madrid muy mal parada, con una ratio de 6,3 centros de salud por cada 100.000 habitantes, frente a los 27,8 de media en España o los 163 de Castilla y León.

«Probablemente, destacaría la AP de las dos Castillas en el extremo positivo, que han tenido que invertir para frente a la dispersión geográfica,, En el extremo negativo, Madrid va en cabeza, aunque en Andalucía también van muy mal las cosas. Murcia y el País Vasco no están mal del todo. Galicia y Cataluña, por el contrario, tienen problemas serios… Hay descontento en todas partes, pero unos sitios están claramente peor que otros», concluye.

Lo que podría ser… y un decálogo mejorable

Así las cosas, y teniendo en cuenta que la medicina es una profesión vocacional y que querer ejercerla en el primer nivel asistencial también suele responder a una visión personal muy concreta, volcada en el acompañamiento a los pacientes a lo largo del tiempo, las y los jóvenes que acaban su formación y lo tienen claro están optando por salir a trabajar al extranjero. España, una vez más, está expulsando talento después de haber invertido tanto en él.

En Francia, Alemania, Italia y otros países de nuestro entorno logran condiciones laborales claramente superiores: tienen menos personas a su cargo, sus salarios son justos y competitivos, disponen de mejores horarios y tienen más tiempo libre. Resumiendo, pueden disfrutar de su profesión y, desde el punto de vista social, se sienten más reconocidos a todos los niveles, lo cual redunda en su salud mental, pero también en el bienestar de sus pacientes.

El escenario es bien distinto en España, pero las reclamaciones de los profesionales que ejercen la medicina en AP no se circunscriben solo a la vivencia profesional, sino también a las funciones que debería permitírseles desempeñar dentro del sistema sanitario; las que, por el contrario, no deberían corresponderles, o no exclusivamente; la falta de autonomía y profesionalización en la gestión del primer nivel asistencial; y, desde luego, la imperiosa necesidad de inversión en infraestructuras. «En el centro de Madrid hay muchas consultas sin ventana y salas de espera que parecen pasillos», cita Ángel Carrasco a modo de ejemplo.

Dicho esto, llama la atención el tono institucional que destila el Decálogo de Objetivos del Foro de Médicos de AP. Para una AP de calidad, que ya tiene varios años y se le nota, aunque sus mentores lo actualicen cada 12 de abril, Día de la Atención Primaria. Este año, sin embargo, el tono del comunicado emitido el 12 de abril fue más sentido y mejor explicado, por lo que hemos optamos por reproducir las seis reivindicaciones que plantea, aunque algo editadas:

>>Recuperar competencias perdidas y dotar a AP de capacidades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad a nivel comunitario, lo que repercutirá positivamente en la sociedad del futuro. Una de nuestras asignaturas pendientes como sociedad es la atención a los problemas sociosanitarios de una población cada vez mayor, con más tendencia a la cronicidad y más dependiente.

>>Permitir a los profesionales gestionar su propio trabajo diario y ofrecerles un acceso total a las herramientas y recursos sanitarios disponibles, como las pruebas complementarias, que aumentarían el diagnóstico precoz de muchas e importantes patologías, tanto crónicas como agudas.

>>Dimensionar adecuadamente AP, con unos cupos de población razonables y unos recursos humanos que permitan un plan de respuesta temprana ante –por ejemplo– la aparición de eventos sanitarios críticos, como los picos de la pandemia de Covid-19 o cualquier otra situación de emergencia.

>>Implantar nuevos sistemas de gestión, bajo direcciones médicas de AP en las que participen los profesionales.

>>Disminuir de forma radical la burocracia en las consultas, potenciando aquellas fórmulas de trabajo que han demostrado su valía durante la pandemia, como la telemedicina, la asistencia telefónica, la gestión de la receta electrónica, la informatización de la incapacidad temporal y una comunicación más directa con otros niveles asistenciales, entre otras.

>>Todo ello con el objetivo fundamental de conseguir un aumento de los tiempos en consulta para proporcionar una asistencia sanitaria de calidad y un enriquecimiento de la relación médico-paciente, medidas básicas para extraer todo el potencial a la AP como base para la mejora de la salud del futuro.

Para terminar, es necesario recordar que, pese a las carencias estructurales y la falta de personal, AP ha estado al pie del cañón durante la pandemia y, a día de hoy, es el nivel asistencial que sostiene su gestión. Tal y como explica el Foro en su reciente comunicado: «Tampoco se ha informado correctamente la población de la realidad del trabajo inmenso que se hizo y se continúa haciendo en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de los enfermos Covid-19 en los centros de salud. La mayoría de los casos y contactos se han rastreado, seguido y resuelto en los centros de salud, pero se transmite a la población que los centros han estado “cerrados” y ahora es necesario que vuelvan a la “’normalidad'».

 

Las entidades y sociedades que forman parte del Foro de Médicos de Atención Primaria son:  la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la Organización Médica Colegial (OMC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SepeAP).

El grito desesperado de los centros de salud se ha vuelto a escuchar. En esta ocasión ha salido del Foro de Médicos de Atención Primaria, formado por varias entidades y sociedades científicas, que agrupan a profesionales de la pediatría y la medicina general, de familia o comunitaria, estudiantes de medicina y sindicatos médicos, además de la propia Organización Médica Colegial, máximo órgano facultativo en España.

Tras una reunión interna, celebrada el pasado 27 de mayo, el Foro ha emitido un comunicado desolador, en el que se dice textualmente, por ejemplo: «La falta de inversiones, la saturación creciente de las consultas y el deterioro de las condiciones laborales se generalizan en el primer nivel asistencial en todo el territorio nacional. Los médicos de familia y pediatras huyen de AP para trabajar en los hospitales y en otros países donde son mejor valorados, donde se respeta su derecho a conciliar su vida laboral y familiar, y donde no se sienten explotados».

El comunicado pone de relieve que todas las personas expertas consultadas por las sucesivas comisiones parlamentarias dedicadas a analizar la pandemia insistieron en la necesidad de destinar recursos y reforzar AP. Sin embargo, la partida destinada a sanidad de los fondos europeos de recuperación va a tener otros usos.

«Las inversiones en AP brillan por su ausencia y se elaboran planes de mejora totalmente insuficientes, como el recientemente presentado para la Comunidad de Madrid, o se aumenta la actividad en el turno de tarde como en Galicia, o se elimina la consulta telefónica como en Baleares o se elaboran protocolos de “vuelta a la normalidad” en Andalucía, que generan agendas imposibles para los profesionales», dice el texto.

La agonía contada en primera persona

«La pandemia ha amplificado todas las carencias, pero el abandono total de la atención primaria, sobre todo en comunidades autónomas como Madrid, viene de muy atrás. Es previo a la anterior crisis. Yo diría que se remonta a los 90, cuando se empezaron a destinar todos los recursos a atención hospitalaria», explica a Impaciente el doctor Ángel Carrasco, que pertenece a la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y fue presidente de la Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria (ECPCP, por sus siglas en inglés) de 2017 a 2020.

Para él, la situación reviste mucho peligro y ya se refleja en la asistencia sanitaria, que es lo mismo que decir que ya está perjudicando a los pacientes. Y más en el caso de la pediatría, arrinconada desde hace años, sin que se saquen a concurso las plazas que van quedando vacantes, y con un número creciente de centros en los que la salud y el crecimiento de las niñas y los niños se lleva desde las consultas de medicina de familia, que no es lo mismo.

«Atención primaria es la base del sistema sanitario y fue muy robusta durante años, pero de eso hace mucho tiempo. Tal y como está ahora mismo, el sistema es una casa sin cimientos; se está desmoronando», afirma el Dr. Carrasco, que recuerda que la saturación de las urgencias hospitalarias, ya endémica, se debe a que es habitual que la gente no logre que le den cita con su médico de familia o su pediatra cuando la necesita.

Se ha llegado a un punto tal, que las especialidades de medicina de familia y pediatría de atención primaria ya no atraen a las nuevas generaciones, por lo que las plazas se quedan sin cubrir y se ‘rellenan’ con contratos temporales o se suplen cargando todavía más las agendas de las consultas en activo. Cuando alguien está de baja o de vacaciones, sus compañeros asumen su cupo de pacientes.

Y así todo, cuesta abajo, mientras se forma una especie de bola de nieve de saturación y frustración que perjudica seriamente la salud, tanto la de los propios profesionales como la de los pacientes. «La gente ha perdido la ilusión. Llevamos años y años con un déficit de inversión creciente. Parece que a nuestros gestores no les importe que la AP se hunda. No nos toman en serio», subraya Ángel Carrasco.

Todas las comunidades autónomas necesitan implementar mejoras profundas y contundentes, pero Madrid y Andalucía destacan por su abandono total de la atención primaria

Al preguntarle si la situación es igual de catastrófica en todas las comunidades autónomas, señala Madrid como la más perjudicada, «y ahora más que nunca». Mientras el gobierno autonómico habla de cerrar centros de salud, los últimos datos oficiales del Ministerio de Sanidad, correspondientes a 2019, dejan a la Comunidad de Madrid muy mal parada, con una ratio de 6,3 centros de salud por cada 100.000 habitantes, frente a los 27,8 de media en España o los 163 de Castilla y León.

«Probablemente, destacaría la AP de las dos Castillas en el extremo positivo, que han tenido que invertir para frente a la dispersión geográfica,, En el extremo negativo, Madrid va en cabeza, aunque en Andalucía también van muy mal las cosas. Murcia y el País Vasco no están mal del todo. Galicia y Cataluña, por el contrario, tienen problemas serios… Hay descontento en todas partes, pero unos sitios están claramente peor que otros», concluye.

Lo que podría ser… y un decálogo mejorable

Así las cosas, y teniendo en cuenta que la medicina es una profesión vocacional y que querer ejercerla en el primer nivel asistencial también suele responder a una visión personal muy concreta, volcada en el acompañamiento a los pacientes a lo largo del tiempo, las y los jóvenes que acaban su formación y lo tienen claro están optando por salir a trabajar al extranjero. España, una vez más, está expulsando talento después de haber invertido tanto en él.

En Francia, Alemania, Italia y otros países de nuestro entorno logran condiciones laborales claramente superiores: tienen menos personas a su cargo, sus salarios son justos y competitivos, disponen de mejores horarios y tienen más tiempo libre. Resumiendo, pueden disfrutar de su profesión y, desde el punto de vista social, se sienten más reconocidos a todos los niveles, lo cual redunda en su salud mental, pero también en el bienestar de sus pacientes.

El escenario es bien distinto en España, pero las reclamaciones de los profesionales que ejercen la medicina en AP no se circunscriben solo a la vivencia profesional, sino también a las funciones que debería permitírseles desempeñar dentro del sistema sanitario; las que, por el contrario, no deberían corresponderles, o no exclusivamente; la falta de autonomía y profesionalización en la gestión del primer nivel asistencial; y, desde luego, la imperiosa necesidad de inversión en infraestructuras. «En el centro de Madrid hay muchas consultas sin ventana y salas de espera que parecen pasillos», cita Ángel Carrasco a modo de ejemplo.

Dicho esto, llama la atención el tono institucional que destila el Decálogo de Objetivos del Foro de Médicos de AP. Para una AP de calidad, que ya tiene varios años y se le nota, aunque sus mentores lo actualicen cada 12 de abril, Día de la Atención Primaria. Este año, sin embargo, el tono del comunicado emitido el 12 de abril fue más sentido y mejor explicado, por lo que hemos optamos por reproducir las seis reivindicaciones que plantea, aunque algo editadas:

>>Recuperar competencias perdidas y dotar a AP de capacidades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad a nivel comunitario, lo que repercutirá positivamente en la sociedad del futuro. Una de nuestras asignaturas pendientes como sociedad es la atención a los problemas sociosanitarios de una población cada vez mayor, con más tendencia a la cronicidad y más dependiente.

>>Permitir a los profesionales gestionar su propio trabajo diario y ofrecerles un acceso total a las herramientas y recursos sanitarios disponibles, como las pruebas complementarias, que aumentarían el diagnóstico precoz de muchas e importantes patologías, tanto crónicas como agudas.

>>Dimensionar adecuadamente AP, con unos cupos de población razonables y unos recursos humanos que permitan un plan de respuesta temprana ante –por ejemplo– la aparición de eventos sanitarios críticos, como los picos de la pandemia de Covid-19 o cualquier otra situación de emergencia.

>>Implantar nuevos sistemas de gestión, bajo direcciones médicas de AP en las que participen los profesionales.

>>Disminuir de forma radical la burocracia en las consultas, potenciando aquellas fórmulas de trabajo que han demostrado su valía durante la pandemia, como la telemedicina, la asistencia telefónica, la gestión de la receta electrónica, la informatización de la incapacidad temporal y una comunicación más directa con otros niveles asistenciales, entre otras.

>>Todo ello con el objetivo fundamental de conseguir un aumento de los tiempos en consulta para proporcionar una asistencia sanitaria de calidad y un enriquecimiento de la relación médico-paciente, medidas básicas para extraer todo el potencial a la AP como base para la mejora de la salud del futuro.

Para terminar, es necesario recordar que, pese a las carencias estructurales y la falta de personal, AP ha estado al pie del cañón durante la pandemia y, a día de hoy, es el nivel asistencial que sostiene su gestión. Tal y como explica el Foro en su reciente comunicado: «Tampoco se ha informado correctamente la población de la realidad del trabajo inmenso que se hizo y se continúa haciendo en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de los enfermos Covid-19 en los centros de salud. La mayoría de los casos y contactos se han rastreado, seguido y resuelto en los centros de salud, pero se transmite a la población que los centros han estado “cerrados” y ahora es necesario que vuelvan a la “’normalidad'».

 

Las entidades y sociedades que forman parte del Foro de Médicos de Atención Primaria son:  la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la Organización Médica Colegial (OMC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SepeAP).

El grito desesperado de los centros de salud se ha vuelto a escuchar. En esta ocasión ha salido del Foro de Médicos de Atención Primaria, formado por varias entidades y sociedades científicas, que agrupan a profesionales de la pediatría y la medicina general, de familia o comunitaria, estudiantes de medicina y sindicatos médicos, además de la propia Organización Médica Colegial, máximo órgano facultativo en España.

Tras una reunión interna, celebrada el pasado 27 de mayo, el Foro ha emitido un comunicado desolador, en el que se dice textualmente, por ejemplo: «La falta de inversiones, la saturación creciente de las consultas y el deterioro de las condiciones laborales se generalizan en el primer nivel asistencial en todo el territorio nacional. Los médicos de familia y pediatras huyen de AP para trabajar en los hospitales y en otros países donde son mejor valorados, donde se respeta su derecho a conciliar su vida laboral y familiar, y donde no se sienten explotados».

El comunicado pone de relieve que todas las personas expertas consultadas por las sucesivas comisiones parlamentarias dedicadas a analizar la pandemia insistieron en la necesidad de destinar recursos y reforzar AP. Sin embargo, la partida destinada a sanidad de los fondos europeos de recuperación va a tener otros usos.

«Las inversiones en AP brillan por su ausencia y se elaboran planes de mejora totalmente insuficientes, como el recientemente presentado para la Comunidad de Madrid, o se aumenta la actividad en el turno de tarde como en Galicia, o se elimina la consulta telefónica como en Baleares o se elaboran protocolos de “vuelta a la normalidad” en Andalucía, que generan agendas imposibles para los profesionales», dice el texto.

La agonía contada en primera persona

«La pandemia ha amplificado todas las carencias, pero el abandono total de la atención primaria, sobre todo en comunidades autónomas como Madrid, viene de muy atrás. Es previo a la anterior crisis. Yo diría que se remonta a los 90, cuando se empezaron a destinar todos los recursos a atención hospitalaria», explica a Impaciente el doctor Ángel Carrasco, que pertenece a la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y fue presidente de la Confederación Europea de Pediatras de Atención Primaria (ECPCP, por sus siglas en inglés) de 2017 a 2020.

Para él, la situación reviste mucho peligro y ya se refleja en la asistencia sanitaria, que es lo mismo que decir que ya está perjudicando a los pacientes. Y más en el caso de la pediatría, arrinconada desde hace años, sin que se saquen a concurso las plazas que van quedando vacantes, y con un número creciente de centros en los que la salud y el crecimiento de las niñas y los niños se lleva desde las consultas de medicina de familia, que no es lo mismo.

«Atención primaria es la base del sistema sanitario y fue muy robusta durante años, pero de eso hace mucho tiempo. Tal y como está ahora mismo, el sistema es una casa sin cimientos; se está desmoronando», afirma el Dr. Carrasco, que recuerda que la saturación de las urgencias hospitalarias, ya endémica, se debe a que es habitual que la gente no logre que le den cita con su médico de familia o su pediatra cuando la necesita.

Se ha llegado a un punto tal, que las especialidades de medicina de familia y pediatría de atención primaria ya no atraen a las nuevas generaciones, por lo que las plazas se quedan sin cubrir y se ‘rellenan’ con contratos temporales o se suplen cargando todavía más las agendas de las consultas en activo. Cuando alguien está de baja o de vacaciones, sus compañeros asumen su cupo de pacientes.

Y así todo, cuesta abajo, mientras se forma una especie de bola de nieve de saturación y frustración que perjudica seriamente la salud, tanto la de los propios profesionales como la de los pacientes. «La gente ha perdido la ilusión. Llevamos años y años con un déficit de inversión creciente. Parece que a nuestros gestores no les importe que la AP se hunda. No nos toman en serio», subraya Ángel Carrasco.

Todas las comunidades autónomas necesitan implementar mejoras profundas y contundentes, pero Madrid y Andalucía destacan por su abandono total de la atención primaria

Al preguntarle si la situación es igual de catastrófica en todas las comunidades autónomas, señala Madrid como la más perjudicada, «y ahora más que nunca». Mientras el gobierno autonómico habla de cerrar centros de salud, los últimos datos oficiales del Ministerio de Sanidad, correspondientes a 2019, dejan a la Comunidad de Madrid muy mal parada, con una ratio de 6,3 centros de salud por cada 100.000 habitantes, frente a los 27,8 de media en España o los 163 de Castilla y León.

«Probablemente, destacaría la AP de las dos Castillas en el extremo positivo, que han tenido que invertir para frente a la dispersión geográfica,, En el extremo negativo, Madrid va en cabeza, aunque en Andalucía también van muy mal las cosas. Murcia y el País Vasco no están mal del todo. Galicia y Cataluña, por el contrario, tienen problemas serios… Hay descontento en todas partes, pero unos sitios están claramente peor que otros», concluye.

Lo que podría ser… y un decálogo mejorable

Así las cosas, y teniendo en cuenta que la medicina es una profesión vocacional y que querer ejercerla en el primer nivel asistencial también suele responder a una visión personal muy concreta, volcada en el acompañamiento a los pacientes a lo largo del tiempo, las y los jóvenes que acaban su formación y lo tienen claro están optando por salir a trabajar al extranjero. España, una vez más, está expulsando talento después de haber invertido tanto en él.

En Francia, Alemania, Italia y otros países de nuestro entorno logran condiciones laborales claramente superiores: tienen menos personas a su cargo, sus salarios son justos y competitivos, disponen de mejores horarios y tienen más tiempo libre. Resumiendo, pueden disfrutar de su profesión y, desde el punto de vista social, se sienten más reconocidos a todos los niveles, lo cual redunda en su salud mental, pero también en el bienestar de sus pacientes.

El escenario es bien distinto en España, pero las reclamaciones de los profesionales que ejercen la medicina en AP no se circunscriben solo a la vivencia profesional, sino también a las funciones que debería permitírseles desempeñar dentro del sistema sanitario; las que, por el contrario, no deberían corresponderles, o no exclusivamente; la falta de autonomía y profesionalización en la gestión del primer nivel asistencial; y, desde luego, la imperiosa necesidad de inversión en infraestructuras. «En el centro de Madrid hay muchas consultas sin ventana y salas de espera que parecen pasillos», cita Ángel Carrasco a modo de ejemplo.

Dicho esto, llama la atención el tono institucional que destila el Decálogo de Objetivos del Foro de Médicos de AP. Para una AP de calidad, que ya tiene varios años y se le nota, aunque sus mentores lo actualicen cada 12 de abril, Día de la Atención Primaria. Este año, sin embargo, el tono del comunicado emitido el 12 de abril fue más sentido y mejor explicado, por lo que hemos optamos por reproducir las seis reivindicaciones que plantea, aunque algo editadas:

>>Recuperar competencias perdidas y dotar a AP de capacidades de promoción de la salud y prevención de la enfermedad a nivel comunitario, lo que repercutirá positivamente en la sociedad del futuro. Una de nuestras asignaturas pendientes como sociedad es la atención a los problemas sociosanitarios de una población cada vez mayor, con más tendencia a la cronicidad y más dependiente.

>>Permitir a los profesionales gestionar su propio trabajo diario y ofrecerles un acceso total a las herramientas y recursos sanitarios disponibles, como las pruebas complementarias, que aumentarían el diagnóstico precoz de muchas e importantes patologías, tanto crónicas como agudas.

>>Dimensionar adecuadamente AP, con unos cupos de población razonables y unos recursos humanos que permitan un plan de respuesta temprana ante –por ejemplo– la aparición de eventos sanitarios críticos, como los picos de la pandemia de Covid-19 o cualquier otra situación de emergencia.

>>Implantar nuevos sistemas de gestión, bajo direcciones médicas de AP en las que participen los profesionales.

>>Disminuir de forma radical la burocracia en las consultas, potenciando aquellas fórmulas de trabajo que han demostrado su valía durante la pandemia, como la telemedicina, la asistencia telefónica, la gestión de la receta electrónica, la informatización de la incapacidad temporal y una comunicación más directa con otros niveles asistenciales, entre otras.

>>Todo ello con el objetivo fundamental de conseguir un aumento de los tiempos en consulta para proporcionar una asistencia sanitaria de calidad y un enriquecimiento de la relación médico-paciente, medidas básicas para extraer todo el potencial a la AP como base para la mejora de la salud del futuro.

Para terminar, es necesario recordar que, pese a las carencias estructurales y la falta de personal, AP ha estado al pie del cañón durante la pandemia y, a día de hoy, es el nivel asistencial que sostiene su gestión. Tal y como explica el Foro en su reciente comunicado: «Tampoco se ha informado correctamente la población de la realidad del trabajo inmenso que se hizo y se continúa haciendo en el diagnóstico, seguimiento y tratamiento de los enfermos Covid-19 en los centros de salud. La mayoría de los casos y contactos se han rastreado, seguido y resuelto en los centros de salud, pero se transmite a la población que los centros han estado “cerrados” y ahora es necesario que vuelvan a la “’normalidad'».

 

Las entidades y sociedades que forman parte del Foro de Médicos de Atención Primaria son:  la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM). la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la Organización Médica Colegial (OMC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SepeAP).