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«Estoy deseando conocer gente para descubrir la escena madrileña»

SILA LUA, artista y productora

Se mueve entre dos territorios: la música urbana española y la electrónica experimental británica, aunque tal vez su principal rasgo distintivo, con permiso de su presencia, son unas letras poderosas y poéticas, terrenales y oníricas. Encontró su voz en Londres, donde ha vivido cerca de cinco años, y ahora busca su espacio en este Madrid extraño, bajo el influjo de la pandemia, suspirando por zambullirse en su vida social y su escena musical.

Sila Lua es artista y productora, y yo tengo más remedio que empezar diciendo que soy su madre. Huelga decir, por tanto, que la conozco como si la hubiera parido. Bromas aparte, cuento esto porque no creo que algo así se pueda o se deba mantener oculto, pero también para señalar que al escribir este texto he tomado distancia y he dejado que sea ella quien hable. Se le da de maravilla, dicho sea de paso. Sila Luaces Diéguez, Sila Lua, nació en Vigo en 1997, pero llegó a Madrid con apenas unos días y aquí se crio, para luego crecer y después volar y marcharse a Londres en el otoño de 2015.

Después de unos meses perfeccionando el idioma, aclimatándose a la intensidad de la gran ciudad y a un estilo de vida muy distinto al nuestro, logró una plaza en el grado Music: Production, Performance and Enterprise de la Universidad de Westminster, que proporciona una visión global de la música, de la creación a la industria.

Al terminar los estudios, siguió en Londres, trabajando en su proyecto musical y disfrutando de la inagotable oferta de una de las indiscutibles capitales culturales del mundo. Hace unos meses, sin embargo, decidió que era el momento de volver a casa, aunque haya sido en un sentido mucho más literal del que hubiera querido, habida cuenta de que no son buenos tiempos para la vida social y que la vivienda es escenario principal de nuestras vidas desde hace ya demasiado tiempo.

Hace exactamente un año, voló a las Islas Canarias como parte del cartel de la primera edición de Her Festival 2019. Allí ofreció su primera y única actuación en España hasta el próximo sábado, 19 de diciembre, cuando participará en Puwerty, en el marco incomparable de La Casa Encendida.

Tenías previsto enfocar tu carrera hacia el negocio musical, pero en el último momento hiciste un requiebro y te atreviste con la vertiente creativa. En todo caso, parece que la música estaba llamada a ser tu eje.

Vengo de una familia muy musical. En mi casa siempre se ha escuchado música. Mi madre es bastante hípster (risas). Cuando yo era pequeña, escuchaba mucho trip hop y mucho indie. También música hecha por mujeres. Bailábamos mucho en casa. Esa es mi herencia.

Sin embargo, empecé en la música casi por casualidad. Siempre me ha gustado escribir. Escribo poesía desde los 15 años, pero la verdad es que nunca había pensado en hacer música, aunque, por otro lado, siempre he sido muy rapera. Me encanta el hip hop y he escuchado mucho rap, mucha palabra fraseada.

Más adelante, cuando llegué a Londres, me enamoré absolutamente de sus vibraciones musicales, que son muy urbanas. Es una ciudad llena de luces, de ruidos, de eventos sucediendo todo el rato. De alguna manera, todo se fue uniendo y decidí hacer música. Pasó casi por casualidad. Simplemente, lo hice.

Dices que has encontrado tu camino por casualidad, pero lo cierto es que te has construido un lenguaje propio con bastante rapidez.  

La verdad es que cuando empecé no tenía claro qué quería hacer, aunque mi gusto sí era muy específico: rap, electrónica y mensaje. Fíjate hasta qué punto ha sido todo tan improvisado que mi primer tema, The Black Door, está hecho únicamente con los samples que vienen con el Logic. En realidad, la canción era un trabajo de clase, pero acabó convirtiéndose en el mi primer lanzamiento y en mi primer vídeo.

Tus palabras ya tenían fuerza poética incluso entre samples prefabricados. Me hace pensar en que, si bien existe una conexión entre rap y poesía en la tradición del spoken word, en el circuito comercial de la música urbana ha primado un mensaje más social y político que intimista.

Que me haya salido así de forma natural puede tener que ver con el tipo de música que escuchaba en mi casa de pequeña. De hecho, el trip hop es una mezcla de sonidos creada por indies fascinados por la música negra y el hip hop. Hablamos de grupos como Portishead, que mantuvieron un espíritu pop en unas letras más poéticas y próximas a la canción de autor que a la protesta.

Creo que mis canciones vienen un poco de ahí. Nunca he pertenecido a una tribu urbana, pero siempre he estado entre esos dos mundos.

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Sila Lua, artista y productora, fotografiada por Nona Duch (@nonaduch), con prendas y estilismo de Pilar Do Rio (@pipilarpi).

A partir de cierto momento, empiezas a inspirarte en distintas figuras femeninas de la literatura y la mitología griega. ¿Cómo llegaste hasta ahí?  

Empezó a apetecerme construir un proyecto mayor, en el que hubiese un hilo conductor y las canciones que se relacionasen entre sí. Penelope fue el punto de partida. Obviamente, ya conocía el mito de Penélope, pero estaba leyendo La Odisea y me llamó la atención que, pese a ser un personaje esencial, juegue un papel tan pasivo. Es simplemente la mujer del héroe y solo sabemos de ella que está esperando su regreso durante veinte años. Se me ocurrió cambiar las tornas y hacerla protagonista.

Decidí traerla a mi mundo, al siglo XXI, y convertirla en la heroína, en alguien que no espera veinte años por nadie, en alguien con su propia narrativa. De ahí partió la idea de trabajar sobre figuras y arquetipos femeninos.

Después, a partir de unos ritmos que había grabado, pero todavía no había utilizado, escribí la letra de Hecate, inspirada en esta diosa griega de la brujería, el conocimiento oculto y la magia. Me resulta interesante que siempre se la haya visto como una deidad oscura y peligrosa, en la que no se debe confiar, cuando a mí me parece una mujer con mucho power. Me apetecía convertirme en Hécate, tener su fuerza.

De repente, dejas La Odisea y la Grecia antigua y te trasladas a la Galicia del siglo XIX, encarnada en la gran Rosalía de Castro.

Efectivamente, mis raíces gallegas me condujeron a De balde. Llevaba un tiempo leyendo a Rosalía porque cuando murió mi abuela materna pude heredar un montón de libros, los suyos entre ellos, con las páginas amarillentas y las cubiertas ajadas.

Su poema De balde me sorprendió, la verdad. Tenemos la idea de que Rosalía era una mujer melancólica, depresiva, incluso oscura. Sin embargo, ese poema es muy punki, también algo oscuro, pero más macarra. No sé, me gustó mucho.

Es un poema sarcástico y furioso, ciertamente. Pero ahora, para cerrar el círculo, regresas a La Odisea con tu nuevo tema.

Sí, el tema que acabo de publicar se llama Iris y está inspirado en la diosa griega del arcoíris, de la línea que separa el mar y el cielo, la línea del horizonte. Además, actúa como mensajera entre el Olimpo y los seres humanos, pero siempre buscando el buen entendimiento entre ambos.

Iris representa la búsqueda del diálogo, la paz y la esperanza, por eso he querido publicar esta canción justo ahora. Me apetecía terminar este año tan raro con una figura comprensiva y conciliadora. Es la última canción del año y de mi serie sobre arquetipos femeninos.

 

«Me hace mucha ilusión participar en Puwerty. Es una forma de decir hola a Madrid, de celebrar que he vuelto a la ciudad que me vio crecer, pero todavía no me conoce como artista»

 

Por lo menos, puedes despedirte de un año difícil presentando tu propuesta en vivo y en la ciudad a la que has regresado tras casi cinco años en Londres. Cuando la pandemia se nos echó encima, estabas ilusionada con un concierto en Madrid que no pudo ser.

Me habían contratado para Sound Isidro, que finalmente se canceló. Por suerte, puedo terminar el año participando en un festival tan guay como Puwerty y en un espacio como La Casa Encendida. Estoy bastante nerviosa porque me da un poco de corte que me vean algunas de las personas que van a estar entre el público, pero me hace mucha ilusión.

Además, es una forma de decir hola de nuevo a Madrid y de celebrar que he vuelto a la ciudad que me vio crecer, pero todavía no me conoce como artista. Es una buena manera de mostrar que he vuelto con las pilas puestas y con muchas ganas de hacer cosas.

Miqui Brightside te acompañará sobre el escenario en Puwerty. ¿Te planteas ampliar tu proyecto a otras personas?

Sí, siempre estoy dispuesta a colaborar con otros músicos, productores y creativos, aunque me gusta estar encima de todos los aspectos de mi propuesta. Me gusta producir mi propia música e incluso meterme en la dirección creativa de mis vídeos, pero la verdad es que aquí todavía no tengo lo que tenía en Londres, donde me había construido una red de amigas fotógrafas, realizadoras, montadoras, estilistas, etc.

En Madrid todavía me siento un poco a ciegas y estoy deseando conocer gente, descubrir la escena madrileña e integrarme en ella. El momento que vivimos no es precisamente de mucha ayuda, pero lo estoy deseando.

Imagino que fue esa red londinense de la que hablas la que hizo posible un vídeo como De balde, producido de forma muy artesanal, con un presupuesto casi irrisorio, pero con muy buen resultado y con una factura profesional.

Es curioso porque el programa Zigzag Diario, de TVG, me propuso una entrevista en la Casa de Rosalía (Padrón, A Coruña) y resulta que allí está la cama en la que murió, que se parece bastante a la del vídeo. La vida tiene estas cosas, porque no la había visto nunca.

Quería que el vídeo fuera confuso y lleno de aristas: que transcurriera en un espacio reducido, pero con mucha gente; que pareciese una celebración, pero también un funeral… Por suerte, mis amigas son muy creativas. Les conté mi idea y subieron al barco a lo loco. Fundamentalmente, lograron que algo tan abstracto tomase forma y tuviese sentido.

Grabamos el vídeo en mi casa, en mi habitación. Fue espectacular. Trabajamos 17 personas en el proyecto, con un presupuesto muy bajito, pero con muchas ganas y entre amigos. Los actores no eran actores, pero lo dieron todo y lo parecían. Fue muy bonito.

Lo dirigió Megg Wilford, con la que ya había trabajado y que es amiga del alma. Los estilismos son de Andrea Peris y María Cendra, de Isnotverycool, que son brutales y me ayudaron muchísimo con la parte creativa.

Cuando terminamos de rodar no pude dormir. «No me podía creer que hubiera sido capaz de convencer a tantas personas para montar semejante show en mi pequeña habitación londinense. Ojalá en Madrid pueda encontrar un grupo de gente con tanto talento y tan guay. ¡Por favor! ¡Lo necesito!

Iris, el tema que acaba de lanzar Sila Lua, cierra su recorrido por los arquetipos femeninos y quiere ser un adiós al año más extraño de nuestras vidas cargado de esperanza y muchas ganas de libertad. 

SILA LUA, artista y productora

Se mueve entre dos territorios: la música urbana española y la electrónica experimental británica, aunque tal vez su principal rasgo distintivo, con permiso de su presencia, son unas letras poderosas y poéticas, terrenales y oníricas. Encontró su voz en Londres, donde ha vivido cerca de cinco años, y ahora busca su espacio en este Madrid extraño, bajo el influjo de la pandemia, suspirando por zambullirse en su vida social y su escena musical

Sila Lua es artista y productora, y yo tengo más remedio que empezar diciendo que soy su madre. Huelga decir, por tanto, que la conozco como si la hubiera parido. Bromas aparte, cuento esto porque no creo que algo así se pueda o se deba mantener oculto, pero también para señalar que al escribir este texto he tomado distancia y he dejado que sea ella quien hable. Se le da de maravilla, dicho sea de paso. Sila Luaces Diéguez, Sila Lua, nació en Vigo en 1997, pero llegó a Madrid con apenas unos días y aquí se crio, para luego crecer y después volar y marcharse a Londres en el otoño de 2015.

Después de unos meses perfeccionando el idioma, aclimatándose a la intensidad de la gran ciudad y a un estilo de vida muy distinto al nuestro, logró una plaza en el grado Music: Production, Performance and Enterprise de la Universidad de Westminster, que proporciona una visión global de la música, de la creación a la industria.

Al terminar los estudios, siguió en Londres, trabajando en su proyecto musical y disfrutando de la inagotable oferta de una de las indiscutibles capitales culturales del mundo. Hace unos meses, sin embargo, decidió que era el momento de volver a casa, aunque haya sido en un sentido mucho más literal del que hubiera querido, habida cuenta de que no son buenos tiempos para la vida social y que la vivienda es escenario principal de nuestras vidas desde hace ya demasiado tiempo.

Hace exactamente un año, voló a las Islas Canarias como parte del cartel de la primera edición de Her Festival 2019. Allí ofreció su primera y única actuación en España hasta el próximo sábado, 19 de diciembre, cuando participará en Puwerty, en el marco incomparable de La Casa Encendida.

Tenías previsto enfocar tu carrera hacia el negocio musical, pero en el último momento hiciste un requiebro y te atreviste con la vertiente creativa. En todo caso, parece que la música estaba llamada a ser tu eje.

Vengo de una familia muy musical. En mi casa siempre se ha escuchado música. Mi madre es bastante hípster (risas). Cuando yo era pequeña, escuchaba mucho trip hop y mucho indie. También música hecha por mujeres. Bailábamos mucho en casa. Esa es mi herencia.

Sin embargo, empecé en la música casi por casualidad. Siempre me ha gustado escribir. Escribo poesía desde los 15 años, pero la verdad es que nunca había pensado en hacer música, aunque, por otro lado, siempre he sido muy rapera. Me encanta el hip hop y he escuchado mucho rap, mucha palabra fraseada.

Más adelante, cuando llegué a Londres, me enamoré absolutamente de sus vibraciones musicales, que son muy urbanas. Es una ciudad llena de luces, de ruidos, de eventos sucediendo todo el rato. De alguna manera, todo se fue uniendo y decidí hacer música. Pasó casi por casualidad. Simplemente, lo hice.

Dices que has encontrado tu camino por casualidad, pero lo cierto es que te has construido un lenguaje propio con bastante rapidez.  

La verdad es que cuando empecé no tenía claro qué quería hacer, aunque mi gusto sí era muy específico: rap, electrónica y mensaje. Fíjate hasta qué punto ha sido todo tan improvisado que mi primer tema, The Black Door, está hecho únicamente con los samples que vienen con el Logic. En realidad, la canción era un trabajo de clase, pero acabó convirtiéndose en el mi primer lanzamiento y en mi primer vídeo.

Tus palabras ya tenían fuerza poética incluso entre samples prefabricados. Me hace pensar en que, si bien existe una conexión entre rap y poesía en la tradición del spoken word, en el circuito comercial de la música urbana ha primado un mensaje más social y político que intimista.

Que me haya salido así de forma natural puede tener que ver con el tipo de música que escuchaba en mi casa de pequeña. De hecho, el trip hop es una mezcla de sonidos creada por indies fascinados por la música negra y el hip hop. Hablamos de grupos como Portishead, que mantuvieron un espíritu pop en unas letras más poéticas y próximas a la canción de autor que a la protesta.

Creo que mis canciones vienen un poco de ahí. Nunca he pertenecido a una tribu urbana, pero siempre he estado entre esos dos mundos.

entrevista-sila-lua-estoy-deseando-conocer-gente-para-descubrir-la-escena-madrileña
Sila Lua, artista y productora, fotografiada por Nona Duch (@nonaduch), con prendas y estilismo de Pilar Do Rio (@pipilarpi).

A partir de cierto momento, empiezas a inspirarte en distintas figuras femeninas de la literatura y la mitología griega. ¿Cómo llegaste hasta ahí?  

Empezó a apetecerme construir un proyecto mayor, en el que hubiese un hilo conductor y las canciones que se relacionasen entre sí. Penelope fue el punto de partida. Obviamente, ya conocía el mito de Penélope, pero estaba leyendo La Odisea y me llamó la atención que, pese a ser un personaje esencial, juegue un papel tan pasivo. Es simplemente la mujer del héroe y solo sabemos de ella que está esperando su regreso durante veinte años. Se me ocurrió cambiar las tornas y hacerla protagonista.

Decidí traerla a mi mundo, al siglo XXI, y convertirla en la heroína, en alguien que no espera veinte años por nadie, en alguien con su propia narrativa. De ahí partió la idea de trabajar sobre figuras y arquetipos femeninos.

Después, a partir de unos ritmos que había grabado, pero todavía no había utilizado, escribí la letra de Hecate, inspirada en esta diosa griega de la brujería, el conocimiento oculto y la magia. Me resulta interesante que siempre se la haya visto como una deidad oscura y peligrosa, en la que no se debe confiar, cuando a mí me parece una mujer con mucho power. Me apetecía convertirme en Hécate, tener su fuerza.

 

De repente, dejas La Odisea y la Grecia antigua y te trasladas a la Galicia del siglo XIX, encarnada en la gran Rosalía de Castro.

Efectivamente, mis raíces gallegas me condujeron a De balde. Llevaba un tiempo leyendo a Rosalía porque cuando murió mi abuela materna pude heredar un montón de libros, los suyos entre ellos, con las páginas amarillentas y las cubiertas ajadas.

Su poema De balde me sorprendió, la verdad. Tenemos la idea de que Rosalía era una mujer melancólica, depresiva, incluso oscura. Sin embargo, ese poema es muy punki, también algo oscuro, pero más macarra. No sé, me gustó mucho.

 

Es un poema sarcástico y furioso, ciertamente. Pero ahora, para cerrar el círculo, regresas a La Odisea con tu nuevo tema.

Sí, el tema que publico estos días se llama Iris y está inspirado en la diosa griega del arcoíris, de la línea que separa el mar y el cielo, la línea del horizonte. Además, actúa como mensajera entre el Olimpo y los seres humanos, pero siempre buscando el buen entendimiento entre ambos.

Iris representa la búsqueda del diálogo, la paz y la esperanza, por eso he querido publicar esta canción justo ahora. Me apetecía terminar este año tan raro con una figura comprensiva y conciliadora. Es la última canción del año y de mi serie sobre arquetipos femeninos.

 

«Me hace mucha ilusión participar en Puwerty. Es una forma de decir hola a Madrid, de celebrar que he vuelto a la ciudad que me vio crecer, pero todavía no me conoce como artista»

 

Por lo menos, puedes despedirte de un año difícil presentando tu propuesta en vivo y en la ciudad a la que has regresado tras casi cinco años en Londres. Cuando la pandemia se nos echó encima, estabas ilusionada con un concierto en Madrid que no pudo ser.

Me habían contratado para Sound Isidro, que finalmente se canceló. Por suerte, puedo terminar el año participando en un festival tan guay como Puwerty y en un espacio como La Casa Encendida. Estoy bastante nerviosa porque me da un poco de corte que me vean algunas de las personas que van a estar entre el público, pero me hace mucha ilusión.

Además, es una forma de decir hola de nuevo a Madrid y de celebrar que he vuelto a la ciudad que me vio crecer, pero todavía no me conoce como artista. Es una buena manera de mostrar que he vuelto con las pilas puestas y con muchas ganas de hacer cosas.

 

Miqui Brightside te acompañará sobre el escenario en Puwerty. ¿Te planteas ampliar tu proyecto a otras personas?

Sí, siempre estoy dispuesta a colaborar con otros músicos, productores y creativos, aunque me gusta estar encima de todos los aspectos de mi propuesta. Me gusta producir mi propia música e incluso meterme en la dirección creativa de mis vídeos, pero la verdad es que aquí todavía no tengo lo que tenía en Londres, donde me había construido una red de amigas fotógrafas, realizadoras, montadoras, estilistas, etc.

En Madrid todavía me siento un poco a ciegas y estoy deseando conocer gente, descubrir la escena madrileña e integrarme en ella. El momento que vivimos no es precisamente de mucha ayuda, pero lo estoy deseando.

 

Imagino que fue esa red londinense de la que hablas la que hizo posible un vídeo como De balde, producido de forma muy artesanal, con un presupuesto casi irrisorio, pero con muy buen resultado y con una factura profesional.

Es curioso porque el programa Zigzag Diario, de TVG, me propuso una entrevista en la Casa de Rosalía (Padrón, A Coruña) y resulta que allí está la cama en la que murió, que se parece bastante a la del vídeo. La vida tiene estas cosas, porque no la había visto nunca.

Quería que el vídeo fuera confuso y lleno de aristas: que transcurriera en un espacio reducido, pero con mucha gente; que pareciese una celebración, pero también un funeral… Por suerte, mis amigas son muy creativas. Les conté mi idea y subieron al barco a lo loco. Fundamentalmente, lograron que algo tan abstracto tomase forma y tuviese sentido.

Grabamos el vídeo en mi casa, en mi habitación. Fue espectacular. Trabajamos 17 personas en el proyecto, con un presupuesto muy bajito, pero con muchas ganas y entre amigos. Los actores no eran actores, pero lo dieron todo y lo parecían. Fue muy bonito.

Lo dirigió Megg Wilford, con la que ya había trabajado y que es amiga del alma. Los estilismos son de Andrea Peris y María Cendra, de Isnotverycool, que son brutales y me ayudaron muchísimo con la parte creativa.

Cuando terminamos de rodar no pude dormir. «No me podía creer que hubiera sido capaz de convencer a tantas personas para montar semejante show en mi pequeña habitación londinense. Ojalá en Madrid pueda encontrar un grupo de gente con tanto talento y tan guay. ¡Por favor! ¡Lo necesito!

Iris, el tema que acaba de lanzar Sila Lua, cierra su recorrido por los arquetipos femeninos y quiere ser un adiós al año más extraño de nuestras vidas.