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Impaciente en diez palabras

Describir Impaciente en diez palabras es casi una encerrona que me he hecho a mí misma para obligarme a concretar, pero también a escoger los puntos cardinales de mi proyecto centrado en la salud y en las y los pacientes. Acotar un territorio que me parece infinito ha sido intencionado: el título ha venido antes que el contenido. Pero una vez metida en faena, elaborar este decálogo me ha dado una grata sorpresa.

La sorpresa de Impaciente en diez palabras es que no ha sido tan difícil elegir diez y solo diez puntos de partida desde los que escribir sobre salud. Aquí y ahora, año 2021 en España, los temas que me interesan son fundamentalmente humanos y sociales. Tienen que ver con la existencia y la vivencia, personal y colectiva. Estaba en lo cierto: haber escogido la perspectiva de los pacientes, en cuanto que verdaderos protagonistas, tiene mucho sentido para mí.

Estoy segura de que otras personas hubiesen hecho una lista radicalmente diferente. Es más, los medios de comunicación están mayoritariamente centrados en otros asuntos: innovación científica y tecnológica, sanidad y políticas sanitarias, y, desde hace casi un año, pandemia, pandemia y más pandemia.

En este orden de cosas, Impaciente en diez palabras –que es lo mismo que decir las diez ideas sobre las que gira este proyecto– puede resultar pintoresco. Habrá quien diga que es poco práctico, o demasiado idealista, tal vez poco comercial y probablemente algo naif. Puede, pero yo no lo veo así. Mis diez palabras son como enfoques. Los lugares figurados desde los que observaré la innovación científica y tecnológica, la sanidad y las políticas sanitarias, y mucho me temo que la pandemia.

 

Este proyecto me ronda desde hace años y se llama Impaciente desde mucho antes de existir. Surge del compromiso con las y los pacientes frente a una sanidad pública en franca decadencia

 

Antes de pasar a ofreceros mi lista, quiero explicar que Impaciente es una idea que me ronda desde hace varios años. Este espacio se ha llamado Impaciente desde mucho antes de existir. Impaciente por las pacientes y los pacientes. Impaciente porque su punto de vista apenas se escucha, salvo en llorosos psicodramas sensacionalistas de tertulia televisiva y mañanera. Impaciente porque se infantiliza y se cosifica a las personas que existen tras las enfermedades.

Impaciente, sobre todo, porque nos están robando la sanidad. Aquí y ahora, año 2021 en España, el sistema sanitario está en franca decadencia. Se desliza cuesta abajo y sin frenos, en claro contraste con una investigación, una innovación y una clínica que han pulverizado innumerables fronteras y han cambiado el curso de procesos y patologías que parecían inabordables.

Dicho esto, os presento las diez palabras de Impaciente, la última de ellas con trampa (no es una palabra, sino dos) y cada una con su lema entre paréntesis. Las he ilustrado con textos extraídos de aquí y de allá, que he seleccionado por su capacidad para transmitir situaciones e ideas:

 

Aporofobia (la gran injusticia)

Que “la pobreza marca biológicamente durante toda la vida, del útero a la tumba” no es solo una frase afortunada. Diversos estudios epidemiológicos, de economía de la salud o de ciencias sociales, muestran que las diferencias socioeconómicas se encuentran estrechamente correlacionadas con los niveles de salud. Estas desigualdades afectan especialmente a los grupos de población más pobres y evidencian la necesidad de abordar la pobreza como un factor transversal en las políticas de salud pública. Además, se reconoce que “los factores sociales actúan sobre los procesos biológicos en etapas muy tempranas de la vida y pueden, por ello, dejar una impronta permanente en la salud, por la vía de la dotación biológica (altura, peso, función pulmonar, etc.) o de la generación de lesiones fisiopatológicas permanentes”.

La desigualdad en la salud, Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, septiembre 2019.

 

Bioética (la exigencia y la decencia)

La bioética es la rama de la ética dedicada a promover los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida, tanto de la vida humana como del resto de seres vivos, así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la misma.

Se trata de una disciplina relativamente nueva, y el origen del término corresponde al pastor protestante, teólogo, filósofo y educador alemán Fritz Jahr, quien en 1927 usó el término Bio-Ethik en un artículo sobre la relación ética del ser humano con las plantas y los animales. Más adelante, en 1970, el bioquímico estadounidense dedicado a la oncología Van Rensselaer Potter utilizó el término bio-ethics en un artículo sobre «la ciencia de la supervivencia» y posteriormente, en 1971, en su libro Bioética un puente hacia el futuro.

En su sentido más amplio, la bioética, a diferencia de la ética médica, no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y el trato debido a los animales.

Wikipedia, la enciclopedia libre.

 

Comunicación (la herramienta perfecta)

En las primeras etapas de la enfermedad, la diabetes, la hipertensión o la dislipidemia, pueden ser asintomáticas para la mayoría de los pacientes. Por ello, es una tarea compleja para el equipo de salud encontrar la forma de explicarles que padecen de una patología que “silenciosamente” los daña a nivel neurovascular. Si una persona no tiene una imagen mental de su enfermedad, difícilmente podrá tomar conciencia de los riesgos que corre si no logra compensarse adecuadamente. La construcción de imágenes mentales de las patologías crónicas es una tarea pendiente en Salud Primaria, área en la que tanto la educación como el rol de la comunicación han sido relegadas a un segundo plano. Los profesionales de la salud primaria deben generar junto a sus pacientes, una co-construcción de las imágenes mentales de sus enfermedades. Esta nueva visión, implica que el profesional deberá insertarse en el contexto del paciente y desde ahí iniciar una exploración y explicación de cada realidad.

Resumen ejecutivo de El desafío de construir imágenes mentales de las enfermedades crónicas no transmisibles en pacientes asintomáticos, de Miguel Ángel Carrasco García, Ricardo Andrés Neira Mellado y Paulina Lisbett Fierro Pinot. Publicado el 1 de diciembre de 2020 en la Revista de Comunicación y Salud, editada por la Cátedra de Comunicación y Salud de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Envejecimiento (la última frontera)

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Además, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.

Los reducidos datos científicos no permiten afirmar que las personas mayores gocen en sus últimos años de mejor salud que sus padres. Si bien las tasas de discapacidad grave se han reducido en los países de ingresos altos a lo largo de los últimos 30 años, no se ha registrado cambio alguno en la discapacidad ligera o moderada en el mismo periodo.

Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno propicio, podrán hacer lo que más valoran de forma muy similar a una persona joven. En cambio, si esos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad son más negativas.

Envejecimiento y salud, nota descriptiva de la OMS, 5 de febrero de 2018.

 

Infancia (el futuro en peligro)

“A lo largo de la pandemia de Covid-19 ha surgido el mito persistente de que la infancia apenas se ve afectada por la enfermedad. Nada más lejos de la realidad. La infancia puede enfermar y propagar la enfermedad, pero esta es solo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de las tasas de pobreza representan la mayor amenaza para la infancia. Cuanto más tiempo persista la crisis, más profundas serán sus consecuencias sobre la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de las niñas y los niños. El futuro de toda una generación está en peligro”.

Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, con motivo de la presentación del informe Evitar una generación perdida por la Covid: un plan de seis puntos para responder, recuperar y reimaginar un mundo pospandémico para la infancia, presentado el 3 de noviembre de 2020.

“Celebramos el Día Mundial de los Niños con una sensación agridulce, ya que 2020 está siendo muy complicado también para la infancia. A la crisis de salud a nivel mundial se une una crisis socieconómica que golpea especialmente a los más vulnerables. Hoy más que nunca, recordamos que la respuesta a la pandemia no puede dejar atrás a ningún niño, niña o adolescente del mundo, esté donde esté”.

Gustavo Suárez Pertierra, presidente de Unicef España, en el Día de la Infancia 2020.

 

Medioambiente (la urgencia extrema)

La transmisión de determinadas enfermedades infecciosas ha sido alterada por procesos vinculados a anomalías climáticas y medioambientales. Se espera que se incrementen los brotes infecciosos en las zonas templadas del planeta debido al calentamiento global y la alteración de patrones climáticos como El Niño está alterando la presencia, densidad, fuerza y toda la dinámica de transmisión de muchos virus y patógenos.

La comprensión de cómo la variabilidad climática afecta la transmisión de estas enfermedades es importante tanto para los investigadores, como para la población general. Existe una gran concienciación sobre el incremento del cambio climático en los últimos años, pero aún así, parece que todavía hay un gran desconocimiento sobre los efectos del cambio climático en las enfermedades infecciosas.

Agencia SINC, artículo publicado el 30 de noviembre de 2020.

 

Mujeres (la brecha que no cesa)

Tristemente, la pobreza tiene rostro de mujer, que tiene mayor riesgo de experimentarla que el hombre en todos los grupos y bajo todos los prismas analizados por los Indicadores de Calidad de Vida del INE. Cuando esa mujer no tiene trabajo, o tiene un trabajo mal pagado, peor pagado que un hombre en similares condiciones, sin contrato, temporal, por horas, o todo lo anterior a la vez, y es madre, la pobreza también se refleja en el rostro de sus hijas y de sus hijos.

La pobreza, además, tiene consecuencias directas sobre la salud de las mujeres. Sin hacer distingos entre clases ni condiciones, la última edición del informe Mujeres y Hombres en España, publicado por el INE en agosto de este año, reza: “En España, con información correspondiente al año 2018, los hombres al nacer viven el 84,5% de sus años de esperanza de vida en condiciones de buena salud, frente al 79,2% que suponen los años de esperanza de vida en buena salud de las mujeres respecto a su horizonte total de vida. A los 65 años, los hombres viven el 59,8% de sus años de horizonte de vida en buena salud frente al 49,0% del horizonte de años de las mujeres. El mayor número de años de esperanza de vida a todas las edades de las mujeres va asociado a peores condiciones de salud que los hombres”. Dicho de otro modo, aunque vivamos más, vivimos peor.

Lectura fácil, o cómo ignorar la salud de las mujeres, publicado por Alexa Diéguez el 6 de noviembre de 2020.

 

Pacientes (el sentido de las cosas)

Cada persona puso el ojo y la mente en una idea aquellos inquietantes días de marzo. Tal vez porque era imposible aprehender aquella realidad entre onírica y apocalíptica, probablemente como mecanismo de defensa. Que algo tangible llamase tu atención y, sobe todo, que te sintieras capaz de llegar a algún tipo de conclusión sin marearte, proporcionaba cierta sensación de control.

En pleno atolondramiento, a mí me obsesionó el desamparo y la angustia que transmitían los pacientes de coronavirus y sus familias. No voy a entrar en la tragedia de las residencias de ancianos, que merece un tema aparte y por la que todos debiéramos sentirnos interpelados, ya que nos señala como sociedad. Voy a hablar de los centros sanitarios. De las vivencias traumáticas y la total ausencia de información. De una soledad gélida. Saltaba a la vista que el conjunto de habilidades que conforma la inteligencia emocional, todavía ninguneadas, y desde luego ausentes de los planes de estudios, eran aquello que se echaba más dolorosamente en falta.

El corazón del témpano: los buenos tratos en la sanidad, publicado por Alexa Diéguez el 14 de octubre de 2020.

 

Prevención (la mejor inversión)

En estos tiempos de Covid-19, es interesante saber cuánto se está invirtiendo en medicina preventiva, que tiene como objetivo evitar o reducir el número o la gravedad de las lesiones y las enfermedades, sus consecuencias y complicaciones.

En la Unión Europea, el gasto público y privado medio en medicina representó el 2,8% del gasto sanitario total en 2018, con los porcentajes más altos registrados en Italia (4,4%) y Finlandia (4,0%).

Por el contrario, la proporción más baja del gasto en atención preventiva se registró en Eslovaquia (0,8% del gasto sanitario total), seguida de Grecia, Chipre y Malta (todos 1,3%), así como Rumanía (1,4%).

(España invierte en prevención el 2,1% del gasto sanitario total, público y privado, 0,7% menos que la media de la UE)

Datos de Eurostat, portal europeo de estadística, 18 de enero de 2021.

 

Salud mental (la eterna olvidada)

Se han incrementado las consultas de psicología para el tratamiento de problemas de ansiedad y depresión. Así lo recoge una encuesta realizada durante los meses de agosto a octubre por la Asociación Americana de Psicología (APA) en la que han participado 1.787 psicólogos.

Según afirman los profesionales encuestados, se ha observado un aumento notable de consultas de pacientes con ansiedad y depresión desde el inicio de la pandemia de coronavirus, así como de las solicitudes de intervenciones psicológicas a través de la modalidad de videoconferencia o telefónica. Como consecuencia, tres de cada 10 psicólogos (29%) señalan que están atendiendo a más pacientes desde el comienzo de la pandemia.

Infocop Online, revista del Consejo General de Psicología de España, artículo publicado el 13 de noviembre de 2021.

Alexa Diéguez, 6 de septiembre de 2020 / Imagen de Aldara ZN Fotografía.

Me llamo Alexa Diéguez. Soy periodista y estoy especializada en salud, un territorio que me fascina y me parece infinito. He llamado Impaciente a esta página para posicionarme claramente con los pacientes, pero también para transmitir que no me conformo con la realidad sanitaria actual. Con este proyecto, quiero contagiar mi pasión por la investigación y la innovación científica; mi admiración por la atención sanitaria cuando la proporcionan personas comprometidas, éticas y afectuosas; y mi intención de insistir en la importancia de la salud social y en la exigencia de aplicar siempre la perspectiva de género, así como en la urgencia de adoptar una visión ecologista y medioambiental en todo momento.

Describir Impaciente en diez palabras es casi una encerrona que me he hecho a mí misma para obligarme a concretar, pero también a escoger los puntos cardinales de mi proyecto centrado en la salud y en las y los pacientes. Acotar un territorio que me parece infinito ha sido intencionado: el título ha venido antes que el contenido. Pero una vez metida en faena, elaborar este decálogo me ha dado una grata sorpresa.

La sorpresa de Impaciente en diez palabras es que no ha sido tan difícil elegir diez y solo diez puntos de partida desde los que escribir sobre salud. Aquí y ahora, año 2021 en España, los temas que me interesan son fundamentalmente humanos y sociales. Tienen que ver con la existencia y la vivencia, personal y colectiva. Estaba en lo cierto: haber escogido la perspectiva de los pacientes, en cuanto que verdaderos protagonistas, tiene mucho sentido para mí.

Estoy segura de que otras personas hubiesen hecho una lista radicalmente diferente. Es más, los medios de comunicación están mayoritariamente centrados en otros asuntos: innovación científica y tecnológica, sanidad y políticas sanitarias, y, desde hace casi un año, pandemia, pandemia y más pandemia.

En este orden de cosas, Impaciente en diez palabras –que es lo mismo que decir las diez ideas sobre las que gira este proyecto– puede resultar pintoresco. Habrá quien diga que es poco práctico, o demasiado idealista, tal vez poco comercial y probablemente algo naif. Puede, pero yo no lo veo así. Mis diez palabras son como enfoques. Los lugares figurados desde los que observaré la innovación científica y tecnológica, la sanidad y las políticas sanitarias, y mucho me temo que la pandemia.

 

Este proyecto me ronda desde hace años y se llama Impaciente desde mucho antes de existir. Surge del compromiso con las y los pacientes frente a una sanidad pública en franca decadencia

 

Antes de pasar a ofreceros mi lista, quiero explicar que Impaciente es una idea que me ronda desde hace varios años. Este espacio se ha llamado Impaciente desde mucho antes de existir. Impaciente por las pacientes y los pacientes. Impaciente porque su punto de vista apenas se escucha, salvo en llorosos psicodramas sensacionalistas de tertulia televisiva y mañanera. Impaciente porque se infantiliza y se cosifica a las personas que existen tras las enfermedades.

Impaciente, sobre todo, porque nos están robando la sanidad. Aquí y ahora, año 2021 en España, el sistema sanitario está en franca decadencia. Se desliza cuesta abajo y sin frenos, en claro contraste con una investigación, una innovación y una clínica que han pulverizado innumerables fronteras y han cambiado el curso de procesos y patologías que parecían inabordables.

Dicho esto, os presento las diez palabras de Impaciente, la última de ellas con trampa (no es una palabra, sino dos) y cada una con su lema entre paréntesis. Las he ilustrado con textos extraídos de aquí y de allá, que he seleccionado por su capacidad para transmitir situaciones e ideas:

 

Aporofobia (la gran injusticia)

Que “la pobreza marca biológicamente durante toda la vida, del útero a la tumba” no es solo una frase afortunada. Diversos estudios epidemiológicos, de economía de la salud o de ciencias sociales, muestran que las diferencias socioeconómicas se encuentran estrechamente correlacionadas con los niveles de salud. Estas desigualdades afectan especialmente a los grupos de población más pobres y evidencian la necesidad de abordar la pobreza como un factor transversal en las políticas de salud pública. Además, se reconoce que “los factores sociales actúan sobre los procesos biológicos en etapas muy tempranas de la vida y pueden, por ello, dejar una impronta permanente en la salud, por la vía de la dotación biológica (altura, peso, función pulmonar, etc.) o de la generación de lesiones fisiopatológicas permanentes”.

La desigualdad en la salud, Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, septiembre 2019.

 

Bioética (la exigencia y la decencia)

La bioética es la rama de la ética dedicada a promover los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida, tanto de la vida humana como del resto de seres vivos, así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la misma.

Se trata de una disciplina relativamente nueva, y el origen del término corresponde al pastor protestante, teólogo, filósofo y educador alemán Fritz Jahr, quien en 1927 usó el término Bio-Ethik en un artículo sobre la relación ética del ser humano con las plantas y los animales. Más adelante, en 1970, el bioquímico estadounidense dedicado a la oncología Van Rensselaer Potter utilizó el término bio-ethics en un artículo sobre «la ciencia de la supervivencia» y posteriormente, en 1971, en su libro Bioética un puente hacia el futuro.

En su sentido más amplio, la bioética, a diferencia de la ética médica, no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y el trato debido a los animales.

Wikipedia, la enciclopedia libre.

 

Comunicación (la herramienta perfecta)

En las primeras etapas de la enfermedad, la diabetes, la hipertensión o la dislipidemia, pueden ser asintomáticas para la mayoría de los pacientes. Por ello, es una tarea compleja para el equipo de salud encontrar la forma de explicarles que padecen de una patología que “silenciosamente” los daña a nivel neurovascular. Si una persona no tiene una imagen mental de su enfermedad, difícilmente podrá tomar conciencia de los riesgos que corre si no logra compensarse adecuadamente. La construcción de imágenes mentales de las patologías crónicas es una tarea pendiente en Salud Primaria, área en la que tanto la educación como el rol de la comunicación han sido relegadas a un segundo plano. Los profesionales de la salud primaria deben generar junto a sus pacientes, una co-construcción de las imágenes mentales de sus enfermedades. Esta nueva visión, implica que el profesional deberá insertarse en el contexto del paciente y desde ahí iniciar una exploración y explicación de cada realidad.

Resumen ejecutivo de El desafío de construir imágenes mentales de las enfermedades crónicas no transmisibles en pacientes asintomáticos, de Miguel Ángel Carrasco García, Ricardo Andrés Neira Mellado y Paulina Lisbett Fierro Pinot. Publicado el 1 de diciembre de 2020 en la Revista de Comunicación y Salud, editada por la Cátedra de Comunicación y Salud de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Envejecimiento (la última frontera)

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Además, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.

Los reducidos datos científicos no permiten afirmar que las personas mayores gocen en sus últimos años de mejor salud que sus padres. Si bien las tasas de discapacidad grave se han reducido en los países de ingresos altos a lo largo de los últimos 30 años, no se ha registrado cambio alguno en la discapacidad ligera o moderada en el mismo periodo.

Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno propicio, podrán hacer lo que más valoran de forma muy similar a una persona joven. En cambio, si esos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad son más negativas.

Envejecimiento y salud, nota descriptiva de la OMS, 5 de febrero de 2018.

 

Infancia (el futuro en peligro)

“A lo largo de la pandemia de Covid-19 ha surgido el mito persistente de que la infancia apenas se ve afectada por la enfermedad. Nada más lejos de la realidad. La infancia puede enfermar y propagar la enfermedad, pero esta es solo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de las tasas de pobreza representan la mayor amenaza para la infancia. Cuanto más tiempo persista la crisis, más profundas serán sus consecuencias sobre la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de las niñas y los niños. El futuro de toda una generación está en peligro”.

Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, con motivo de la presentación del informe Evitar una generación perdida por la Covid: un plan de seis puntos para responder, recuperar y reimaginar un mundo pospandémico para la infancia, presentado el 3 de noviembre de 2020.

“Celebramos el Día Mundial de los Niños con una sensación agridulce, ya que 2020 está siendo muy complicado también para la infancia. A la crisis de salud a nivel mundial se une una crisis socieconómica que golpea especialmente a los más vulnerables. Hoy más que nunca, recordamos que la respuesta a la pandemia no puede dejar atrás a ningún niño, niña o adolescente del mundo, esté donde esté”.

Gustavo Suárez Pertierra, presidente de Unicef España, en el Día de la Infancia 2020.

 

Medioambiente (la urgencia extrema)

La transmisión de determinadas enfermedades infecciosas ha sido alterada por procesos vinculados a anomalías climáticas y medioambientales. Se espera que se incrementen los brotes infecciosos en las zonas templadas del planeta debido al calentamiento global y la alteración de patrones climáticos como El Niño está alterando la presencia, densidad, fuerza y toda la dinámica de transmisión de muchos virus y patógenos.

La comprensión de cómo la variabilidad climática afecta la transmisión de estas enfermedades es importante tanto para los investigadores, como para la población general. Existe una gran concienciación sobre el incremento del cambio climático en los últimos años, pero aún así, parece que todavía hay un gran desconocimiento sobre los efectos del cambio climático en las enfermedades infecciosas.

Agencia SINC, artículo publicado el 30 de noviembre de 2020.

 

Mujeres (la brecha que no cesa)

Tristemente, la pobreza tiene rostro de mujer, que tiene mayor riesgo de experimentarla que el hombre en todos los grupos y bajo todos los prismas analizados por los Indicadores de Calidad de Vida del INE. Cuando esa mujer no tiene trabajo, o tiene un trabajo mal pagado, peor pagado que un hombre en similares condiciones, sin contrato, temporal, por horas, o todo lo anterior a la vez, y es madre, la pobreza también se refleja en el rostro de sus hijas y de sus hijos.

La pobreza, además, tiene consecuencias directas sobre la salud de las mujeres. Sin hacer distingos entre clases ni condiciones, la última edición del informe Mujeres y Hombres en España, publicado por el INE en agosto de este año, reza: “En España, con información correspondiente al año 2018, los hombres al nacer viven el 84,5% de sus años de esperanza de vida en condiciones de buena salud, frente al 79,2% que suponen los años de esperanza de vida en buena salud de las mujeres respecto a su horizonte total de vida. A los 65 años, los hombres viven el 59,8% de sus años de horizonte de vida en buena salud frente al 49,0% del horizonte de años de las mujeres. El mayor número de años de esperanza de vida a todas las edades de las mujeres va asociado a peores condiciones de salud que los hombres”. Dicho de otro modo, aunque vivamos más, vivimos peor.

Lectura fácil, o cómo ignorar la salud de las mujeres, publicado por Alexa Diéguez el 6 de noviembre de 2020.

 

Pacientes (el sentido de las cosas)

Cada persona puso el ojo y la mente en una idea aquellos inquietantes días de marzo. Tal vez porque era imposible aprehender aquella realidad entre onírica y apocalíptica, probablemente como mecanismo de defensa. Que algo tangible llamase tu atención y, sobe todo, que te sintieras capaz de llegar a algún tipo de conclusión sin marearte, proporcionaba cierta sensación de control.

En pleno atolondramiento, a mí me obsesionó el desamparo y la angustia que transmitían los pacientes de coronavirus y sus familias. No voy a entrar en la tragedia de las residencias de ancianos, que merece un tema aparte y por la que todos debiéramos sentirnos interpelados, ya que nos señala como sociedad. Voy a hablar de los centros sanitarios. De las vivencias traumáticas y la total ausencia de información. De una soledad gélida. Saltaba a la vista que el conjunto de habilidades que conforma la inteligencia emocional, todavía ninguneadas, y desde luego ausentes de los planes de estudios, eran aquello que se echaba más dolorosamente en falta.

El corazón del témpano: los buenos tratos en la sanidad, publicado por Alexa Diéguez el 14 de octubre de 2020.

 

Prevención (la mejor inversión)

En estos tiempos de Covid-19, es interesante saber cuánto se está invirtiendo en medicina preventiva, que tiene como objetivo evitar o reducir el número o la gravedad de las lesiones y las enfermedades, sus consecuencias y complicaciones.

En la Unión Europea, el gasto público y privado medio en medicina representó el 2,8% del gasto sanitario total en 2018, con los porcentajes más altos registrados en Italia (4,4%) y Finlandia (4,0%).

Por el contrario, la proporción más baja del gasto en atención preventiva se registró en Eslovaquia (0,8% del gasto sanitario total), seguida de Grecia, Chipre y Malta (todos 1,3%), así como Rumanía (1,4%).

(España invierte en prevención el 2,1% del gasto sanitario total, público y privado, 0,7% menos que la media de la UE)

Datos de Eurostat, portal europeo de estadística, 18 de enero de 2021.

 

Salud mental (la eterna olvidada)

Se han incrementado las consultas de psicología para el tratamiento de problemas de ansiedad y depresión. Así lo recoge una encuesta realizada durante los meses de agosto a octubre por la Asociación Americana de Psicología (APA) en la que han participado 1.787 psicólogos.

Según afirman los profesionales encuestados, se ha observado un aumento notable de consultas de pacientes con ansiedad y depresión desde el inicio de la pandemia de coronavirus, así como de las solicitudes de intervenciones psicológicas a través de la modalidad de videoconferencia o telefónica. Como consecuencia, tres de cada 10 psicólogos (29%) señalan que están atendiendo a más pacientes desde el comienzo de la pandemia.

Infocop Online, revista del Consejo General de Psicología de España, artículo publicado el 13 de noviembre de 2021.

Alexa Diéguez, 6 de septiembre de 2020 / Imagen de Aldara ZN Fotografía.

Me llamo Alexa Diéguez. Soy periodista y estoy especializada en salud, un territorio que me fascina y me parece infinito. He llamado Impaciente a esta página para posicionarme claramente con los pacientes, pero también para transmitir que no me conformo con la realidad sanitaria actual. Con este proyecto, quiero contagiar mi pasión por la investigación y la innovación científica; mi admiración por la atención sanitaria cuando la proporcionan personas comprometidas, éticas y afectuosas; y mi intención de insistir en la importancia de la salud social y en la exigencia de aplicar siempre la perspectiva de género, así como en la urgencia de adoptar una visión ecologista y medioambiental en todo momento.

Describir Impaciente en diez palabras es casi una encerrona que me he hecho a mí misma para obligarme a concretar, pero también a escoger los puntos cardinales de mi proyecto centrado en la salud y en las y los pacientes. Acotar un territorio que me parece infinito ha sido intencionado: el título ha venido antes que el contenido. Pero una vez metida en faena, elaborar este decálogo me ha dado una grata sorpresa.

La sorpresa de Impaciente en diez palabras es que no ha sido tan difícil elegir diez y solo diez puntos de partida desde los que escribir sobre salud. Aquí y ahora, año 2021 en España, los temas que me interesan son fundamentalmente humanos y sociales. Tienen que ver con la existencia y la vivencia, personal y colectiva. Estaba en lo cierto: haber escogido la perspectiva de los pacientes, en cuanto que verdaderos protagonistas, tiene mucho sentido para mí.

Estoy segura de que otras personas hubiesen hecho una lista radicalmente diferente. Es más, los medios de comunicación están mayoritariamente centrados en otros asuntos: innovación científica y tecnológica, sanidad y políticas sanitarias, y, desde hace casi un año, pandemia, pandemia y más pandemia.

En este orden de cosas, Impaciente en diez palabras –que es lo mismo que decir las diez ideas sobre las que gira este proyecto– puede resultar pintoresco. Habrá quien diga que es poco práctico, o demasiado idealista, tal vez poco comercial y probablemente algo naif. Puede, pero yo no lo veo así. Mis diez palabras son como enfoques. Los lugares figurados desde los que observaré la innovación científica y tecnológica, la sanidad y las políticas sanitarias, y mucho me temo que la pandemia.

 

Este proyecto me ronda desde hace años y se llama Impaciente desde mucho antes de existir. Surge del compromiso con las y los pacientes frente a una sanidad pública en franca decadencia

 

Antes de pasar a ofreceros mi lista, quiero explicar que Impaciente es una idea que me ronda desde hace varios años. Este espacio se ha llamado Impaciente desde mucho antes de existir. Impaciente por las pacientes y los pacientes. Impaciente porque su punto de vista apenas se escucha, salvo en llorosos psicodramas sensacionalistas de tertulia televisiva y mañanera. Impaciente porque se infantiliza y se cosifica a las personas que existen tras las enfermedades.

Impaciente, sobre todo, porque nos están robando la sanidad. Aquí y ahora, año 2021 en España, el sistema sanitario está en franca decadencia. Se desliza cuesta abajo y sin frenos, en claro contraste con una investigación, una innovación y una clínica que han pulverizado innumerables fronteras y han cambiado el curso de procesos y patologías que parecían inabordables.

Dicho esto, os presento las diez palabras de Impaciente, la última de ellas con trampa (no es una palabra, sino dos) y cada una con su lema entre paréntesis. Las he ilustrado con textos extraídos de aquí y de allá, que he seleccionado por su capacidad para transmitir situaciones e ideas:

 

Aporofobia (la gran injusticia)

Que “la pobreza marca biológicamente durante toda la vida, del útero a la tumba” no es solo una frase afortunada. Diversos estudios epidemiológicos, de economía de la salud o de ciencias sociales, muestran que las diferencias socioeconómicas se encuentran estrechamente correlacionadas con los niveles de salud. Estas desigualdades afectan especialmente a los grupos de población más pobres y evidencian la necesidad de abordar la pobreza como un factor transversal en las políticas de salud pública. Además, se reconoce que “los factores sociales actúan sobre los procesos biológicos en etapas muy tempranas de la vida y pueden, por ello, dejar una impronta permanente en la salud, por la vía de la dotación biológica (altura, peso, función pulmonar, etc.) o de la generación de lesiones fisiopatológicas permanentes”.

La desigualdad en la salud, Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, septiembre 2019.

 

Bioética (la exigencia y la decencia)

La bioética es la rama de la ética dedicada a promover los principios para la conducta más apropiada del ser humano con respecto a la vida, tanto de la vida humana como del resto de seres vivos, así como al ambiente en el que pueden darse condiciones aceptables para la misma.

Se trata de una disciplina relativamente nueva, y el origen del término corresponde al pastor protestante, teólogo, filósofo y educador alemán Fritz Jahr, quien en 1927 usó el término Bio-Ethik en un artículo sobre la relación ética del ser humano con las plantas y los animales. Más adelante, en 1970, el bioquímico estadounidense dedicado a la oncología Van Rensselaer Potter utilizó el término bio-ethics en un artículo sobre «la ciencia de la supervivencia» y posteriormente, en 1971, en su libro Bioética un puente hacia el futuro.

En su sentido más amplio, la bioética, a diferencia de la ética médica, no se limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente y el trato debido a los animales.

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Comunicación (la herramienta perfecta)

En las primeras etapas de la enfermedad, la diabetes, la hipertensión o la dislipidemia, pueden ser asintomáticas para la mayoría de los pacientes. Por ello, es una tarea compleja para el equipo de salud encontrar la forma de explicarles que padecen de una patología que “silenciosamente” los daña a nivel neurovascular. Si una persona no tiene una imagen mental de su enfermedad, difícilmente podrá tomar conciencia de los riesgos que corre si no logra compensarse adecuadamente. La construcción de imágenes mentales de las patologías crónicas es una tarea pendiente en Salud Primaria, área en la que tanto la educación como el rol de la comunicación han sido relegadas a un segundo plano. Los profesionales de la salud primaria deben generar junto a sus pacientes, una co-construcción de las imágenes mentales de sus enfermedades. Esta nueva visión, implica que el profesional deberá insertarse en el contexto del paciente y desde ahí iniciar una exploración y explicación de cada realidad.

Resumen ejecutivo de El desafío de construir imágenes mentales de las enfermedades crónicas no transmisibles en pacientes asintomáticos, de Miguel Ángel Carrasco García, Ricardo Andrés Neira Mellado y Paulina Lisbett Fierro Pinot. Publicado el 1 de diciembre de 2020 en la Revista de Comunicación y Salud, editada por la Cátedra de Comunicación y Salud de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Envejecimiento (la última frontera)

La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. En esos años de vida adicionales se pueden emprender nuevas actividades, como continuar los estudios, iniciar una nueva profesión o retomar antiguas aficiones. Además, las personas mayores contribuyen de muchos modos a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.

Los reducidos datos científicos no permiten afirmar que las personas mayores gocen en sus últimos años de mejor salud que sus padres. Si bien las tasas de discapacidad grave se han reducido en los países de ingresos altos a lo largo de los últimos 30 años, no se ha registrado cambio alguno en la discapacidad ligera o moderada en el mismo periodo.

Si las personas mayores pueden vivir esos años adicionales de vida en buena salud y en un entorno propicio, podrán hacer lo que más valoran de forma muy similar a una persona joven. En cambio, si esos años adicionales están dominados por el declive de la capacidad física y mental, las implicaciones para las personas mayores y para la sociedad son más negativas.

Envejecimiento y salud, nota descriptiva de la OMS, 5 de febrero de 2018.

 

Infancia (el futuro en peligro)

“A lo largo de la pandemia de Covid-19 ha surgido el mito persistente de que la infancia apenas se ve afectada por la enfermedad. Nada más lejos de la realidad. La infancia puede enfermar y propagar la enfermedad, pero esta es solo la punta del iceberg de la pandemia. Las interrupciones en los servicios básicos y el aumento de las tasas de pobreza representan la mayor amenaza para la infancia. Cuanto más tiempo persista la crisis, más profundas serán sus consecuencias sobre la educación, la salud, la nutrición y el bienestar de las niñas y los niños. El futuro de toda una generación está en peligro”.

Henrietta Fore, directora ejecutiva de Unicef, con motivo de la presentación del informe Evitar una generación perdida por la Covid: un plan de seis puntos para responder, recuperar y reimaginar un mundo pospandémico para la infancia, presentado el 3 de noviembre de 2020.

“Celebramos el Día Mundial de los Niños con una sensación agridulce, ya que 2020 está siendo muy complicado también para la infancia. A la crisis de salud a nivel mundial se une una crisis socieconómica que golpea especialmente a los más vulnerables. Hoy más que nunca, recordamos que la respuesta a la pandemia no puede dejar atrás a ningún niño, niña o adolescente del mundo, esté donde esté”.

Gustavo Suárez Pertierra, presidente de Unicef España, en el Día de la Infancia 2020.

 

Medioambiente (la urgencia extrema)

La transmisión de determinadas enfermedades infecciosas ha sido alterada por procesos vinculados a anomalías climáticas y medioambientales. Se espera que se incrementen los brotes infecciosos en las zonas templadas del planeta debido al calentamiento global y la alteración de patrones climáticos como El Niño está alterando la presencia, densidad, fuerza y toda la dinámica de transmisión de muchos virus y patógenos.

La comprensión de cómo la variabilidad climática afecta la transmisión de estas enfermedades es importante tanto para los investigadores, como para la población general. Existe una gran concienciación sobre el incremento del cambio climático en los últimos años, pero aún así, parece que todavía hay un gran desconocimiento sobre los efectos del cambio climático en las enfermedades infecciosas.

Agencia SINC, artículo publicado el 30 de noviembre de 2020.

 

Mujeres (la brecha que no cesa)

Tristemente, la pobreza tiene rostro de mujer, que tiene mayor riesgo de experimentarla que el hombre en todos los grupos y bajo todos los prismas analizados por los Indicadores de Calidad de Vida del INE. Cuando esa mujer no tiene trabajo, o tiene un trabajo mal pagado, peor pagado que un hombre en similares condiciones, sin contrato, temporal, por horas, o todo lo anterior a la vez, y es madre, la pobreza también se refleja en el rostro de sus hijas y de sus hijos.

La pobreza, además, tiene consecuencias directas sobre la salud de las mujeres. Sin hacer distingos entre clases ni condiciones, la última edición del informe Mujeres y Hombres en España, publicado por el INE en agosto de este año, reza: “En España, con información correspondiente al año 2018, los hombres al nacer viven el 84,5% de sus años de esperanza de vida en condiciones de buena salud, frente al 79,2% que suponen los años de esperanza de vida en buena salud de las mujeres respecto a su horizonte total de vida. A los 65 años, los hombres viven el 59,8% de sus años de horizonte de vida en buena salud frente al 49,0% del horizonte de años de las mujeres. El mayor número de años de esperanza de vida a todas las edades de las mujeres va asociado a peores condiciones de salud que los hombres”. Dicho de otro modo, aunque vivamos más, vivimos peor.

Lectura fácil, o cómo ignorar la salud de las mujeres, publicado por Alexa Diéguez el 6 de noviembre de 2020.

 

Pacientes (el sentido de las cosas)

Cada persona puso el ojo y la mente en una idea aquellos inquietantes días de marzo. Tal vez porque era imposible aprehender aquella realidad entre onírica y apocalíptica, probablemente como mecanismo de defensa. Que algo tangible llamase tu atención y, sobe todo, que te sintieras capaz de llegar a algún tipo de conclusión sin marearte, proporcionaba cierta sensación de control.

En pleno atolondramiento, a mí me obsesionó el desamparo y la angustia que transmitían los pacientes de coronavirus y sus familias. No voy a entrar en la tragedia de las residencias de ancianos, que merece un tema aparte y por la que todos debiéramos sentirnos interpelados, ya que nos señala como sociedad. Voy a hablar de los centros sanitarios. De las vivencias traumáticas y la total ausencia de información. De una soledad gélida. Saltaba a la vista que el conjunto de habilidades que conforma la inteligencia emocional, todavía ninguneadas, y desde luego ausentes de los planes de estudios, eran aquello que se echaba más dolorosamente en falta.

El corazón del témpano: los buenos tratos en la sanidad, publicado por Alexa Diéguez el 14 de octubre de 2020.

 

Prevención (la mejor inversión)

En estos tiempos de Covid-19, es interesante saber cuánto se está invirtiendo en medicina preventiva, que tiene como objetivo evitar o reducir el número o la gravedad de las lesiones y las enfermedades, sus consecuencias y complicaciones.

En la Unión Europea, el gasto público y privado medio en medicina representó el 2,8% del gasto sanitario total en 2018, con los porcentajes más altos registrados en Italia (4,4%) y Finlandia (4,0%).

Por el contrario, la proporción más baja del gasto en atención preventiva se registró en Eslovaquia (0,8% del gasto sanitario total), seguida de Grecia, Chipre y Malta (todos 1,3%), así como Rumanía (1,4%).

(España invierte en prevención el 2,1% del gasto sanitario total, público y privado, 0,7% menos que la media de la UE)

Datos de Eurostat, portal europeo de estadística, 18 de enero de 2021.

 

Salud mental (la eterna olvidada)

Se han incrementado las consultas de psicología para el tratamiento de problemas de ansiedad y depresión. Así lo recoge una encuesta realizada durante los meses de agosto a octubre por la Asociación Americana de Psicología (APA) en la que han participado 1.787 psicólogos.

Según afirman los profesionales encuestados, se ha observado un aumento notable de consultas de pacientes con ansiedad y depresión desde el inicio de la pandemia de coronavirus, así como de las solicitudes de intervenciones psicológicas a través de la modalidad de videoconferencia o telefónica. Como consecuencia, tres de cada 10 psicólogos (29%) señalan que están atendiendo a más pacientes desde el comienzo de la pandemia.

Infocop Online, revista del Consejo General de Psicología de España, artículo publicado el 13 de noviembre de 2021.

Alexa Diéguez, 6 de septiembre de 2020 / Imagen de Aldara ZN Fotografía.

Me llamo Alexa Diéguez. Soy periodista y estoy especializada en salud, un territorio que me fascina y me parece infinito. He llamado Impaciente a esta página para posicionarme claramente con los pacientes, pero también para transmitir que no me conformo con la realidad sanitaria actual. Con este proyecto, quiero contagiar mi pasión por la investigación y la innovación científica; mi admiración por la atención sanitaria cuando la proporcionan personas comprometidas, éticas y afectuosas; y mi intención de insistir en la importancia de la salud social y en la exigencia de aplicar siempre la perspectiva de género, así como en la urgencia de adoptar una visión ecologista y medioambiental en todo momento.