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POR ALEXA DIÉGUEZ

22 de octubre, 2020

Actualizado el 23 de octubre, 2020

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La selección de ponentes o participantes exclusiva o mayoritariamente masculinos todavía es una realidad en todo tipo de foros de discusión pública, principalmente en los más elitistas, que a menudo son escaparates del el poder y la influencia económica y política. En lo que llevamos de octubre, los ejemplos son numerosos y palmarios. Por fortuna, muchas mujeres, y cada vez más hombres, están alzando la voz contra una discriminación que ya no tiene excusa y que daña al conjunto de la sociedad. Con la excepción de algún que otro elemento recalcitrante, estas denuncias comienzan a ser frecuentes, reciben más apoyos explícitos y esperemos que pronto sean tenidas en cuenta por más organizadores de eventos. En tiempos tan convulsos como los presentes, sin embargo, el mensaje subliminal que lanzan las altas esferas todavía quiere inocularnos la idea de que pensar el futuro es cosa de hombres.

Mientras escribo este texto, se está desarrollando la tercera edición de Forbes Summit Reinventing Spain, una jornada dedicada a analizar el panorama empresarial, político y mediático español. De un total de 19 participantes, solamente 4 son mujeres. Tomando como punto de partida este este plantel, ¿qué mensaje nos envía Forbes, la revista semanal de negocios más famosa del orbe, la que elabora las listas que definen quién manda sobre la faz de la Tierra? La respuesta parece evidente: que España será reinventada por los directivos, los jefes, los visionarios… los hombres.

Desgraciadamente, selecciones como esta siguen siendo el pan nuestro de cada día en los foros de discusión ‘de nivel’ y los grandes reportajes de la prensa salmón. La falta de paridad es especialmente llamativa, y por tanto sangrante, cuando se trata de eventos de altos vuelos conceptuales: reinventar España, imaginar el futuro de las empresas, diseñar la educación del mañana, etc. Cuanto más trascendente sea el tema para los intereses económicos de los de arriba y mayor la proximidad con la idea de poder, es decir, con la capacidad de influir en la agenda política y legislativa, menos mujeres hay entre las elegidas para la gloria.

Aunque resulta inaceptable, la excusa simplificada de este sesgo de género es que las propuestas más elitistas, las que invitan a presidentes del Gobierno a pronunciar el discurso inaugural, como ha sucedido hoy en Forbes Summit, escogen a sus ponentes entre los consejeros delegados y otros primeras espadas de las grandes corporaciones del IBEX 35 o los gigantes de la economía global, donde las altas directivas, con honrosas excepciones, son minoría aplastante.

No es necesario hacer un gran esfuerzo investigador para corroborar esta tesis. Tanto es así, que me dispongo a proponer varios ejemplos de peso sin salir de este mismo mes de octubre de 2020. Antes de detallarlos, me gustaría añadir que ‘pensar el futuro’ tiene una fuerte carga simbólica añadida este año, ya que todo porvenir pasa por superar la presente crisis, de proporciones épicas, con lo que las grandes estrategias que se adopten a partir de ahora nos afectarán de un modo profundo como sociedad y son, por tanto, vitales.

Esta aclaración no es baladí, teniendo en cuenta que una parte significativa de la devastación que está sembrando la pandemia está causada por el desmantelamiento de la sanidad y los servicios sociales públicos, la connivencia con la brecha salarial, la benevolencia mostrada hacia la figura del falso autónomo y un largo etcétera heredado de la crisis de 2008.

Para compensar, aunque también para no ser acusada de sesgar el sesgo, expondré un caso de buenas prácticas más adelante. Dicho esto, enumero algunos ejemplos que he encontrado casi sin buscar, sin apenas necesidad de ir más allá de la cuenta de email en la que recibo notas de prensa y convocatorias, entre el 1 y el 21 de octubre:

      • Foro La Toja – Vínculo Atlántico, celebrado del 1 al 3 de octubre (O Grove, Pontevedra). 40 + 1 ponentes, 4 mujeres. Contó con la presencia de Felipe VI, al que podríamos considerar el ponente número 41, el presidente de la Xunta de Galicia, los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy, etc. En su página web, se describen así: “Un espacio de diálogo imprescindible entre ambas orillas del Atlántico. Desde su primera edición, ha conseguido consagrarse como un referente de la conversación pública, una invitación a analizar los retos que compartimos, los problemas que debemos afrontar y la posibilidad de hacerlo conjuntamente”.
      • Repensando el futuro en la nueva era: la visión del CEO sobre el impacto social, foro digital organizado por Expansión y Salesforce, celebrado el 13 de octubre. 8 participantes, 2 mujeres. Cabe destacar que los seis CEO invitados fueron hombres, una de las dos mujeres era la anfitriona, la directora de Expansión, y la otra también periodista. Hago notar que la contratación de mujeres periodistas como conductoras de este tipo de eventos es una ‘técnica de maquillaje’ bastante frecuente, sin menoscabo de la valía de las susodichas.
      • Foro Sociedad Digital en España 2020, organizado por la Fundación Telefónica (Madrid). Las conferencias se reparten en dos bloques. En el segundo, que tendrá lugar del 3 al 6 de noviembre, todavía no está disponible la lista definitiva de ponentes. El primero se celebró del 13 al 15 de octubre y contó con 12 ponentes, 2 mujeres.
      • XI Encuentro del Sector Financiero, organizado por Expansión (Madrid), con la colaboración de American Express, Microsoft y KPMG. La primera jornada, ‘La importancia del sector bancario para apoyar la economía real’, se celebró el 19 de octubre. 17 participantes, 5 mujeres. La segunda, ‘La gestión de activos y el negocio asegurador’, tuvo lugar al día siguiente, 20 de octubre. 20 participantes, 4 mujeres + 1 (la directora de Expansión presentó ambas jornadas).
      • XIX Congreso de Directivos CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos), celebrado hoy, 21 de octubre (Valencia). 27 + 1 participantes (el acto de clausura fue presidido por Felipe VI), 6 mujeres. La página de inicio de su web reza así: “Con el lema ‘el tiempo del liderazgo transformador’, los principales líderes españoles serán invitados para dialogar y reflexionar sobre crecimiento, empleabilidad y responsabilidad del directivo, contribuyendo a través de su visión a la propuesta de soluciones para afrontar el presente excepcional y potenciar e impulsar a las empresas españolas”.

 

Algunos datos y una curiosidad

Podría continuar con la lista anterior, pero sería algo reiterativo. Creo que resulta más interesante, aunque no menos deprimente, señalar algunos datos que llaman bastante la atención y pueden contribuir a comprender el rosario de obstáculos que limitan la influencia femenina en el corralito del poder:

        • Durante el último curso escolar analizado por el INE (Instituto Nacional de Estadística), 2017-2018, las mujeres representaban el 66,6% del conjunto de la enseñanza a todas las edades, pero con enormes diferencias entre niveles, del 97,7% en Educación Infantil, al 41,8% en Enseñanzas Universitarias, descendiendo drásticamente el porcentaje en la categoría de catedráticos, donde se conforman con el 22,5%.
        • De acuerdo con el informe Women in Work 2020, publicado por la consultora PwC, España ocupa el vergonzante puesto 28 de los 33 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el índice de integración de las mujeres en el mercado laboral. El estudio se lleva a cabo a partir de cinco grandes indicadores: la brecha salarial, la participación femenina, la diferencia de la participación entre hombres y mujeres, la tasa de paro femenino y la proporción de mujeres empleadas a tiempo completo.
        • Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas cotizadas alcanzó el 23,7% en 2019, aumentando a 27,5% en las que forman el IBEX 35. Sin embargo, el porcentaje se desploma hasta el 15,9% en el caso de las altas directivas en el total de empresas cotizadas, 15,7% en el IBEX 35.

Como se puede observar, las posiciones de mando todavía parecen clubes privados masculinos. Hasta tal punto, que ocurren cosas terriblemente paradójicas. Por ejemplo, la plataforma ClosinGap está realizando una labor muy interesante, centrada en su objetivo fundacional, que es analizar el impacto económico que tiene para toda la sociedad que las mujeres no cuenten con las mismas oportunidades. Sin embargo, como está integrada por grandes corporaciones, tanto españolas como multinacionales, su Junta Directiva cuenta con diez hombres y dos mujeres, ya que está formada por los más altos representantes de todas ellas.

En el Comité Ejecutivo, por el contrario, hay un hombre y once mujeres. Hablar sobre la idoneidad de esta última desproporción también podría ser interesante, por cierto, ya que una de las principales tareas que el mundo tiene por delante es incorporar a los hombres al feminismo y el respeto por la igualdad de derechos y oportunidades. Me parece que ColsinGap sería un lugar perfecto para aplicar la paridad sin reservas.

 

Linkedin como espacio de reivindicación

Llevo varios años observando con estupor los programas de jornadas como la que hoy ha organizado Forbes, he publicado algún que otro post en Linkedin al respecto y he transmitido a algunas organizaciones concretas mi malestar cuando me han enviado invitaciones o convocatorias de prensa para acciones corporativas o sectoriales con ponentes exclusivamente masculinos o con las mujeres claramente infrarrepresentadas.

En este último caso, la mayoría de los comentarios echan mano del argumento de la meritocracia, que no es válido cuando no existe una verdadera igualdad de oportunidades y se agrava con la arraigada costumbre de recurrir a portavoces hombres, muy marcada incluso en sectores tan feminizados como el sanitario, en el que, sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría en la alta gestión, la ocupación de cátedras universitarias, etc.

Sin embargo, estoy percibiendo un cambio esperanzador en la conversación de Linkedin, que sugiere que cada vez somos más quienes nos indignamos ante discriminaciones tan flagrantes. Circunscribiéndome también a este mes de octubre, el día 1 se generó un importante revuelo a raíz del Foro La Toja, en el que no faltó un perfecto maleducado, empeñado en dejar claro el asco que le provocaban los comentarios de las participantes en el hilo, servidora entre ellas. Como guinda, compartí en mi muro el post de Carla Reyes Uschinsky, presidenta de Executivas de Galicia, e hizo acto de presencia una especie de hater que tengo entre mis contactos, que me sorprende por el desprecio que es capaz de transmitir en crípticos comentarios de pocas palabras.

Poco tiempo después, la reseña sobre ‘Repensando el futuro de la nueva era’, que publicó Expansión, provocó una discusión bastante más serena, que surgió a raíz de una publicación en la que Ana Sáenz de Miera, del Grupo de Liderazgo Global de Ashoka, interesante organización centrada en identificar e impulsar la innovación social, se lamentaba: «¿Y las mujeres? ¿Las CEO no tienen visión sobre el impacto social de las empresas? Me entristece seguir viendo foros como este de Expansión y me sorprende que quienes los diseñan y preparan no se den cuenta a tiempo de que fotos como esta hacen mucho daño a todos (al que lo organiza y a los que aparecen en ella), cuando en realidad el contenido de la noticia y de lo que todas éstas empresas están haciendo es tan importante y admirable».

En este hilo me encontré con una persona a la que conozco hace muchos años, Raúl Sánchez, actualmente en el equipo directivo de Las Rozas Innova, que acababa de ser co-organizador del evento TEDxFunciona Countdown (Madrid), celebrado el 15 de octubre como parte del lanzamiento mundial de la iniciativa promovida por TED para acelerar soluciones frente al cambio climático. En este evento, las mujeres están representadas en igualdad de condiciones. No se entendería hacerlo de otra forma. «Es algo que ya nos sale de forma natural, aunque estamos alerta. Es una actitud proactiva. En mi caso, me viene de familia actuar en lugar de quedarme mirando. Mi abuela se vestía de hombre para poder estudiar Derecho allá por los años 20 del siglo pasado y Boti García Rodrigo, actual directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad, es prima mía. Lo llevamos en la sangre».

En alusión a metedura de pata de Expansión, tan grave como frecuente, así como llamativa viniendo de una de las pocas grandes cabeceras dirigidas por una mujer en España, Raúl comentaba: “Por favor, tomemos partido y actuemos, hombres y mujeres, para que esto no se repita. Es responsabilidad de todos. Es clave que seamos capaces de subir al tren de la igualdad a hombres y mujeres. Muchas veces, son hombres quienes eligen a los ponentes. Me ha pasado alguna vez que, al mencionarlo, me han respondido que no me habían dado cuenta. Pero entonces, la composición del panel cambia. Yo no me callo y, desde hace tiempo, solo participo en eventos en los que hay mujeres”.

 

Las voces expertas

Probablemente, la mejor medicina para curar ese despiste sea que todos señalemos con el dedo a quienes pretendan colarnos nuevos eventos en los que los hombres poderosos nos cuenten cómo será nuestro futuro. Por suerte, las cosas se mueven. También en octubre, he leído con admiración la entrevista que ha hecho el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena a Isabela Ponce, cofundadora y directora editorial de GK, medio nativo digital de Ecuador especializado en derechos humanos, medioambiente y transparencia, que hablaba de Voces Expertas, un directorio latinoamericano lanzado recientemente que reúne a 400 mujeres especialistas en distintos ámbitos del conocimiento. Los periodistas y los medios pueden acceder de manera libre y gratuita a esta guía, con el objetivo de diversificar las voces consultadas, y potenciar y visibilizar a las profesionales de América Latina.

Voces Expertas tiene un antecedente francés que lleva en marcha desde 2012, cuando, cansadas de escuchar que no hay mujeres portavoces, la periodista y escritora francesa Marie-Françoise Colombani y la escritora y activista afgana Chékéba Hachemi publicaron en papel la primera ‘Guía de expertas’, que en 2015, con el apoyo de la radio y la televisión públicas francesas, dio el salto a Internet y adquirió su actual nombre Expertes, que en 2017 estrenó su versión francófona, a la que se añadirían las versiones tunecina y argelina en 2018.

En la portada de la página hay un titular muy difícil de mejorar: Les expertes existent. Elles sont ici – Las expertas existen. Ellas están aquí. “Puesto que solamente el 19% de los expertos invitados a los medios de comunicación son mujeres, el proyecto Expertas propone una base de datos única de mujeres investigadoras, líderes empresariales, presidentas de asociaciones y directoras de instituciones“, se puede leer en la sección dedicada a explicar la iniciativa.

Expertes y Voces Expertas son muy importantes. Sin embargo, aunque las cuotas no sean una solución óptima, pienso que son muy necesarias. Especialmente porque quienes toman decisiones, buscan portavoces para sus reportajes –y aquí señalo directamente a mi profesión, el periodismo–, organizan planteles o encargan capítulos y ponencias todavía no se han impuesto a sí mismos unas cuotas morales. En definitiva, esto es, simple y llanamente, puro machismo. Para combatirlo, todo esfuerzo es poco. No olvidemos que los avances éticos suelen producirse cuando la sociedad empieza a considerar que algo es inaceptable y, finalmente, lo rechaza.

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Mensaje subliminal: el futuro es cosa de hombres

POR ALEXA DIÉGUEZ / 22 de octubre, 2020 / Actualizado el 23 de octubre, 2020

La selección de ponentes o participantes exclusiva o mayoritariamente masculinos todavía es una realidad en todo tipo de foros de discusión pública, principalmente en los más elitistas, que a menudo son escaparates del el poder y la influencia económica y política. En lo que llevamos de octubre, los ejemplos son numerosos. Por fortuna, muchas mujeres, y cada vez más hombres, están alzando la voz contra esta discriminación sin excusa. En tiempos tan convulsos como los presentes, sin embargo, el mensaje subliminal que lanzan las altas esferas todavía quiere inocularnos la idea de que pensar el futuro es cosa de hombres.

Mientras escribo este texto, se está desarrollando la tercera edición de Forbes Summit Reinventing Spain, una jornada dedicada a analizar el panorama empresarial, político y mediático español. De un total de 19 participantes, solamente 4 son mujeres. Tomando como punto de partida este este plantel, ¿qué mensaje nos envía Forbes, la revista semanal de negocios más famosa del orbe, la que elabora las listas que definen quién manda sobre la faz de la Tierra? La respuesta parece evidente: que España será reinventada por los directivos, los jefes, los visionarios… los hombres.

Desgraciadamente, selecciones como esta siguen siendo el pan nuestro de cada día en los foros de discusión ‘de nivel’ y los grandes reportajes de la prensa salmón. La falta de paridad es especialmente llamativa, y por tanto sangrante, cuando se trata de eventos de altos vuelos conceptuales: reinventar España, imaginar el futuro de las empresas, diseñar la educación del mañana, etc. Cuanto más trascendente sea el tema para los intereses económicos de los de arriba y mayor la proximidad con la idea de poder, es decir, con la capacidad de influir en la agenda política y legislativa, menos mujeres hay entre las elegidas para la gloria.

Aunque resulta inaceptable, la excusa simplificada de este sesgo de género es que las propuestas más elitistas, las que invitan a presidentes del Gobierno a pronunciar el discurso inaugural, como ha sucedido hoy en Forbes Summit, escogen a sus ponentes entre los consejeros delegados y otros primeras espadas de las grandes corporaciones del IBEX 35 o los gigantes de la economía global, donde las altas directivas, con honrosas excepciones, son minoría aplastante.

No es necesario hacer un gran esfuerzo investigador para corroborar esta tesis. Tanto es así, que me dispongo a proponer varios ejemplos de peso sin salir de este mismo mes de octubre de 2020. Antes de detallarlos, me gustaría añadir que ‘pensar el futuro’ tiene una fuerte carga simbólica añadida este año, ya que todo porvenir pasa por superar la presente crisis, de proporciones épicas, con lo que las grandes estrategias que se adopten a partir de ahora nos afectarán de un modo profundo como sociedad y son, por tanto, vitales.

Esta aclaración no es baladí, teniendo en cuenta que una parte significativa de la devastación que está sembrando la pandemia está causada por el desmantelamiento de la sanidad y los servicios sociales públicos, la connivencia con la brecha salarial, la benevolencia mostrada hacia la figura del falso autónomo y un largo etcétera heredado de la crisis de 2008.

Para compensar, aunque también para no ser acusada de sesgar el sesgo, expondré un caso de buenas prácticas más adelante. Dicho esto, enumero algunos ejemplos que he encontrado casi sin buscar, sin apenas necesidad de ir más allá de la cuenta de email en la que recibo notas de prensa y convocatorias, entre el 1 y el 21 de octubre:

      • Foro La Toja – Vínculo Atlántico, celebrado del 1 al 3 de octubre (O Grove, Pontevedra). 40 + 1 ponentes, 4 mujeres. Contó con la presencia de Felipe VI, al que podríamos considerar el ponente número 41, el presidente de la Xunta de Galicia, los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy, etc. En su página web, se describen así: “Un espacio de diálogo imprescindible entre ambas orillas del Atlántico. Desde su primera edición, ha conseguido consagrarse como un referente de la conversación pública, una invitación a analizar los retos que compartimos, los problemas que debemos afrontar y la posibilidad de hacerlo conjuntamente”.
      • Repensando el futuro en la nueva era: la visión del CEO sobre el impacto social, foro digital organizado por Expansión y Salesforce, celebrado el 13 de octubre. 8 participantes, 2 mujeres. Cabe destacar que los seis CEO invitados fueron hombres, una de las dos mujeres era la anfitriona, la directora de Expansión, y la otra también periodista. Hago notar que la contratación de mujeres periodistas como conductoras de este tipo de eventos es una ‘técnica de maquillaje’ bastante frecuente, sin menoscabo de la valía de las susodichas.
      • Foro Sociedad Digital en España 2020, organizado por la Fundación Telefónica (Madrid). Las conferencias se reparten en dos bloques. En el segundo, que tendrá lugar del 3 al 6 de noviembre, todavía no está disponible la lista definitiva de ponentes. El primero se celebró del 13 al 15 de octubre y contó con 12 ponentes, 2 mujeres.
      • XI Encuentro del Sector Financiero, organizado por Expansión (Madrid), con la colaboración de American Express, Microsoft y KPMG. La primera jornada, ‘La importancia del sector bancario para apoyar la economía real’, se celebró el 19 de octubre. 17 participantes, 5 mujeres. La segunda, ‘La gestión de activos y el negocio asegurador’, tuvo lugar al día siguiente, 20 de octubre. 20 participantes, 4 mujeres + 1 (la directora de Expansión presentó ambas jornadas).
      • XIX Congreso de Directivos CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos), celebrado hoy, 21 de octubre (Valencia). 27 + 1 participantes (el acto de clausura fue presidido por Felipe VI), 6 mujeres. La página de inicio de su web reza así: “Con el lema ‘el tiempo del liderazgo transformador’, los principales líderes españoles serán invitados para dialogar y reflexionar sobre crecimiento, empleabilidad y responsabilidad del directivo, contribuyendo a través de su visión a la propuesta de soluciones para afrontar el presente excepcional y potenciar e impulsar a las empresas españolas”.

 

Algunos datos y una curiosidad

Podría continuar con la lista anterior, pero sería algo reiterativo. Creo que resulta más interesante, aunque no menos deprimente, señalar algunos datos que llaman bastante la atención y pueden contribuir a comprender el rosario de obstáculos que limitan la influencia femenina en el corralito del poder:

        • Durante el último curso escolar analizado por el INE (Instituto Nacional de Estadística), 2017-2018, las mujeres representaban el 66,6% del conjunto de la enseñanza a todas las edades, pero con enormes diferencias entre niveles, del 97,7% en Educación Infantil, al 41,8% en Enseñanzas Universitarias, descendiendo drásticamente el porcentaje en la categoría de catedráticos, donde se conforman con el 22,5%.
        • De acuerdo con el informe Women in Work 2020, publicado por la consultora PwC, España ocupa el vergonzante puesto 28 de los 33 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el índice de integración de las mujeres en el mercado laboral. El estudio se lleva a cabo a partir de cinco grandes indicadores: la brecha salarial, la participación femenina, la diferencia de la participación entre hombres y mujeres, la tasa de paro femenino y la proporción de mujeres empleadas a tiempo completo.
        • Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas cotizadas alcanzó el 23,7% en 2019, aumentando a 27,5% en las que forman el IBEX 35. Sin embargo, el porcentaje se desploma hasta el 15,9% en la alta dirección en el total de empresas cotizadas, 15,7% en el IBEX 35.

Como se puede observar, las posiciones de mando todavía parecen clubes privados masculinos. Hasta tal punto, que ocurren cosas terriblemente paradójicas. Por ejemplo, la plataforma ClosinGap está realizando una labor muy interesante, centrada en su objetivo fundacional, que es analizar el impacto económico que tiene para toda la sociedad que las mujeres no cuenten con las mismas oportunidades. Sin embargo, como está integrada por grandes corporaciones, tanto españolas como multinacionales, su Junta Directiva cuenta con diez hombres y dos mujeres, ya que está formada por los más altos representantes de todas ellas.

En el Comité Ejecutivo, por el contrario, hay un hombre y once mujeres. Hablar sobre la idoneidad de esta última desproporción también podría ser interesante, por cierto, ya que una de las principales tareas que el mundo tiene por delante es incorporar a los hombres al feminismo y el respeto por la igualdad de derechos y oportunidades. Me parece que ColsinGap sería un lugar perfecto para aplicar la paridad sin reservas.

 

Linkedin como espacio de reivindicación

Llevo varios años observando con estupor los programas de jornadas como la que hoy ha organizado Forbes, he publicado algún que otro post en Linkedin al respecto y he transmitido a algunas organizaciones concretas mi malestar cuando me han enviado invitaciones o convocatorias de prensa para acciones corporativas o sectoriales con ponentes exclusivamente masculinos o con las mujeres claramente infrarrepresentadas.

En este último caso, la mayoría de los comentarios echan mano del argumento de la meritocracia, que no es válido cuando no existe una verdadera igualdad de oportunidades y se agrava con la arraigada costumbre de recurrir a portavoces hombres, muy marcada incluso en sectores tan feminizados como el sanitario, en el que, sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría en la alta gestión, la ocupación de cátedras universitarias, etc.

Sin embargo, estoy percibiendo un cambio esperanzador en la conversación de Linkedin, que sugiere que cada vez somos más quienes nos indignamos ante discriminaciones tan flagrantes. Circunscribiéndome también a este mes de octubre, el día 1 se generó un importante revuelo a raíz del Foro La Toja, en el que no faltó un perfecto maleducado, empeñado en dejar claro el asco que le provocaban los comentarios de las participantes en el hilo, servidora entre ellas. Como guinda, compartí en mi muro el post de Carla Reyes Uschinsky, presidenta de Executivas de Galicia, e hizo acto de presencia una especie de hater que tengo entre mis contactos, que me sorprende por el desprecio que es capaz de transmitir en crípticos comentarios de pocas palabras.

Poco tiempo después, la reseña sobre ‘Repensando el futuro de la nueva era’, que publicó Expansión, provocó una discusión bastante más serena, que surgió a raíz de una publicación en la que Ana Sáenz de Miera, del Grupo de Liderazgo Global de Ashoka, interesante organización centrada en identificar e impulsar la innovación social, se lamentaba: «¿Y las mujeres? ¿Las CEO no tienen visión sobre el impacto social de las empresas? Me entristece seguir viendo foros como este de Expansión y me sorprende que quienes los diseñan y preparan no se den cuenta a tiempo de que fotos como esta hacen mucho daño a todos (al que lo organiza y a los que aparecen en ella), cuando en realidad el contenido de la noticia y de lo que todas éstas empresas están haciendo es tan importante y admirable».

En este hilo me encontré con una persona a la que conozco hace muchos años, Raúl Sánchez, actualmente en el equipo directivo de Las Rozas Innova, que acababa de ser co-organizador del evento TEDxFunciona Countdown (Madrid), celebrado el 15 de octubre como parte del lanzamiento mundial de la iniciativa promovida por TED para acelerar soluciones frente al cambio climático. En este evento, las mujeres están representadas en igualdad de condiciones. No se entendería hacerlo de otra forma. «Es algo que ya nos sale de forma natural, aunque estamos alerta. Es una actitud proactiva. En mi caso, me viene de familia actuar en lugar de quedarme mirando. Mi abuela se vestía de hombre para poder estudiar Derecho allá por los años 20 del siglo pasado y Boti García Rodrigo, actual directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad, es prima mía. Lo llevamos en la sangre».

En alusión a metedura de pata de Expansión, tan grave como frecuente, así como llamativa viniendo de una de las pocas grandes cabeceras dirigidas por una mujer en España, Raúl comentaba: “Por favor, tomemos partido y actuemos, hombres y mujeres, para que esto no se repita. Es responsabilidad de todos. Es clave que seamos capaces de subir al tren de la igualdad a hombres y mujeres. Muchas veces, son hombres quienes eligen a los ponentes. Me ha pasado alguna vez que, al mencionarlo, me han respondido que no me habían dado cuenta. Pero entonces, la composición del panel cambia. Yo no me callo y, desde hace tiempo, solo participo en eventos en los que hay mujeres”.

 

Las voces expertas

Probablemente, la mejor medicina para curar ese despiste sea que todos señalemos con el dedo a quienes pretendan colarnos nuevos eventos en los que los hombres poderosos nos cuenten cómo será nuestro futuro. Por suerte, las cosas se mueven. También en octubre, he leído con admiración la entrevista que ha hecho el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena a Isabela Ponce, cofundadora y directora editorial de GK, medio nativo digital de Ecuador especializado en derechos humanos, medioambiente y transparencia, que hablaba de Voces Expertas, un directorio latinoamericano lanzado recientemente que reúne a 400 mujeres especialistas en distintos ámbitos del conocimiento. Los periodistas y los medios pueden acceder de manera libre y gratuita a esta guía, con el objetivo de diversificar las voces consultadas, y potenciar y visibilizar a las profesionales de América Latina.

Voces Expertas tiene un antecedente francés que lleva en marcha desde 2012, cuando, cansadas de escuchar que no hay mujeres portavoces, la periodista y escritora francesa Marie-Françoise Colombani y la escritora y activista afgana Chékéba Hachemi publicaron en papel la primera ‘Guía de expertas’, que en 2015, con el apoyo de la radio y la televisión públicas francesas, dio el salto a Internet y adquirió su actual nombre Expertes, que en 2017 estrenó su versión francófona, a la que se añadirían las versiones tunecina y argelina en 2018.

En la portada de la página hay un titular muy difícil de mejorar: Les expertes existent. Elles sont ici – Las expertas existen. Ellas están aquí. “Puesto que solamente el 19% de los expertos invitados a los medios de comunicación son mujeres, el proyecto Expertas propone una base de datos única de mujeres investigadoras, líderes empresariales, presidentas de asociaciones y directoras de instituciones“, se puede leer en la sección dedicada a explicar la iniciativa.

Expertes y Voces Expertas son muy importantes. Sin embargo, aunque las cuotas no sean una solución óptima, pienso que son muy necesarias. Especialmente porque quienes toman decisiones, buscan portavoces para sus reportajes –y aquí señalo directamente a mi profesión, el periodismo–, organizan planteles o encargan capítulos y ponencias todavía no se han impuesto a sí mismos unas cuotas morales. En definitiva, esto es, simple y llanamente, puro machismo. Para combatirlo, todo esfuerzo es poco. No olvidemos que los avances éticos suelen producirse cuando la sociedad empieza a considerar que algo es inaceptable y, finalmente, lo rechaza.

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Mensaje subliminal: el futuro es cosa de hombres

POR ALEXA DIÉGUEZ / 22 de octubre, 2020 / Actualizado el 23 de octubre, 2020

La selección de ponentes o participantes exclusiva o mayoritariamente masculinos todavía es una realidad en todo tipo de foros de discusión pública, principalmente en los más elitistas, que a menudo son escaparates del el poder y la influencia económica y política. En lo que llevamos de octubre, los ejemplos son numerosos y palmarios. Por fortuna, muchas mujeres, y cada vez más hombres, están alzando la voz contra una discriminación que ya no tiene excusa y que daña al conjunto de la sociedad. Con la excepción de algún que otro elemento recalcitrante, estas denuncias comienzan a ser frecuentes, reciben más apoyos explícitos y esperemos que pronto sean tenidas en cuenta por más organizadores de eventos. En tiempos tan convulsos como los presentes, sin embargo, el mensaje subliminal que lanzan las altas esferas todavía quiere inocularnos la idea de que pensar el futuro es cosa de hombres.

Mientras escribo este texto, se está desarrollando la tercera edición de Forbes Summit Reinventing Spain, una jornada dedicada a analizar el panorama empresarial, político y mediático español. De un total de 19 participantes, solamente 4 son mujeres. Tomando como punto de partida este este plantel, ¿qué mensaje nos envía Forbes, la revista semanal de negocios más famosa del orbe, la que elabora las listas que definen quién manda sobre la faz de la Tierra? La respuesta parece evidente: que España será reinventada por los directivos, los jefes, los visionarios… los hombres.

Desgraciadamente, selecciones como esta siguen siendo el pan nuestro de cada día en los foros de discusión ‘de nivel’ y los grandes reportajes de la prensa salmón. La falta de paridad es especialmente llamativa, y por tanto sangrante, cuando se trata de eventos de altos vuelos conceptuales: reinventar España, imaginar el futuro de las empresas, diseñar la educación del mañana, etc. Cuanto más trascendente sea el tema para los intereses económicos de los de arriba y mayor la proximidad con la idea de poder, es decir, con la capacidad de influir en la agenda política y legislativa, menos mujeres hay entre las elegidas para la gloria.

Aunque resulta inaceptable, la excusa simplificada de este sesgo de género es que las propuestas más elitistas, las que invitan a presidentes del Gobierno a pronunciar el discurso inaugural, como ha sucedido hoy en Forbes Summit, escogen a sus ponentes entre los consejeros delegados y otros primeras espadas de las grandes corporaciones del IBEX 35 o los gigantes de la economía global, donde las altas directivas, con honrosas excepciones, son minoría aplastante.

No es necesario hacer un gran esfuerzo investigador para corroborar esta tesis. Tanto es así, que me dispongo a proponer varios ejemplos de peso sin salir de este mismo mes de octubre de 2020. Antes de detallarlos, me gustaría añadir que ‘pensar el futuro’ tiene una fuerte carga simbólica añadida este año, ya que todo porvenir pasa por superar la presente crisis, de proporciones épicas, con lo que las grandes estrategias que se adopten a partir de ahora nos afectarán de un modo profundo como sociedad y son, por tanto, vitales.

Esta aclaración no es baladí, teniendo en cuenta que una parte significativa de la devastación que está sembrando la pandemia está causada por el desmantelamiento de la sanidad y los servicios sociales públicos, la connivencia con la brecha salarial, la benevolencia mostrada hacia la figura del falso autónomo y un largo etcétera heredado de la crisis de 2008.

Para compensar, aunque también para no ser acusada de sesgar el sesgo, expondré un caso de buenas prácticas más adelante. Dicho esto, enumero algunos ejemplos que he encontrado casi sin buscar, sin apenas necesidad de ir más allá de la cuenta de email en la que recibo notas de prensa y convocatorias, entre el 1 y el 21 de octubre:

      • Foro La Toja – Vínculo Atlántico, celebrado del 1 al 3 de octubre (O Grove, Pontevedra). 40 + 1 ponentes, 4 mujeres. Contó con la presencia de Felipe VI, al que podríamos considerar el ponente número 41, el presidente de la Xunta de Galicia, los expresidentes del Gobierno Felipe González y Mariano Rajoy, etc. En su página web, se describen así: “Un espacio de diálogo imprescindible entre ambas orillas del Atlántico. Desde su primera edición, ha conseguido consagrarse como un referente de la conversación pública, una invitación a analizar los retos que compartimos, los problemas que debemos afrontar y la posibilidad de hacerlo conjuntamente”.
      • Repensando el futuro en la nueva era: la visión del CEO sobre el impacto social, foro digital organizado por Expansión y Salesforce, celebrado el 13 de octubre. 8 participantes, 2 mujeres. Cabe destacar que los seis CEO invitados fueron hombres, una de las dos mujeres era la anfitriona, la directora de Expansión, y la otra también periodista. Hago notar que la contratación de mujeres periodistas como conductoras de este tipo de eventos es una ‘técnica de maquillaje’ bastante frecuente, sin menoscabo de la valía de las susodichas.
      • Foro Sociedad Digital en España 2020, organizado por la Fundación Telefónica (Madrid). Las conferencias se reparten en dos bloques. En el segundo, que tendrá lugar del 3 al 6 de noviembre, todavía no está disponible la lista definitiva de ponentes. El primero se celebró del 13 al 15 de octubre y contó con 12 ponentes, 2 mujeres.
      • XI Encuentro del Sector Financiero, organizado por Expansión (Madrid), con la colaboración de American Express, Microsoft y KPMG. La primera jornada, ‘La importancia del sector bancario para apoyar la economía real’, se celebró el 19 de octubre. 17 participantes, 5 mujeres. La segunda, ‘La gestión de activos y el negocio asegurador’, tuvo lugar al día siguiente, 20 de octubre. 20 participantes, 4 mujeres + 1 (la directora de Expansión presentó ambas jornadas).
      • XIX Congreso de Directivos CEDE (Confederación Española de Directivos y Ejecutivos), celebrado hoy, 21 de octubre (Valencia). 27 + 1 participantes (el acto de clausura fue presidido por Felipe VI), 6 mujeres. La página de inicio de su web reza así: “Con el lema ‘el tiempo del liderazgo transformador’, los principales líderes españoles serán invitados para dialogar y reflexionar sobre crecimiento, empleabilidad y responsabilidad del directivo, contribuyendo a través de su visión a la propuesta de soluciones para afrontar el presente excepcional y potenciar e impulsar a las empresas españolas”.

 

Algunos datos y una curiosidad

Podría continuar con la lista anterior, pero sería algo reiterativo. Creo que resulta más interesante, aunque no menos deprimente, señalar algunos datos que llaman bastante la atención y pueden contribuir a comprender el rosario de obstáculos que limitan la influencia femenina en el corralito del poder:

        • Durante el último curso escolar analizado por el INE (Instituto Nacional de Estadística), 2017-2018, las mujeres representaban el 66,6% del conjunto de la enseñanza a todas las edades, pero con enormes diferencias entre niveles, del 97,7% en Educación Infantil, al 41,8% en Enseñanzas Universitarias, descendiendo drásticamente el porcentaje en la categoría de catedráticos, donde se conforman con el 22,5%.
        • De acuerdo con el informe Women in Work 2020, publicado por la consultora PwC, España ocupa el vergonzante puesto 28 de los 33 países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en el índice de integración de las mujeres en el mercado laboral. El estudio se lleva a cabo a partir de cinco grandes indicadores: la brecha salarial, la participación femenina, la diferencia de la participación entre hombres y mujeres, la tasa de paro femenino y la proporción de mujeres empleadas a tiempo completo.
        • Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las empresas cotizadas alcanzó el 23,7% en 2019, aumentando a 27,5% en las que forman el IBEX 35. Sin embargo, el porcentaje se desploma hasta el 15,9% en el caso de las altas directivas en el total de empresas cotizadas, 15,7% en el IBEX 35.

Como se puede observar, las posiciones de mando todavía parecen clubes privados masculinos. Hasta tal punto, que ocurren cosas terriblemente paradójicas. Por ejemplo, la plataforma ClosinGap está realizando una labor muy interesante, centrada en su objetivo fundacional, que es analizar el impacto económico que tiene para toda la sociedad que las mujeres no cuenten con las mismas oportunidades. Sin embargo, como está integrada por grandes corporaciones, tanto españolas como multinacionales, su Junta Directiva cuenta con diez hombres y dos mujeres, ya que está formada por los más altos representantes de todas ellas.

En el Comité Ejecutivo, por el contrario, hay un hombre y once mujeres. Hablar sobre la idoneidad de esta última desproporción también podría ser interesante, por cierto, ya que una de las principales tareas que el mundo tiene por delante es incorporar a los hombres al feminismo y el respeto por la igualdad de derechos y oportunidades. Me parece que ColsinGap sería un lugar perfecto para aplicar la paridad sin reservas.

 

Linkedin como espacio de reivindicación

Llevo varios años observando con estupor los programas de jornadas como la que hoy ha organizado Forbes, he publicado algún que otro post en Linkedin al respecto y he transmitido a algunas organizaciones concretas mi malestar cuando me han enviado invitaciones o convocatorias de prensa para acciones corporativas o sectoriales con ponentes exclusivamente masculinos o con las mujeres claramente infrarrepresentadas.

En este último caso, la mayoría de los comentarios echan mano del argumento de la meritocracia, que no es válido cuando no existe una verdadera igualdad de oportunidades y se agrava con la arraigada costumbre de recurrir a portavoces hombres, muy marcada incluso en sectores tan feminizados como el sanitario, en el que, sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría en la alta gestión, la ocupación de cátedras universitarias, etc.

Sin embargo, estoy percibiendo un cambio esperanzador en la conversación de Linkedin, que sugiere que cada vez somos más quienes nos indignamos ante discriminaciones tan flagrantes. Circunscribiéndome también a este mes de octubre, el día 1 se generó un importante revuelo a raíz del Foro La Toja, en el que no faltó un perfecto maleducado, empeñado en dejar claro el asco que le provocaban los comentarios de las participantes en el hilo, servidora entre ellas. Como guinda, compartí en mi muro el post de Carla Reyes Uschinsky, presidenta de Executivas de Galicia, e hizo acto de presencia una especie de hater que tengo entre mis contactos, que me sorprende por el desprecio que es capaz de transmitir en crípticos comentarios de pocas palabras.

Poco tiempo después, la reseña sobre ‘Repensando el futuro de la nueva era’, que publicó Expansión, provocó una discusión bastante más serena, que surgió a raíz de una publicación en la que Ana Sáenz de Miera, del Grupo de Liderazgo Global de Ashoka, interesante organización centrada en identificar e impulsar la innovación social, se lamentaba: «¿Y las mujeres? ¿Las CEO no tienen visión sobre el impacto social de las empresas? Me entristece seguir viendo foros como este de Expansión y me sorprende que quienes los diseñan y preparan no se den cuenta a tiempo de que fotos como esta hacen mucho daño a todos (al que lo organiza y a los que aparecen en ella), cuando en realidad el contenido de la noticia y de lo que todas éstas empresas están haciendo es tan importante y admirable».

En este hilo me encontré con una persona a la que conozco hace muchos años, Raúl Sánchez, actualmente en el equipo directivo de Las Rozas Innova, que acababa de ser co-organizador del evento TEDxFunciona Countdown (Madrid), celebrado el 15 de octubre como parte del lanzamiento mundial de la iniciativa promovida por TED para acelerar soluciones frente al cambio climático. En este evento, las mujeres están representadas en igualdad de condiciones. No se entendería hacerlo de otra forma. «Es algo que ya nos sale de forma natural, aunque estamos alerta. Es una actitud proactiva. En mi caso, me viene de familia actuar en lugar de quedarme mirando. Mi abuela se vestía de hombre para poder estudiar Derecho allá por los años 20 del siglo pasado y Boti García Rodrigo, actual directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI del Ministerio de Igualdad, es prima mía. Lo llevamos en la sangre».

En alusión a metedura de pata de Expansión, tan grave como frecuente, así como llamativa viniendo de una de las pocas grandes cabeceras dirigidas por una mujer en España, Raúl comentaba: “Por favor, tomemos partido y actuemos, hombres y mujeres, para que esto no se repita. Es responsabilidad de todos. Es clave que seamos capaces de subir al tren de la igualdad a hombres y mujeres. Muchas veces, son hombres quienes eligen a los ponentes. Me ha pasado alguna vez que, al mencionarlo, me han respondido que no me habían dado cuenta. Pero entonces, la composición del panel cambia. Yo no me callo y, desde hace tiempo, solo participo en eventos en los que hay mujeres”.

 

Las voces expertas

Probablemente, la mejor medicina para ese despiste sea que todos señalemos con el dedo a quienes pretendan colarnos nuevos eventos en los que los hombres poderosos nos cuenten cómo será nuestro futuro. Por suerte, las cosas se mueven. También en octubre, he leído con admiración la entrevista que ha hecho el Laboratorio de Periodismo de la Fundación Luca de Tena a Isabela Ponce, cofundadora y directora editorial de GK, medio nativo digital de Ecuador especializado en derechos humanos, medioambiente y transparencia, que hablaba de Voces Expertas, un directorio latinoamericano lanzado recientemente que reúne a 400 mujeres especialistas en distintos ámbitos del conocimiento. Los periodistas y los medios pueden acceder de manera libre y gratuita a esta guía, con el objetivo de diversificar las voces consultadas, y potenciar y visibilizar a las profesionales de América Latina.

Voces Expertas tiene un antecedente francés que lleva en marcha desde 2012, cuando, cansadas de escuchar que no hay mujeres portavoces, la periodista y escritora francesa Marie-Françoise Colombani y la escritora y activista afgana Chékéba Hachemi publicaron en papel la primera ‘Guía de expertas’, que en 2015, con el apoyo de la radio y la televisión públicas francesas, dio el salto a Internet y adquirió su actual nombre Expertes, que en 2017 estrenó su versión francófona, a la que se añadirían las versiones tunecina y argelina en 2018.

En la portada de la página hay un titular muy difícil de mejorar: Les expertes existent. Elles sont ici – Las expertas existen. Ellas están aquí. “Puesto que solamente el 19% de los expertos invitados a los medios de comunicación son mujeres, el proyecto Expertas propone una base de datos única de mujeres investigadoras, líderes empresariales, presidentas de asociaciones y directoras de instituciones“, se puede leer en la sección dedicada a explicar la iniciativa.

Expertes y Voces Expertas son muy importantes. Sin embargo, aunque las cuotas no sean una solución óptima, pienso que son muy necesarias. Especialmente porque quienes toman decisiones, buscan portavoces para sus reportajes –y aquí señalo directamente a mi profesión, el periodismo–, organizan planteles o encargan capítulos y ponencias todavía no se han impuesto a sí mismos unas cuotas morales. En definitiva, esto es, simple y llanamente, puro machismo. Para combatirlo, todo esfuerzo es poco. No olvidemos que los avances éticos suelen producirse cuando la sociedad empieza a considerar que algo es inaceptable y, finalmente, lo rechaza.