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Mujeres y liderazgo en oncología médica: todavía queda un largo camino por recorrer

El comité Women for Oncology (W4O) de la Sociedad Europea de Oncología Médica ha publicado un análisis del liderazgo de las mujeres en esta especialidad. Los datos muestran que la situación ha mejorado, pero los avances son muy lentos y queda mucho por hacer. Las oncólogas médicas tienen menos posibilidades de ser invitadas a los congresos como oradoras y son minoría en los órganos de gobierno de las sociedades científicas. Nos lo explica Pilar Garrido, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas y coordinadora de W4O, que trabaja para que su trayectoria pública deje de ser una excepción. 

El liderazgo de las mujeres en oncología médica todavía se encuentra con obstáculos, que impiden que se pueda hablar de igualdad de oportunidades en el desarrollo profesional. Así lo constata un artículo del comité W4O, Women for Oncology (Mujeres por la Oncología, en español), de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que recoge datos de 2017 a 2019 y que toma como referencia comparativa los datos de un análisis anterior, del periodo 2015-2016,

El artículo Liderazgo femenino en oncología: ¿se ha estancado el progreso? Datos de los estudios de autoría y seguimiento de ESMO W4O analiza distintas variables y dibuja un escenario en el que, si bien se ha producido una mejora significativa, la lentitud de los avances es más que evidente y la paridad está lejos de ser un hecho, pese a que las mujeres ya representan al menos el 50% del colectivo profesional de la oncología médica europea de 40 años o menos.

Igual que su predecesor sobre 2015 y 2016, el reciente documento revisa el género de quienes figuran como primer y último autor de los trabajos publicados en las cinco revistas de mayor impacto en el campo de la oncología médica, de las personas que ocupan posiciones de liderazgo en las sociedades científicas de la especialidad y de las que son invitadas como ponentes a los congresos y otros eventos científicos de alto nivel, tanto nacionales como internacionales.

Las mujeres son minoría en las tres variables: si bien tienen más posibilidades de ser primeras que últimas autoras en publicaciones científicas, solo firmaron en primer lugar en el 41% de los artículos de 2019, con una modesta variación respecto al 38% de 2017; en 2019, solo el 36,8% de las personas invitadas como ponentes a los congresos fueron mujeres, mejorando en un 7,1% el porcentaje correspondiente a 2015, de 29,7%, pero todavía muy lejos de las cifras de los hombres; y en 2019 ocupaban el 35,7% de los puestos de las juntas directivas de las organizaciones de la especialidad, mejorando un 9% el 26,8% del año 2016, aunque todavía a distancia de sus homólogos masculinos. Además, el texto destaca que las sociedades presididas por mujeres incorporan una mayor presencia femenina a sus órganos de gobierno en todos los periodos analizados.

La iniciativa ESMO Women for Oncology (W4O) se estableció en 2013 para crear conciencia sobre las desigualdades de género en oncología y promover la igualdad de acceso a las oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres oncólogas. Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y actual presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), coordina este comité y es una de las autoras del artículo.

Aquel primer análisis dio lugar a un observatorio, ya que se considera que el primer paso es concienciar sobre el desequilibrio que existe entre las oportunidades de unas y otros. ESMO estructura esta labor a través de investigaciones que describen la brecha de género en el desarrollo profesional, el seguimiento de la progresión de las oncólogas a puestos de liderazgo y la difusión de sus hallazgos, tanto a nivel local como internacional.

“El observatorio forma parte de una estrategia, mucho más amplia y transversal, que incorpora la perspectiva de género a las iniciativas y la toma de decisiones de la sociedad –relata la doctora Pilar Garrido–. Por ejemplo, se detectó que las oncólogas médicas con hijos pequeños tenían dificultades para acudir a los congresos, por lo que se decidió incorporar un servicio de guardería al congreso anual de ESMO, que se inauguró en Barcelona en 2019. La pandemia ha frenado su continuidad, porque las ediciones de 2020 y 2021 fueron virtuales, excepto para las personas que participaban directamente con sus trabajos o ponencias, pero retomaremos la idea en un futuro próximo”.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que haya hombres que movilicen a otros hombres. Esto no implica incluir a mujeres por el hecho de serlo, sino visibilizar su trabajo”, subraya Pilar Garrido

Además, la organización científica europea, que comparte el trono del conocimiento de su especialidad con la American Society of Clinical Oncology (ASCO), ha lanzado en octubre de este año una segunda encuesta para analizar los retos a los que se enfrentan las oncólogas médicas en el desarrollo de su carrera profesional, que actualizará la información obtenida por su predecesora, elaborada en 2013, y se presentará durante el próximo congreso ESMO 2022, que se celebrará en París.

Mientras el artículo del que parte este texto tiene un carácter eminentemente cuantitativo, esta encuesta tiene un enfoque cualitativo. Se ha invitado a participar a profesionales de la oncología de todo el mundo, ya que el objetivo es obtener una imagen detallada y global de la situación actual de las desigualdades de género y de los problemas relacionados que las profesionales deben afrontar en el trabajo.

“Queremos saber si las acciones que se han llevado a cabo como consecuencia de los resultados de la encuesta de 2013 han tenido un impacto positivo, pero también si hay mayor sensibilidad a las dificultades con las que se encuentran las oncólogas. En aquel primer estudio, la mayoría de las mujeres afirmaron que el género condicionaba su desarrollo profesional, mientras que la mayoría de los hombres contestaron que no. Obviamente, si no percibes que hay un problema, no vas a tratar de solucionarlo”, explica Pilar Garrido.

Esa necesidad de concienciar no solo a las mujeres, sino también a los hombres, es la que ha movido a ESMO W4O a ser un comité mixto, de modo que los oncólogos médicos más comprometidos puedan contribuir a visibilizar la problemática específica a la que se enfrentan sus compañeras entre colegas menos sensibilizados. La Dra. Garrido cita como ejemplos de compromiso a dos españoles. Uno de ellos es Josep Tabernero, director del Vall d´Hebron Institute of Oncology, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro muy activo de Women for Oncology, además de predecesor directo de la actual presidenta de la sociedad, la suiza Solange Peters. El otro, que asumirá próximamente la presidencia de ESMO para los años 2022 y 2023, es Andrés Cervantes, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Valencia y director del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva – VLC.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que también haya hombres que movilicen a otros hombres. Es necesario subrayar que esta perspectiva no implica incluir a mujeres por el hecho de ser mujeres, al contrario de lo que algunas personas pretenden que se siga creyendo, sino visibilizar su trabajo y su valía”, subraya la doctora Garrido.

La cuestión de la visibilidad no es baladí, sino que es uno de los principales escollos a superar. Como muestra, podemos citar un reciente análisis publicado en JAMA Network, la revista de la Asociación Médica Americana, titulado Desigualdad de género en las citas de artículos de revistas de alto impacto, que concluye que los textos con una mujer como primera o principal autora tienen la mitad de posibilidades de ser citados. Para quien no tenga familiaridad con el funcionamiento del prestigio académico e investigador en el campo de la ciencia, el número de veces que se cita un artículo es el baremo que define la relevancia de las personas que lo firman.

En este sentido, conviene destacar un estudio de ESMO W4O, publicado a raíz de la pandemia, ¿La Covid-19 ha tenido mayor impacto en las mujeres oncólogas que en los hombres? “La respuesta es sí –afirma Pilar Garrido–. Los resultados mostraban que ambos géneros habían visto disminuir su carga asistencial en la misma proporción, pero las mujeres habían tenido que asumir una carga familiar y doméstica muy superior. Por el contrario, los oncólogos médicos habían podido dedicar el tiempo disponible a publicar. Por tanto, la pandemia podría tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo de carrera de las oncólogas, ya que, si no se toman medidas, podría haber agrandado la brecha de género. Necesitamos intensificar políticas y estrategias que transformen esta realidad para superar este retroceso”.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Christopher Burns y está disponible en Unsplash.

El comité Women for Oncology (W4O) de la Sociedad Europea de Oncología Médica ha publicado un análisis del liderazgo de las mujeres en esta especialidad. Los datos muestran que la situación ha mejorado, pero los avances son muy lentos y queda mucho por hacer. Las oncólogas médicas tienen menos posibilidades de ser invitadas a los congresos como oradoras y son minoría en los órganos de gobierno de las sociedades científicas. Nos lo explica Pilar Garrido, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas y coordinadora de W4O, que trabaja para que su trayectoria pública deje de ser una excepción.

El liderazgo de las mujeres en oncología médica todavía se encuentra con obstáculos, que impiden que se pueda hablar de igualdad de oportunidades en el desarrollo profesional. Así lo constata un artículo del comité W4O, Women for Oncology (Mujeres por la Oncología, en español), de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que recoge datos de 2017 a 2019 y que toma como referencia comparativa los datos de un análisis anterior, del periodo 2015-2016,

El artículo Liderazgo femenino en oncología: ¿se ha estancado el progreso? Datos de los estudios de autoría y seguimiento de ESMO W4O analiza distintas variables y dibuja un escenario en el que, si bien se ha producido una mejora significativa, la lentitud de los avances es más que evidente y la paridad está lejos de ser un hecho, pese a que las mujeres ya representan al menos el 50% del colectivo profesional de la oncología médica europea de 40 años o menos.

Igual que su predecesor sobre 2015 y 2016, el reciente documento revisa el género de quienes figuran como primer y último autor de los trabajos publicados en las cinco revistas de mayor impacto en el campo de la oncología médica, de las personas que ocupan posiciones de liderazgo en las sociedades científicas de la especialidad y de las que son invitadas como ponentes a los congresos y otros eventos científicos de alto nivel, tanto nacionales como internacionales.

Las mujeres son minoría en las tres variables: si bien tienen más posibilidades de ser primeras que últimas autoras en publicaciones científicas, solo firmaron en primer lugar en el 41% de los artículos de 2019, con una modesta variación respecto al 38% de 2017; en 2019, solo el 36,8% de las personas invitadas como ponentes a los congresos fueron mujeres, mejorando en un 7,1% el porcentaje correspondiente a 2015, de 29,7%, pero todavía muy lejos de las cifras de los hombres; y en 2019 ocupaban el 35,7% de los puestos de las juntas directivas de las organizaciones de la especialidad, mejorando un 9% el 26,8% del año 2016, aunque todavía a distancia de sus homólogos masculinos. Además, el texto destaca que las sociedades presididas por mujeres incorporan una mayor presencia femenina a sus órganos de gobierno en todos los periodos analizados.

La iniciativa ESMO Women for Oncology (W4O) se estableció en 2013 para crear conciencia sobre las desigualdades de género en oncología y promover la igualdad de acceso a las oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres oncólogas. Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y actual presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), coordina este comité y es una de las autoras del artículo.

Aquel primer análisis dio lugar a un observatorio, ya que se considera que el primer paso es concienciar sobre el desequilibrio que existe entre las oportunidades de unas y otros. ESMO estructura esta labor a través de investigaciones que describen la brecha de género en el desarrollo profesional, el seguimiento de la progresión de las oncólogas a puestos de liderazgo y la difusión de sus hallazgos, tanto a nivel local como internacional.

“El observatorio forma parte de una estrategia, mucho más amplia y transversal, que incorpora la perspectiva de género a las iniciativas y la toma de decisiones de la sociedad –relata la doctora Pilar Garrido–. Por ejemplo, se detectó que las oncólogas médicas con hijos pequeños tenían dificultades para acudir a los congresos, por lo que se decidió incorporar un servicio de guardería al congreso anual de ESMO, que se inauguró en Barcelona en 2019. La pandemia ha frenado su continuidad, porque las ediciones de 2020 y 2021 fueron virtuales, excepto para las personas que participaban directamente con sus trabajos o ponencias, pero retomaremos la idea en un futuro próximo”.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que haya hombres que movilicen a otros hombres. Esto no implica incluir a mujeres por el hecho de serlo, sino visibilizar su trabajo”, subraya Pilar Garrido

Además, la organización científica europea, que comparte el trono del conocimiento de su especialidad con la American Society of Clinical Oncology (ASCO), ha lanzado en octubre de este año una segunda encuesta para analizar los retos a los que se enfrentan las oncólogas médicas en el desarrollo de su carrera profesional, que actualizará la información obtenida por su predecesora, elaborada en 2013, y se presentará durante el próximo congreso ESMO 2022, que se celebrará en París.

Mientras el artículo del que parte este texto tiene un carácter eminentemente cuantitativo, esta encuesta tiene un enfoque cualitativo. Se ha invitado a participar a profesionales de la oncología de todo el mundo, ya que el objetivo es obtener una imagen detallada y global de la situación actual de las desigualdades de género y de los problemas relacionados que las profesionales deben afrontar en el trabajo.

“Queremos saber si las acciones que se han llevado a cabo como consecuencia de los resultados de la encuesta de 2013 han tenido un impacto positivo, pero también si hay mayor sensibilidad a las dificultades con las que se encuentran las oncólogas. En aquel primer estudio, la mayoría de las mujeres afirmaron que el género condicionaba su desarrollo profesional, mientras que la mayoría de los hombres contestaron que no. Obviamente, si no percibes que hay un problema, no vas a tratar de solucionarlo”, explica Pilar Garrido.

Esa necesidad de concienciar no solo a las mujeres, sino también a los hombres, es la que ha movido a ESMO W4O a ser un comité mixto, de modo que los oncólogos médicos más comprometidos puedan contribuir a visibilizar la problemática específica a la que se enfrentan sus compañeras entre colegas menos sensibilizados. La Dra. Garrido cita como ejemplos de compromiso a dos españoles. Uno de ellos es Josep Tabernero, director del Vall d´Hebron Institute of Oncology, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro muy activo de Women for Oncology, además de predecesor directo de la actual presidenta de la sociedad, la suiza Solange Peters. El otro, que asumirá próximamente la presidencia de ESMO para los años 2022 y 2023, es Andrés Cervantes, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Valencia y director del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva – VLC.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que también haya hombres que movilicen a otros hombres. Es necesario subrayar que esta perspectiva no implica incluir a mujeres por el hecho de ser mujeres, al contrario de lo que algunas personas pretenden que se siga creyendo, sino visibilizar su trabajo y su valía”, subraya la doctora Garrido.

La cuestión de la visibilidad no es baladí, sino que es uno de los principales escollos a superar. Como muestra, podemos citar un reciente análisis publicado en JAMA Network, la revista de la Asociación Médica Americana, titulado Desigualdad de género en las citas de artículos de revistas de alto impacto, que concluye que los textos con una mujer como primera o principal autora tienen la mitad de posibilidades de ser citados. Para quien no tenga familiaridad con el funcionamiento del prestigio académico e investigador en el campo de la ciencia, el número de veces que se cita un artículo es el baremo que define la relevancia de las personas que lo firman.

En este sentido, conviene destacar un estudio de ESMO W4O, publicado a raíz de la pandemia, ¿La Covid-19 ha tenido mayor impacto en las mujeres oncólogas que en los hombres? “La respuesta es sí –afirma Pilar Garrido–. Los resultados mostraban que ambos géneros habían visto disminuir su carga asistencial en la misma proporción, pero las mujeres habían tenido que asumir una carga familiar y doméstica muy superior. Por el contrario, los oncólogos médicos habían podido dedicar el tiempo disponible a publicar. Por tanto, la pandemia podría tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo de carrera de las oncólogas, ya que, si no se toman medidas, podría haber agrandado la brecha de género. Necesitamos intensificar políticas y estrategias que transformen esta realidad para superar este retroceso”.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Christopher Burns y está disponible en Unsplash.

El comité Women for Oncology (W4O) de la Sociedad Europea de Oncología Médica ha publicado un análisis del liderazgo de las mujeres en esta especialidad. Los datos muestran que la situación ha mejorado, pero los avances son muy lentos y queda mucho por hacer. Las oncólogas médicas tienen menos posibilidades de ser invitadas a los congresos como oradoras y son minoría en los órganos de gobierno de las sociedades científicas. Nos lo explica Pilar Garrido, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas y coordinadora de W4O, que trabaja para que su trayectoria pública deje de ser una excepción.

El liderazgo de las mujeres en oncología médica todavía se encuentra con obstáculos, que impiden que se pueda hablar de igualdad de oportunidades en el desarrollo profesional. Así lo constata un artículo del comité W4O, Women for Oncology (Mujeres por la Oncología, en español), de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que recoge datos de 2017 a 2019 y que toma como referencia comparativa los datos de un análisis anterior, del periodo 2015-2016,

El artículo Liderazgo femenino en oncología: ¿se ha estancado el progreso? Datos de los estudios de autoría y seguimiento de ESMO W4O analiza distintas variables y dibuja un escenario en el que, si bien se ha producido una mejora significativa, la lentitud de los avances es más que evidente y la paridad está lejos de ser un hecho, pese a que las mujeres ya representan al menos el 50% del colectivo profesional de la oncología médica europea de 40 años o menos.

Igual que su predecesor sobre 2015 y 2016, el reciente documento revisa el género de quienes figuran como primer y último autor de los trabajos publicados en las cinco revistas de mayor impacto en el campo de la oncología médica, de las personas que ocupan posiciones de liderazgo en las sociedades científicas de la especialidad y de las que son invitadas como ponentes a los congresos y otros eventos científicos de alto nivel, tanto nacionales como internacionales.

Las mujeres son minoría en las tres variables: si bien tienen más posibilidades de ser primeras que últimas autoras en publicaciones científicas, solo firmaron en primer lugar en el 41% de los artículos de 2019, con una modesta variación respecto al 38% de 2017; en 2019, solo el 36,8% de las personas invitadas como ponentes a los congresos fueron mujeres, mejorando en un 7,1% el porcentaje correspondiente a 2015, de 29,7%, pero todavía muy lejos de las cifras de los hombres; y en 2019 ocupaban el 35,7% de los puestos de las juntas directivas de las organizaciones de la especialidad, mejorando un 9% el 26,8% del año 2016, aunque todavía a distancia de sus homólogos masculinos. Además, el texto destaca que las sociedades presididas por mujeres incorporan una mayor presencia femenina a sus órganos de gobierno en todos los periodos analizados.

La iniciativa ESMO Women for Oncology (W4O) se estableció en 2013 para crear conciencia sobre las desigualdades de género en oncología y promover la igualdad de acceso a las oportunidades de desarrollo profesional para las mujeres oncólogas. Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y actual presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme), coordina este comité y es una de las autoras del artículo.

Aquel primer análisis dio lugar a un observatorio, ya que se considera que el primer paso es concienciar sobre el desequilibrio que existe entre las oportunidades de unas y otros. ESMO estructura esta labor a través de investigaciones que describen la brecha de género en el desarrollo profesional, el seguimiento de la progresión de las oncólogas a puestos de liderazgo y la difusión de sus hallazgos, tanto a nivel local como internacional.

“El observatorio forma parte de una estrategia, mucho más amplia y transversal, que incorpora la perspectiva de género a las iniciativas y la toma de decisiones de la sociedad –relata la doctora Pilar Garrido–. Por ejemplo, se detectó que las oncólogas médicas con hijos pequeños tenían dificultades para acudir a los congresos, por lo que se decidió incorporar un servicio de guardería al congreso anual de ESMO, que se inauguró en Barcelona en 2019. La pandemia ha frenado su continuidad, porque las ediciones de 2020 y 2021 fueron virtuales, excepto para las personas que participaban directamente con sus trabajos o ponencias, pero retomaremos la idea en un futuro próximo”.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que haya hombres que movilicen a otros hombres. Esto no implica incluir a mujeres por el hecho de serlo, sino visibilizar su trabajo”, subraya Pilar Garrido

Además, la organización científica europea, que comparte el trono del conocimiento de su especialidad con la American Society of Clinical Oncology (ASCO), ha lanzado en octubre de este año una segunda encuesta para analizar los retos a los que se enfrentan las oncólogas médicas en el desarrollo de su carrera profesional, que actualizará la información obtenida por su predecesora, elaborada en 2013, y se presentará durante el próximo congreso ESMO 2022, que se celebrará en París.

Mientras el artículo del que parte este texto tiene un carácter eminentemente cuantitativo, esta encuesta tiene un enfoque cualitativo. Se ha invitado a participar a profesionales de la oncología de todo el mundo, ya que el objetivo es obtener una imagen detallada y global de la situación actual de las desigualdades de género y de los problemas relacionados que las profesionales deben afrontar en el trabajo.

“Queremos saber si las acciones que se han llevado a cabo como consecuencia de los resultados de la encuesta de 2013 han tenido un impacto positivo, pero también si hay mayor sensibilidad a las dificultades con las que se encuentran las oncólogas. En aquel primer estudio, la mayoría de las mujeres afirmaron que el género condicionaba su desarrollo profesional, mientras que la mayoría de los hombres contestaron que no. Obviamente, si no percibes que hay un problema, no vas a tratar de solucionarlo”, explica Pilar Garrido.

Esa necesidad de concienciar no solo a las mujeres, sino también a los hombres, es la que ha movido a ESMO W4O a ser un comité mixto, de modo que los oncólogos médicos más comprometidos puedan contribuir a visibilizar la problemática específica a la que se enfrentan sus compañeras entre colegas menos sensibilizados. La Dra. Garrido cita como ejemplos de compromiso a dos españoles. Uno de ellos es Josep Tabernero, director del Vall d´Hebron Institute of Oncology, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y miembro muy activo de Women for Oncology, además de predecesor directo de la actual presidenta de la sociedad, la suiza Solange Peters. El otro, que asumirá próximamente la presidencia de ESMO para los años 2022 y 2023, es Andrés Cervantes, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Valencia y director del Instituto de Investigación Sanitaria Incliva – VLC.

“La idea es que no solo seamos las mujeres las que trabajemos para superar la brecha de género, sino que también haya hombres que movilicen a otros hombres. Es necesario subrayar que esta perspectiva no implica incluir a mujeres por el hecho de ser mujeres, al contrario de lo que algunas personas pretenden que se siga creyendo, sino visibilizar su trabajo y su valía”, subraya la doctora Garrido.

La cuestión de la visibilidad no es baladí, sino que es uno de los principales escollos a superar. Como muestra, podemos citar un reciente análisis publicado en JAMA Network, la revista de la Asociación Médica Americana, titulado Desigualdad de género en las citas de artículos de revistas de alto impacto, que concluye que los textos con una mujer como primera o principal autora tienen la mitad de posibilidades de ser citados. Para quien no tenga familiaridad con el funcionamiento del prestigio académico e investigador en el campo de la ciencia, el número de veces que se cita un artículo es el baremo que define la relevancia de las personas que lo firman.

En este sentido, conviene destacar un estudio de ESMO W4O, publicado a raíz de la pandemia, ¿La Covid-19 ha tenido mayor impacto en las mujeres oncólogas que en los hombres? “La respuesta es sí –afirma Pilar Garrido–. Los resultados mostraban que ambos géneros habían visto disminuir su carga asistencial en la misma proporción, pero las mujeres habían tenido que asumir una carga familiar y doméstica muy superior. Por el contrario, los oncólogos médicos habían podido dedicar el tiempo disponible a publicar. Por tanto, la pandemia podría tener consecuencias a largo plazo en el desarrollo de carrera de las oncólogas, ya que, si no se toman medidas, podría haber agrandado la brecha de género. Necesitamos intensificar políticas y estrategias que transformen esta realidad para superar este retroceso”.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Christopher Burns y está disponible en Unsplash.