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Señales de alarma del cáncer de cabeza y cuello

Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello en España, el 60% en fases avanzadas, cuando el pronóstico se complica mucho y las secuelas, más serias y permanentes, pueden afectar la imagen personal y dañar la autoestima. Sin embargo, el diagnóstico precoz ofrece una tasa de curación del 90% a cinco años, por lo que es importante reconocer las señales de alarma y acudir cuanto antes a la consulta de otorrinolaringología. 

Detectar las señales de alarma del cáncer de cabeza y cuello es fundamental para acceder al mejor tratamiento en fases tempranas de la evolución de la enfermedad. En España se detectan cada año más de 10.000 casos de tumores de cabeza y cuello, de los cuales más del 60% se diagnostica en estadios avanzados. Son datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC) que, con motivo del Día Nacional del Cáncer de Cabeza y Cuello que se celebra hoy, viernes 10 de diciembre, recuerda la importancia de acudir a la consulta de otorrinolaringología ante cualquier signo de sospecha para favorecer un diagnóstico precoz.

El cáncer de cabeza y cuello es una enfermedad agresiva y su pronóstico es directamente dependiente del tiempo de respuesta que se tenga ante ella, lo que hace imprescindible la detección temprana. En términos globales, tiene una supervivencia inferior al 40% a los cinco años, una probabilidad del 50 al 60% de reproducirse localmente a los dos años y entre un 20 y un 30% de metástasis a distancia también a los dos años.

La situación cambia mucho cuando el diagnóstico se produce en estadios iniciales, cuando el tumor está todavía muy localizado. En estos casos, que actualmente solo representan en torno al 40% del total, la curación a cinco años supera el 90%, según informa la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (Secom-CyC).

Qué es (y qué no) y cuáles son los principales factores de riesgo

Son muchos los tumores malignos agrupados bajo el nombre genérico ‘de cabeza y cuello’. Son todos aquellos que se localizan en los senos paranasales, la nasofaringe (o parte superior de la garganta, situada tras la nariz), la orofaringe (amígdala, paladar blando y base de lengua), la hipofaringe (o la faringe ‘clásica’, aquella que discurre al lado y detrás de la laringe), la laringe, la cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de la boca), lengua y glándulas salivares. Quedan excluidos de la definición los cánceres de piel, los cerebrales y los de la glándula tiroides.

Representan el 5% de todos los tumores, por lo que pueden considerarse poco frecuentes, y los más habituales son los de laringe, seguidos por los de orofaringe, cavidad oral y nasofaringe. Tradicionalmente, afectaban mucho más a los hombres que a las mujeres y solían aparecer por encima de los 50 años. Sin embargo, la incorporación femenina al tabaquismo, el principal factor de riesgo, está cambiando la tendencia.

Además, en los últimos años ha ido aumentando la evidencia científica que relaciona este tipo de neoplasias con el virus del papiloma humano (VPH), que se contagia a través del sexo oral, lo que ha provocado un significativo aumento de los diagnósticos a edades tempranas. Hace unos meses, publicamos un artículo en Impaciente sobre la necesidad de incluir la vacuna del VPH en el calendario infantil –tanto para las niñas como para los niños–, pero también en el de las personas adultas.

Los síntomas más frecuentes son: sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultad para tragar o respirar y cambios en la voz. Debemos alertarnos si se prolongan más de tres semanas sin causa justificada

Más del 80% de las personas diagnosticadas de cáncer de cabeza y cuello son fumadoras. Se considera que fumar multiplica por 20 el riesgo de desarrollar uno de estos tumores, de lo que se deduce fácilmente que se pueden prevenir en gran medida manteniendo hábitos de vida saludables. Esta afirmación cobra todavía mayor fuerza ante el hecho de que la asociación de tabaquismo y consumo abusivo de alcohol puede multiplicar de 10 a 20 veces la posibilidad de presentar un cáncer de este tipo.

Además, se considera que una mala higiene bucal y una alimentación deficitaria en vitaminas, especialmente la A y la C, pueden tener cierta influencia en la aparición de estos tumores. Por último, a las infecciones causadas por el virus del papiloma humano, que aumentan las posibilidades de tener cáncer de cavidad oral y orofaringe, se unen las ocasionadas por el virus de Epstein-Barr (herpes), que aumentan el riesgo de carcinoma de cavum o nasofaringe.

Señales de alarma: ante la duda, lo adecuado es actuar

Los síntomas más habituales son la sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultades para tragar o respirar y cambios en la voz, como afonía persistente, voz nasal o voz ronca. Algunos de estos síntomas coinciden con los de procesos y enfermedades respiratorias, agudas o crónicas, pero deben hacer saltar las alarmas si se prolongan durante más de tres semanas sin causa justificada, son muy intensos o se perciben como anómalos.

Pormenorizando más, y según la página web de la Clínica Universidad de Navarra, los síntomas varían según el grupo de tumores. En los tumores de nasofaringe o cavum, los síntomas suelen ser tardíos y relacionados con la dificultad para respirar u oír (por obstrucción de las trompas de Eustaquio), y sangrado nasal.

En los de orofaringe, los síntomas más característicos son lesiones en la boca, de coloración blanquecina o roja, úlceras que no cicatrizan bien, sangrado bucal constante, molestias faríngeas inespecíficas, asociadas a dolor al tragar o a dolor de oídos, sensación de cuerpo extraño en la boca, cambios en el tono de la voz, voz nasal o aparición de un bulto en el cuello.

Los síntomas propios de los tumores de los senos paranasales son: obstrucción nasal unilateral, sangrado nasal constante, lagrimeo constante por obstrucción del conducto lagrimal, aumento de tamaño del puente nasal o de la órbita ocular, si existe crecimiento del tumor, dolor e inmovilidad dentaria.

Por último, los tumores de las glándulas salivales son mayoritariamente asintomáticos, apareciendo como una masa palpable en la zona. Se pueden asociar a dolor local, dificultades para abrir y cerrar la boca y, en casos más avanzados de la enfermedad, a problemas para tragar e incluso para hablar.

Si bien algunos de estos síntomas son inespecíficos, la mayoría no son habituales y, en buena lógica, muchos de ellos deberían resultar abiertamente preocupantes. Sin embargo, ese 60% de diagnósticos tardíos indica que ignorar el problema todavía es una práctica tristemente frecuente. En consecuencia, el mensaje no puede ser más claro: ante la duda, reaccionar con rapidez puede ser cuestión de vida o muerte.

Además, tanto desde Seorl-CCC como desde Secom-CyC recuerdan que, una vez confirmado el diagnóstico, se debe exigir el acceso a un tratamiento multidisciplinar y especializado, con especial énfasis en el equipo quirúrgico, que debe estar compuesto por profesionales de la cirugía maxilofacial o de cabeza y cuello. Al ser una enfermedad que afecta de forma primordial a la imagen y la identidad personal, la recuperación estética debe discurrir en paralelo a la recuperación de las funciones que se puedan ver afectadas.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Levi Meir Clancy y está disponible en Unsplash.

Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello en España, el 60% en fases avanzadas, cuando el pronóstico se complica mucho y las secuelas, más serias y permanentes, pueden afectar la imagen personal y dañar la autoestima. Sin embargo, el diagnóstico precoz ofrece una tasa de curación del 90% a cinco años, por lo que es importante reconocer las señales de alarma y acudir cuanto antes a la consulta de otorrinolaringología.

Detectar las señales de alarma del cáncer de cabeza y cuello es fundamental para acceder al mejor tratamiento en fases tempranas de la evolución de la enfermedad. En España se detectan cada año más de 10.000 casos de tumores de cabeza y cuello, de los cuales más del 60% se diagnostica en estadios avanzados. Son datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC) que, con motivo del Día Nacional del Cáncer de Cabeza y Cuello que se celebra hoy, viernes 10 de diciembre, recuerda la importancia de acudir a la consulta de otorrinolaringología ante cualquier signo de sospecha para favorecer un diagnóstico precoz.

El cáncer de cabeza y cuello es una enfermedad agresiva y su pronóstico es directamente dependiente del tiempo de respuesta que se tenga ante ella, lo que hace imprescindible la detección temprana. En términos globales, tiene una supervivencia inferior al 40% a los cinco años, una probabilidad del 50 al 60% de reproducirse localmente a los dos años y entre un 20 y un 30% de metástasis a distancia también a los dos años.

La situación cambia mucho cuando el diagnóstico se produce en estadios iniciales, cuando el tumor está todavía muy localizado. En estos casos, que actualmente solo representan en torno al 40% del total, la curación a cinco años supera el 90%, según informa la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (Secom-CyC).

Qué es (y qué no) y cuáles son los principales factores de riesgo

Son muchos los tumores malignos agrupados bajo el nombre genérico ‘de cabeza y cuello’. Son todos aquellos que se localizan en los senos paranasales, la nasofaringe (o parte superior de la garganta, situada tras la nariz), la orofaringe (amígdala, paladar blando y base de lengua), la hipofaringe (o la faringe ‘clásica’, aquella que discurre al lado y detrás de la laringe), la laringe, la cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de la boca), lengua y glándulas salivares. Quedan excluidos de la definición los cánceres de piel, los cerebrales y los de la glándula tiroides.

Representan el 5% de todos los tumores, por lo que pueden considerarse poco frecuentes, y los más habituales son los de laringe, seguidos por los de orofaringe, cavidad oral y nasofaringe. Tradicionalmente, afectaban mucho más a los hombres que a las mujeres y solían aparecer por encima de los 50 años. Sin embargo, la incorporación femenina al tabaquismo, el principal factor de riesgo, está cambiando la tendencia.

Además, en los últimos años ha ido aumentando la evidencia científica que relaciona este tipo de neoplasias con el virus del papiloma humano (VPH), que se contagia a través del sexo oral, lo que ha provocado un significativo aumento de los diagnósticos a edades tempranas. Hace unos meses, publicamos un artículo en Impaciente sobre la necesidad de incluir la vacuna del VPH en el calendario infantil –tanto para las niñas como para los niños–, pero también en el de las personas adultas.

Los síntomas más frecuentes son: sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultad para tragar o respirar y cambios en la voz. Debemos alertarnos si se prolongan más de tres semanas sin causa justificada

Más del 80% de las personas diagnosticadas de cáncer de cabeza y cuello son fumadoras. Se considera que fumar multiplica por 20 el riesgo de desarrollar uno de estos tumores, de lo que se deduce fácilmente que se pueden prevenir en gran medida manteniendo hábitos de vida saludables. Esta afirmación cobra todavía mayor fuerza ante el hecho de que la asociación de tabaquismo y consumo abusivo de alcohol puede multiplicar de 10 a 20 veces la posibilidad de presentar un cáncer de este tipo.

Además, se considera que una mala higiene bucal y una alimentación deficitaria en vitaminas, especialmente la A y la C, pueden tener cierta influencia en la aparición de estos tumores. Por último, a las infecciones causadas por el virus del papiloma humano, que aumentan las posibilidades de tener cáncer de cavidad oral y orofaringe, se unen las ocasionadas por el virus de Epstein-Barr (herpes), que aumentan el riesgo de carcinoma de cavum o nasofaringe.

Señales de alarma: ante la duda, lo adecuado es actuar

Los síntomas más habituales son la sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultades para tragar o respirar y cambios en la voz, como afonía persistente, voz nasal o voz ronca. Algunos de estos síntomas coinciden con los de procesos y enfermedades respiratorias, agudas o crónicas, pero deben hacer saltar las alarmas si se prolongan durante más de tres semanas sin causa justificada, son muy intensos o se perciben como anómalos.

Pormenorizando más, y según la página web de la Clínica Universidad de Navarra, los síntomas varían según el grupo de tumores. En los tumores de nasofaringe o cavum, los síntomas suelen ser tardíos y relacionados con la dificultad para respirar u oír (por obstrucción de las trompas de Eustaquio), y sangrado nasal.

En los de orofaringe, los síntomas más característicos son lesiones en la boca, de coloración blanquecina o roja, úlceras que no cicatrizan bien, sangrado bucal constante, molestias faríngeas inespecíficas, asociadas a dolor al tragar o a dolor de oídos, sensación de cuerpo extraño en la boca, cambios en el tono de la voz, voz nasal o aparición de un bulto en el cuello.

Los síntomas propios de los tumores de los senos paranasales son: obstrucción nasal unilateral, sangrado nasal constante, lagrimeo constante por obstrucción del conducto lagrimal, aumento de tamaño del puente nasal o de la órbita ocular, si existe crecimiento del tumor, dolor e inmovilidad dentaria.

Por último, los tumores de las glándulas salivales son mayoritariamente asintomáticos, apareciendo como una masa palpable en la zona. Se pueden asociar a dolor local, dificultades para abrir y cerrar la boca y, en casos más avanzados de la enfermedad, a problemas para tragar e incluso para hablar.

Si bien algunos de estos síntomas son inespecíficos, la mayoría no son habituales y, en buena lógica, muchos de ellos deberían resultar abiertamente preocupantes. Sin embargo, ese 60% de diagnósticos tardíos indica que ignorar el problema todavía es una práctica tristemente frecuente. En consecuencia, el mensaje no puede ser más claro: ante la duda, reaccionar con rapidez puede ser cuestión de vida o muerte.

Además, tanto desde Seorl-CCC como desde Secom-CyC recuerdan que, una vez confirmado el diagnóstico, se debe exigir el acceso a un tratamiento multidisciplinar y especializado, con especial énfasis en el equipo quirúrgico, que debe estar compuesto por profesionales de la cirugía maxilofacial o de cabeza y cuello. Al ser una enfermedad que afecta de forma primordial a la imagen y la identidad personal, la recuperación estética debe discurrir en paralelo a la recuperación de las funciones que se puedan ver afectadas.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Levi Meir Clancy y está disponible en Unsplash.

Cada año se diagnostican 10.000 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello en España, el 60% en fases avanzadas, cuando el pronóstico se complica mucho y las secuelas, más serias y permanentes, pueden afectar la imagen personal y dañar la autoestima. Sin embargo, el diagnóstico precoz ofrece una tasa de curación del 90% a cinco años, por lo que es importante reconocer las señales de alarma y acudir cuanto antes a la consulta de otorrinolaringología.

Detectar las señales de alarma del cáncer de cabeza y cuello es fundamental para acceder al mejor tratamiento en fases tempranas de la evolución de la enfermedad. En España se detectan cada año más de 10.000 casos de tumores de cabeza y cuello, de los cuales más del 60% se diagnostica en estadios avanzados. Son datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (Seorl-CCC) que, con motivo del Día Nacional del Cáncer de Cabeza y Cuello que se celebra hoy, viernes 10 de diciembre, recuerda la importancia de acudir a la consulta de otorrinolaringología ante cualquier signo de sospecha para favorecer un diagnóstico precoz.

El cáncer de cabeza y cuello es una enfermedad agresiva y su pronóstico es directamente dependiente del tiempo de respuesta que se tenga ante ella, lo que hace imprescindible la detección temprana. En términos globales, tiene una supervivencia inferior al 40% a los cinco años, una probabilidad del 50 al 60% de reproducirse localmente a los dos años y entre un 20 y un 30% de metástasis a distancia también a los dos años.

La situación cambia mucho cuando el diagnóstico se produce en estadios iniciales, cuando el tumor está todavía muy localizado. En estos casos, que actualmente solo representan en torno al 40% del total, la curación a cinco años supera el 90%, según informa la Sociedad Española de Cirugía Oral y Maxilofacial y de Cabeza y Cuello (Secom-CyC).

Qué es (y qué no) y cuáles son los principales factores de riesgo

Son muchos los tumores malignos agrupados bajo el nombre genérico ‘de cabeza y cuello’. Son todos aquellos que se localizan en los senos paranasales, la nasofaringe (o parte superior de la garganta, situada tras la nariz), la orofaringe (amígdala, paladar blando y base de lengua), la hipofaringe (o la faringe ‘clásica’, aquella que discurre al lado y detrás de la laringe), la laringe, la cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de la boca), lengua y glándulas salivares. Quedan excluidos de la definición los cánceres de piel, los cerebrales y los de la glándula tiroides.

Representan el 5% de todos los tumores, por lo que pueden considerarse poco frecuentes, y los más habituales son los de laringe, seguidos por los de orofaringe, cavidad oral y nasofaringe. Tradicionalmente, afectaban mucho más a los hombres que a las mujeres y solían aparecer por encima de los 50 años. Sin embargo, la incorporación femenina al tabaquismo, el principal factor de riesgo, está cambiando la tendencia.

Además, en los últimos años ha ido aumentando la evidencia científica que relaciona este tipo de neoplasias con el virus del papiloma humano (VPH), que se contagia a través del sexo oral, lo que ha provocado un significativo aumento de los diagnósticos a edades tempranas. Hace unos meses, publicamos un artículo en Impaciente sobre la necesidad de incluir la vacuna del VPH en el calendario infantil –tanto para las niñas como para los niños–, pero también en el de las personas adultas.

Los síntomas más frecuentes son: sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultad para tragar o respirar y cambios en la voz. Debemos alertarnos si se prolongan más de tres semanas sin causa justificada

Más del 80% de las personas diagnosticadas de cáncer de cabeza y cuello son fumadoras. Se considera que fumar multiplica por 20 el riesgo de desarrollar uno de estos tumores, de lo que se deduce fácilmente que se pueden prevenir en gran medida manteniendo hábitos de vida saludables. Esta afirmación cobra todavía mayor fuerza ante el hecho de que la asociación de tabaquismo y consumo abusivo de alcohol puede multiplicar de 10 a 20 veces la posibilidad de presentar un cáncer de este tipo.

Además, se considera que una mala higiene bucal y una alimentación deficitaria en vitaminas, especialmente la A y la C, pueden tener cierta influencia en la aparición de estos tumores. Por último, a las infecciones causadas por el virus del papiloma humano, que aumentan las posibilidades de tener cáncer de cavidad oral y orofaringe, se unen las ocasionadas por el virus de Epstein-Barr (herpes), que aumentan el riesgo de carcinoma de cavum o nasofaringe.

Señales de alarma: ante la duda, lo adecuado es actuar

Los síntomas más habituales son la sensación de tener un cuerpo extraño en la boca, sangrado nasal recurrente, dificultades para tragar o respirar y cambios en la voz, como afonía persistente, voz nasal o voz ronca. Algunos de estos síntomas coinciden con los de procesos y enfermedades respiratorias, agudas o crónicas, pero deben hacer saltar las alarmas si se prolongan durante más de tres semanas sin causa justificada, son muy intensos o se perciben como anómalos.

Pormenorizando más, y según la página web de la Clínica Universidad de Navarra, los síntomas varían según el grupo de tumores. En los tumores de nasofaringe o cavum, los síntomas suelen ser tardíos y relacionados con la dificultad para respirar u oír (por obstrucción de las trompas de Eustaquio), y sangrado nasal.

En los de orofaringe, los síntomas más característicos son lesiones en la boca, de coloración blanquecina o roja, úlceras que no cicatrizan bien, sangrado bucal constante, molestias faríngeas inespecíficas, asociadas a dolor al tragar o a dolor de oídos, sensación de cuerpo extraño en la boca, cambios en el tono de la voz, voz nasal o aparición de un bulto en el cuello.

Los síntomas propios de los tumores de los senos paranasales son: obstrucción nasal unilateral, sangrado nasal constante, lagrimeo constante por obstrucción del conducto lagrimal, aumento de tamaño del puente nasal o de la órbita ocular, si existe crecimiento del tumor, dolor e inmovilidad dentaria.

Por último, los tumores de las glándulas salivales son mayoritariamente asintomáticos, apareciendo como una masa palpable en la zona. Se pueden asociar a dolor local, dificultades para abrir y cerrar la boca y, en casos más avanzados de la enfermedad, a problemas para tragar e incluso para hablar.

Si bien algunos de estos síntomas son inespecíficos, la mayoría no son habituales y, en buena lógica, muchos de ellos deberían resultar abiertamente preocupantes. Sin embargo, ese 60% de diagnósticos tardíos indica que ignorar el problema todavía es una práctica tristemente frecuente. En consecuencia, el mensaje no puede ser más claro: ante la duda, reaccionar con rapidez puede ser cuestión de vida o muerte.

Además, tanto desde Seorl-CCC como desde Secom-CyC recuerdan que, una vez confirmado el diagnóstico, se debe exigir el acceso a un tratamiento multidisciplinar y especializado, con especial énfasis en el equipo quirúrgico, que debe estar compuesto por profesionales de la cirugía maxilofacial o de cabeza y cuello. Al ser una enfermedad que afecta de forma primordial a la imagen y la identidad personal, la recuperación estética debe discurrir en paralelo a la recuperación de las funciones que se puedan ver afectadas.

* La imagen que ilustra esta noticia es de Levi Meir Clancy y está disponible en Unsplash.