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Vuelta a la oficina: ¿qué ha sido del teletrabajo en España?

A una semana del inicio de septiembre, y con la expectativa de que el 70% de la población haya recibido la pauta completa de la vacunación contra la Covid-19, las empresas y los trabajadores de aquellos sectores que más han dependido del trabajo remoto durante los últimos quince meses se ven ante la tesitura de decidirse por el trabajo presencial, el teletrabajo o un híbrido de ambas modalidades.

¿Pero qué ha sido del teletrabajo en España? La variante Delta está desvirtuando muchos planes para volver a la oficina, ya que su mayor capacidad de contagio ha obligado a las autoridades sanitarias a ser más prudentes y a elevar al 90% —como mínimo—, la meta para alcanzar la esperada inmunidad de grupo, lo que probablemente dilatará las medidas de precaución sanitarias, alargando el periodo de teletrabajo en muchas empresas.

No obstante, pese a sus innegables bondades (ahorro económico, aumento de la productividad, conciliación familiar, reducción de la contaminación), el trabajo remoto no termina de convencer ni a trabajadores ni a empresas. Según un estudio de Ipsos sobre la vuelta al trabajo presencial realizado en 29 países, uno de cada tres españoles no desea teletrabajar. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa entre los países que menos días quieren trabajar desde casa, codeándose con Bélgica, Francia, Países Bajos y Polonia. Un 35% declara no querer hacerlo ningún día de la semana, mientras que solo un 18% preferiría hacerlo todos los días.

Por otro lado, un 64% de los trabajadores admite ser más productivo si tiene una jornada flexible, frente a un 38% que no ve el telebrabajo con tan buenos ojos por el motivo contrario: trabajar desde casa merma la productividad. Pero hay más razones: el 47% prefiere estar cerca de sus compañeros, y un 24% considera que la modalidad en remoto propicia el desapego hacia su trabajo. España, además, se sitúa entre los países de Europa que más dice sentirse “quemado” con el trabajo desde que teletrabaja (29%), un 33% a nivel global.

Por el lado de la empresa, se aspira también a una flexibilidad comedida. El X Informe Adecco sobre Empresa saludable y gestión del Absentismo, publicado en julio, revela que, del 23% de las compañías que tienen la intención de mantener o de implementar el teletrabajo tras el fin de la pandemia, el 44% considera que dos días a la semana sería lo óptimo.

La presencialidad sigue siendo determinante

En 2019, en España solo teletrabajaba un 4,8% de la población, un porcentaje que se multiplicó por siete durante las semanas del confinamiento, alcanzando el 34%. Tras el verano de 2020, cayó en picado, hasta el 16,2%; y en los últimos meses, debido al buen ritmo de la campaña de vacunación, ha descendido aún más, hasta instalarse en el 9.4%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este descenso se ve también reflejado en las pocas ofertas de empleo que ofrecen esta modalidad de trabajo. Según el informe Remote Work in Europe publicado hace unos días por la consultora laboral Adecco Group Institute, de cada 100 anuncios que se publican en España tan solo 0,3 dan la posibilidad de teletrabajar, frente a 12 de cada 100 de media en Europa Occidental. Pero por muy nimio que parezca este porcentaje, lo cierto es que representa un aumento del 214% en el periodo comprendido entre mayo del 2020 y abril del 2021 con respecto al mismo periodo del año anterior. En 2019, era inferior al 0,10%.

No obstante, en España hay empresas que van a apostar por el teletrabajo para todos sus empleados. Es el caso de Liberty Seguros. El 93% de los 2.000 empleados de la aseguradora optan por trabajar desde su casa con una ayuda para gastos de 660 euros brutos anuales por parte de la compañía.

Casos como el de Liberty Seguros son minoritarios en España, donde se impone más el modelo híbrido. Telefónica, por ejemplo, permitirá a 10.000 de sus empleados acogerse a la modalidad de trabajo remoto. Los empleados tendrán la opción de teletrabajar dos días a la semana siempre que su actividad lo permita. Banco Santander mantiene la recomendación de combinar teletrabajo con la presencia física en la oficina. El objetivo es tener alrededor del 60% de ocupación en los edificios en Servicios Centrales.

Uno de cada tres españoles no desea trabajar en remoto. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa a la cola. Además, solo el 0,3% de los anuncios que se publican da la posibilidad de teletrabajar, frente al 12% de media en Europa

La regulación del teletrabajo

Según destaca en Guía del Mercado Laboral 2021 publicada por Hays, un 54% de los trabajadores tienen la percepción de que la pandemia ha ampliado su jornada laboral, y un 58% lo atribuye al teletrabajo.

Para regular las condiciones de los trabajadores que se acogen a esta modalidad, en julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado el texto definitivo de la nueva Ley 10/2021 de trabajo a distancia, que sustituye al Real Decreto-ley 28/2020, del 22 de septiembre. Entre las novedades destaca el establecimiento de un mínimo de 30 horas de jornada laboral para ser considerado teletrabajo, que será voluntario para ambas partes. Los empleados que trabajen desde su casa disfrutarán de los mismos derechos y obligaciones que los empleados presenciales.

La Ley obliga a suscribir acuerdos escritos sobre las condiciones laborales, que deberán formalizarse antes de realizarse el trabajo a distancia. El acuerdo debe establecer el inventario de medios, equipos y herramientas que exige esta modalidad, incluidos los consumibles y los elementos muebles. La empresa, además, está obligada a correr con los gastos de la persona trabajadora, como la conexión a Internet o la silla ergonómica. Por último, debe garantizarse el derecho al horario flexible y el registro de jornada adecuado para evitar las horas extra.

Riegos para la carrera profesional

Para muchos trabajadores, renunciar al estilo de vida adquirido como consecuencia de las limitaciones impuestas por la pandemia puede resultar traumático. Ahorrarse el tiempo —y el dinero— del traslado al trabajo y del trabajo a casa es un lujo al que muchos no quieren renunciar, pero existen otros aspectos a tener muy en cuenta antes de decidirse por el trabajo remoto.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford llevó a cabo un experimento en una agencia de viajes de Shanghái con una plantilla 16.000 empleados. Se seleccionó a trabajadores de manera aleatoria, que fueron separados en dos categorias: teletrabajadores y trabajadores presenciales. El estudio duró nueve meses.

Las conclusiones a las que llegaron los investigadores pueden hacer saltar las alarmas entre muchos empleados, así como entre los altos cargos de las empresas. Aunque el teletrabajo aumentó en un 13% la productividad, propició una reducción de la rotación de trabajadores y supuso un ahorro de mantenimiento para las empresas entre un 20% y un 30%, también estableció una relación negativa entre el teletrabajo y el progreso profesional. Entre dos empleados igualmente productivos, la probabilidad de que el que el trabajador presencial obtuviera un ascenso era mayor que la del que teletrabajador.

Por otro lado, observaron que el teletrabajo puede aumentar la desigualdad entre hombres y mujeres, ya que la distribución no es uniforme: entre los padres de niños pequeños y con educación universitaria, las mujeres que prefieren trabajar en casa a tiempo completo representan un 50% más que los hombres.

Por último, el trabajo remoto trastoca la creatividad y la innovación al reducir el intercambio de conocimiento entre colegas, mucho más efectivo si se realiza cara a cara.

¿Y qué pasa con el salario?

Otro de los riesgos potenciales del teletrabajo concierne al bolsillo de los trabajadores. Algunas empresas como Google, Facebook y Twitter han anunciado que vincularán los sueldos al teletrabajo, recortándolos en función del coste de vida de la localidad elegida.

Según la agencia Reuters, Google ha creado una suerte de calculadora que permite a los empleados conocer el sueldo que cobrarían si abandonaran la oficina. Por ejemplo, un trabajador residente en Stamford, Connecticut, a una hora de la ciudad de Nueva York en tren, cobraría un 15% menos si trabajara desde casa, mientras que un colega de la misma empresa residente en Nueva York no vería disminuido su sueldo aunque teletrabajara.

A una semana del inicio de septiembre, y con la expectativa de que el 70% de la población haya recibido la pauta completa de la vacunación contra la Covid-19, las empresas y los trabajadores de aquellos sectores que más han dependido del trabajo remoto durante los últimos quince meses se ven ante la tesitura de decidirse por el trabajo presencial, el teletrabajo o un híbrido de ambas modalidades.

¿Pero qué ha sido del teletrabajo en España? La variante Delta está desvirtuando muchos planes para volver a la oficina, ya que su mayor capacidad de contagio ha obligado a las autoridades sanitarias a ser más prudentes y a elevar al 90% —como mínimo—, la meta para alcanzar la esperada inmunidad de grupo, lo que probablemente dilatará las medidas de precaución sanitarias, alargando el periodo de teletrabajo en muchas empresas.

No obstante, pese a sus innegables bondades (ahorro económico, aumento de la productividad, conciliación familiar, reducción de la contaminación), el trabajo remoto no termina de convencer ni a trabajadores ni a empresas. Según un estudio de Ipsos sobre la vuelta al trabajo presencial realizado en 29 países, uno de cada tres españoles no desea teletrabajar. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa entre los países que menos días quieren trabajar desde casa, codeándose con Bélgica, Francia, Países Bajos y Polonia. Un 35% declara no querer hacerlo ningún día de la semana, mientras que solo un 18% preferiría hacerlo todos los días.

Por otro lado, un 64% de los trabajadores admite ser más productivo si tiene una jornada flexible, frente a un 38% que no ve el telebrabajo con tan buenos ojos por el motivo contrario: trabajar desde casa merma la productividad. Pero hay más razones: el 47% prefiere estar cerca de sus compañeros, y un 24% considera que la modalidad en remoto propicia el desapego hacia su trabajo. España, además, se sitúa entre los países de Europa que más dice sentirse “quemado” con el trabajo desde que teletrabaja (29%), un 33% a nivel global.

Por el lado de la empresa, se aspira también a una flexibilidad comedida. El X Informe Adecco sobre Empresa saludable y gestión del Absentismo, publicado en julio, revela que, del 23% de las compañías que tienen la intención de mantener o de implementar el teletrabajo tras el fin de la pandemia, el 44% considera que dos días a la semana sería lo óptimo.

La presencialidad sigue siendo determinante

En 2019, en España solo teletrabajaba un 4,8% de la población, un porcentaje que se multiplicó por siete durante las semanas del confinamiento, alcanzando el 34%. Tras el verano de 2020, cayó en picado, hasta el 16,2%; y en los últimos meses, debido al buen ritmo de la campaña de vacunación, ha descendido aún más, hasta instalarse en el 9.4%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este descenso se ve también reflejado en las pocas ofertas de empleo que ofrecen esta modalidad de trabajo. Según el informe Remote Work in Europe publicado hace unos días por la consultora laboral Adecco Group Institute, de cada 100 anuncios que se publican en España tan solo 0,3 dan la posibilidad de teletrabajar, frente a 12 de cada 100 de media en Europa Occidental. Pero por muy nimio que parezca este porcentaje, lo cierto es que representa un aumento del 214% en el periodo comprendido entre mayo del 2020 y abril del 2021 con respecto al mismo periodo del año anterior. En 2019, era inferior al 0,10%.

No obstante, en España hay empresas que van a apostar por el teletrabajo para todos sus empleados. Es el caso de Liberty Seguros. El 93% de los 2.000 empleados de la aseguradora optan por trabajar desde su casa con una ayuda para gastos de 660 euros brutos anuales por parte de la compañía.

Casos como el de Liberty Seguros son minoritarios en España, donde se impone más el modelo híbrido. Telefónica, por ejemplo, permitirá a 10.000 de sus empleados acogerse a la modalidad de trabajo remoto. Los empleados tendrán la opción de teletrabajar dos días a la semana siempre que su actividad lo permita. Banco Santander mantiene la recomendación de combinar teletrabajo con la presencia física en la oficina. El objetivo es tener alrededor del 60% de ocupación en los edificios en Servicios Centrales.

Uno de cada tres españoles no desea trabajar en remoto. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa a la cola. Por otro lado, solo el 0,3% de los anuncios que se publican da la posibilidad de teletrabajar, frente al 12% de media en Europa

La regulación del teletrabajo

Según destaca en Guía del Mercado Laboral 2021 publicada por Hays, un 54% de los trabajadores tienen la percepción de que la pandemia ha ampliado su jornada laboral, y un 58% lo atribuye al teletrabajo.

Para regular las condiciones de los trabajadores que se acogen a esta modalidad, en julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado el texto definitivo de la nueva Ley 10/2021 de trabajo a distancia, que sustituye al Real Decreto-ley 28/2020, del 22 de septiembre. Entre las novedades destaca el establecimiento de un mínimo de 30 horas de jornada laboral para ser considerado teletrabajo, que será voluntario para ambas partes. Los empleados que trabajen desde su casa disfrutarán de los mismos derechos y obligaciones que los empleados presenciales.

La Ley obliga a suscribir acuerdos escritos sobre las condiciones laborales, que deberán formalizarse antes de realizarse el trabajo a distancia. El acuerdo debe establecer el inventario de medios, equipos y herramientas que exige esta modalidad, incluidos los consumibles y los elementos muebles. La empresa, además, está obligada a correr con los gastos de la persona trabajadora, como la conexión a Internet o la silla ergonómica. Por último, debe garantizarse el derecho al horario flexible y el registro de jornada adecuado para evitar las horas extra.

Riegos para la carrera profesional

Para muchos trabajadores, renunciar al estilo de vida adquirido como consecuencia de las limitaciones impuestas por la pandemia puede resultar traumático. Ahorrarse el tiempo —y el dinero— del traslado al trabajo y del trabajo a casa es un lujo al que muchos no quieren renunciar, pero existen otros aspectos a tener muy en cuenta antes de decidirse por el trabajo remoto.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford llevó a cabo un experimento en una agencia de viajes de Shanghái con una plantilla 16.000 empleados. Se seleccionó a trabajadores de manera aleatoria, que fueron separados en dos categorias: teletrabajadores y trabajadores presenciales. El estudio duró nueve meses.

Las conclusiones a las que llegaron los investigadores pueden hacer saltar las alarmas entre muchos empleados, así como entre los altos cargos de las empresas. Aunque el teletrabajo aumentó en un 13% la productividad, propició una reducción de la rotación de trabajadores y supuso un ahorro de mantenimiento para las empresas entre un 20% y un 30%, también estableció una relación negativa entre el teletrabajo y el progreso profesional. Entre dos empleados igualmente productivos, la probabilidad de que el que el trabajador presencial obtuviera un ascenso era mayor que la del que teletrabajador.

Por otro lado, observaron que el teletrabajo puede aumentar la desigualdad entre hombres y mujeres, ya que la distribución no es uniforme: entre los padres de niños pequeños y con educación universitaria, las mujeres que prefieren trabajar en casa a tiempo completo representan un 50% más que los hombres.

Por último, el trabajo remoto trastoca la creatividad y la innovación al reducir el intercambio de conocimiento entre colegas, mucho más efectivo si se realiza cara a cara.

¿Y qué pasa con el salario?

Otro de los riesgos potenciales del teletrabajo concierne al bolsillo de los trabajadores. Algunas empresas como Google, Facebook y Twitter han anunciado que vincularán los sueldos al teletrabajo, recortándolos en función del coste de vida de la localidad elegida.

Según la agencia Reuters, Google ha creado una suerte de calculadora que permite a los empleados conocer el sueldo que cobrarían si abandonaran la oficina. Por ejemplo, un trabajador residente en Stamford, Connecticut, a una hora de la ciudad de Nueva York en tren, cobraría un 15% menos si trabajara desde casa, mientras que un colega de la misma empresa residente en Nueva York no vería disminuido su sueldo aunque teletrabajara.

A una semana del inicio de septiembre, y con la expectativa de que el 70% de la población haya recibido la pauta completa de la vacunación contra la Covid-19, las empresas y los trabajadores de aquellos sectores que más han dependido del trabajo remoto durante los últimos quince meses se ven ante la tesitura de decidirse por el trabajo presencial, el teletrabajo o un híbrido de ambas modalidades.

¿Pero qué ha sido del teletrabajo en España? La variante Delta está desvirtuando muchos planes para volver a la oficina, ya que su mayor capacidad de contagio ha obligado a las autoridades sanitarias a ser más prudentes y a elevar al 90% —como mínimo—, la meta para alcanzar la esperada inmunidad de grupo, lo que probablemente dilatará las medidas de precaución sanitarias, alargando el periodo de teletrabajo en muchas empresas.

No obstante, pese a sus innegables bondades (ahorro económico, aumento de la productividad, conciliación familiar, reducción de la contaminación), el trabajo remoto no termina de convencer ni a trabajadores ni a empresas. Según un estudio de Ipsos sobre la vuelta al trabajo presencial realizado en 29 países, uno de cada tres españoles no desea teletrabajar. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa entre los países que menos días quieren trabajar desde casa, codeándose con Bélgica, Francia, Países Bajos y Polonia. Un 35% declara no querer hacerlo ningún día de la semana, mientras que solo un 18% preferiría hacerlo todos los días.

Por otro lado, un 64% de los trabajadores admite ser más productivo si tiene una jornada flexible, frente a un 38% que no ve el telebrabajo con tan buenos ojos por el motivo contrario: trabajar desde casa merma la productividad. Pero hay más razones: el 47% prefiere estar cerca de sus compañeros, y un 24% considera que la modalidad en remoto propicia el desapego hacia su trabajo. España, además, se sitúa entre los países de Europa que más dice sentirse “quemado” con el trabajo desde que teletrabaja (29%), un 33% a nivel global.

Por el lado de la empresa, se aspira también a una flexibilidad comedida. El X Informe Adecco sobre Empresa saludable y gestión del Absentismo, publicado en julio, revela que, del 23% de las compañías que tienen la intención de mantener o de implementar el teletrabajo tras el fin de la pandemia, el 44% considera que dos días a la semana sería lo óptimo.

La presencialidad sigue siendo determinante

En 2019, en España solo teletrabajaba un 4,8% de la población, un porcentaje que se multiplicó por siete durante las semanas del confinamiento, alcanzando el 34%. Tras el verano de 2020, cayó en picado, hasta el 16,2%; y en los últimos meses, debido al buen ritmo de la campaña de vacunación, ha descendido aún más, hasta instalarse en el 9.4%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este descenso se ve también reflejado en las pocas ofertas de empleo que ofrecen esta modalidad de trabajo. Según el informe Remote Work in Europe publicado hace unos días por la consultora laboral Adecco Group Institute, de cada 100 anuncios que se publican en España tan solo 0,3 dan la posibilidad de teletrabajar, frente a 12 de cada 100 de media en Europa Occidental. Pero por muy nimio que parezca este porcentaje, lo cierto es que representa un aumento del 214% en el periodo comprendido entre mayo del 2020 y abril del 2021 con respecto al mismo periodo del año anterior. En 2019, era inferior al 0,10%.

No obstante, en España hay empresas que van a apostar por el teletrabajo para todos sus empleados. Es el caso de Liberty Seguros. El 93% de los 2.000 empleados de la aseguradora optan por trabajar desde su casa con una ayuda para gastos de 660 euros brutos anuales por parte de la compañía.

Casos como el de Liberty Seguros son minoritarios en España, donde se impone más el modelo híbrido. Telefónica, por ejemplo, permitirá a 10.000 de sus empleados acogerse a la modalidad de trabajo remoto. Los empleados tendrán la opción de teletrabajar dos días a la semana siempre que su actividad lo permita. Banco Santander mantiene la recomendación de combinar teletrabajo con la presencia física en la oficina. El objetivo es tener alrededor del 60% de ocupación en los edificios en Servicios Centrales.

Uno de cada tres españoles no desea trabajar en remoto. O no tanto. Con una media de dos días a la semana, España se sitúa a la cola. Por otro lado, solo el 0,3% de los anuncios que se publican da la posibilidad de teletrabajar, frente al 12% de media en Europa

La regulación del teletrabajo

Según destaca en Guía del Mercado Laboral 2021 publicada por Hays, un 54% de los trabajadores tienen la percepción de que la pandemia ha ampliado su jornada laboral, y un 58% lo atribuye al teletrabajo.

Para regular las condiciones de los trabajadores que se acogen a esta modalidad, en julio se publicó en el Boletín Oficial del Estado el texto definitivo de la nueva Ley 10/2021 de trabajo a distancia, que sustituye al Real Decreto-ley 28/2020, del 22 de septiembre. Entre las novedades destaca el establecimiento de un mínimo de 30 horas de jornada laboral para ser considerado teletrabajo, que será voluntario para ambas partes. Los empleados que trabajen desde su casa disfrutarán de los mismos derechos y obligaciones que los empleados presenciales.

La Ley obliga a suscribir acuerdos escritos sobre las condiciones laborales, que deberán formalizarse antes de realizarse el trabajo a distancia. El acuerdo debe establecer el inventario de medios, equipos y herramientas que exige esta modalidad, incluidos los consumibles y los elementos muebles. La empresa, además, está obligada a correr con los gastos de la persona trabajadora, como la conexión a Internet o la silla ergonómica. Por último, debe garantizarse el derecho al horario flexible y el registro de jornada adecuado para evitar las horas extra.

Riegos para la carrera profesional

Para muchos trabajadores, renunciar al estilo de vida adquirido como consecuencia de las limitaciones impuestas por la pandemia puede resultar traumático. Ahorrarse el tiempo —y el dinero— del traslado al trabajo y del trabajo a casa es un lujo al que muchos no quieren renunciar, pero existen otros aspectos a tener muy en cuenta antes de decidirse por el trabajo remoto.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford llevó a cabo un experimento en una agencia de viajes de Shanghái con una plantilla 16.000 empleados. Se seleccionó a trabajadores de manera aleatoria, que fueron separados en dos categorias: teletrabajadores y trabajadores presenciales. El estudio duró nueve meses.

Las conclusiones a las que llegaron los investigadores pueden hacer saltar las alarmas entre muchos empleados, así como entre los altos cargos de las empresas. Aunque el teletrabajo aumentó en un 13% la productividad, propició una reducción de la rotación de trabajadores y supuso un ahorro de mantenimiento para las empresas entre un 20% y un 30%, también estableció una relación negativa entre el teletrabajo y el progreso profesional. Entre dos empleados igualmente productivos, la probabilidad de que el que el trabajador presencial obtuviera un ascenso era mayor que la del que teletrabajador.

Por otro lado, observaron que el teletrabajo puede aumentar la desigualdad entre hombres y mujeres, ya que la distribución no es uniforme: entre los padres de niños pequeños y con educación universitaria, las mujeres que prefieren trabajar en casa a tiempo completo representan un 50% más que los hombres.

Por último, el trabajo remoto trastoca la creatividad y la innovación al reducir el intercambio de conocimiento entre colegas, mucho más efectivo si se realiza cara a cara.

¿Y qué pasa con el salario?

Otro de los riesgos potenciales del teletrabajo concierne al bolsillo de los trabajadores. Algunas empresas como Google, Facebook y Twitter han anunciado que vincularán los sueldos al teletrabajo, recortándolos en función del coste de vida de la localidad elegida.

Según la agencia Reuters, Google ha creado una suerte de calculadora que permite a los empleados conocer el sueldo que cobrarían si abandonaran la oficina. Por ejemplo, un trabajador residente en Stamford, Connecticut, a una hora de la ciudad de Nueva York en tren, cobraría un 15% menos si trabajara desde casa, mientras que un colega de la misma empresa residente en Nueva York no vería disminuido su sueldo aunque teletrabajara.